Episodio 278: Las esposas olvidadas de José Smith

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  • Este va a ser un programa decepcionante para algunos y muy feliz para otros. Resulta que, en pocas palabras, este es el último programa con material nuevo que yo voy a hacer. Resulta que el viernes a la tarde mi directora me llamó a su oficina para contarme que un grupito de padres la contactaron para quejarse del mí por hacer esto. No quiero dar detalles porque obviamente al menos una de esas personas escucha el programa, pero baste decir que para evitar problemas, especialmente para mi pobre directora que tiene que lidiar con estos padres, voy a pausar el programa indefinidamente.
  • El trato que hice con ella es que ya no voy a grabar nuevo material, pero Pesquisas Mormonas no es un trabajo individual, sino que hay una comunidad entera detrás de esto. Por ende, no tengo el derecho ni la autoridad de borrar lo que ya existe, no puedo controlar lo que la gente en mis grupos haga con el audio que ya publiqué en el podcast ni lo que hagan con los videos publicados en YouTube, ya sea segmentarlos para publicar nuevos mini videos, y cosas así. También yo no soy el único que hace el blog, en pesmor.org, por lo que, si alguien decide tomar las riendas de eso, no hay nada que pueda hacer para detenerlos.
  • Yo entiendo que una vez que esto deje de hacerse regularmente, el interés va a menguar. También entiendo que la gente prefiere escuchar algo que leerlo, por lo que seguir con el blog no va a tener el mismo impacto, pero ya hay tanto material publicado en YouTube y en pesmor.com, el sitio del podcast, que me parece que la gente que está interesada en realmente aprender de la Iglesia va a tener casi más material del que les va a ser posible escuchar y estudiar.
  • Hacer este programa fue una de las cosas más importantes que hice en mi vida, y estoy orgulloso de los reportes que pudimos hacer. Estoy muy feliz de las amistades de vida que he hecho, y de los mensajes que me han llegado agradeciéndome por haber ayudado a alguien a irse de la Iglesia, por ayudarlos a sentirse que no están solos, etc.
  • Quiero aclarar que la Iglesia no fue responsable por esto, sino un grupito de mormones fieles y muy entusiasmados. La Iglesia sabe que yo hago esto prácticamente desde el principio, cuando podíamos ver que visitaban el sitio del podcast desde las oficinas de la Iglesia en Salt Lake. Ellos nunca nos molestaron, y aparte del Benyi de BoM Central que nos dijo que éramos basuras en uno de sus videos en vivo en Facebook, por lo general nos dejaron en paz.
  • Los suscriptores en Patreon no van a ser cobrados por los meses en los que no se publique nada en el sitio, así que no tienen que preocuparse por tener que pagar por algo que no va a ofrecer material nuevo. Los anuncios de YouTube van a seguir pagando los gastos del hosting y del traductor, aunque como ya no vamos a tener que pagar por otros servicios para hacer el programa, Patreon ya no es tan crucial como lo era antes.
  • Gracias a todos por escucharnos, por apoyarnos y por estar con nosotros. Ahora, sin más, mensajes.

 

Mensajes:

Buen día Manuel, espero te encuentres bien.

Ya no se si reír o llorar..

Nos están circulando esto en varios grupos de SUD.

“No hay duda que las escrituras son inspiradas.

¿Quién inventó las tres reglas básicas para protegernos?

1 – Distancia

2 – Higiene de manos

3 – Uso de máscara

Estas leyes fueron dadas a la nación de Israel, hace 3500 años.

1 – ÉXODO 30: 18-21 – Lávate las manos

2 – LEVÍTICO 13: 4, 5, 46 – Si tiene síntomas, mantenga la distancia, cúbrase la boca y evite el contacto.

3 – LEVÍTICO 13: 4, 5 – Quien esté infectado, debe permanecer entre 7 y 14 días en cuarentena

 

Y todavía hay quienes dudan de que la Biblia sea un libro con SABIDURÍA, además que nuestro amado profeta vio en revelación este tiempo de pandemia y por revelación se le pidió llevar acabo el programa “Ven Sigueme”. Somos bendecidos por tener un profeta hoy día… 🙏🏻”

Como ves..??

Lo raro es que recibió revelación para implantar un programa de estudio y reducir el horario de los servicios, pero nunca se le reveló la venida de la pandemia, ni la forma de acabar con ella…   🤔 🤷🏻‍♂️

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Las esposas olvidadas de José Smith

Escrito por Lindsay Hanson Park

https://www.yearofpolygamy.com/archive/listen-to-the-episodes-in-order/

Marinda Nancy Johnson Hyders

Marinda Nancy Johnson nació el 28 de junio, 1815 en Pomfret, Windsor Co., Vermont. [1]. Marinda recuerda,

En febrero de 1818, mi padre, en compañía de varias familias del mismo lugar, emigró a Hiram, condado de Portage, Ohio. En el invierno de 1831, Ezra Booth, un ministro metodista, compró un ejemplar del Libro de Mormón y lo llevó a la casa de mi padre. Se sentaron toda la noche leyéndolo y trabajaron mucho en él. Tan pronto como se enteraron de que José Smith había llegado a Kirtland, el Sr. Booth y mi esposa, mi padre y mi madre fueron inmediatamente a verlo. Fueron convencidos y bautizados antes de regresar. Invitaron al profeta y al élder Rigdon a acompañarlos a casa, lo cual hicieron, y predicaron varias veces a congregaciones abarrotadas, bautizando a un buen número. Me bauticé en abril de 1831. El otoño siguiente, José vino con su familia a vivir a la casa de mi padre. En ese momento estaba traduciendo la Biblia y el élder Rigdon actuaba como escriba. La primavera siguiente, una turba, disfrazada de hombres negros, se reunió y entró una noche en su dormitorio y lo arrastró de la cama donde estaba cuidando a un niño enfermo. También fueron a la casa del élder Rigdon, y lo llevaron con José a un huerto, donde, después de asfixiarlos y golpearlos, los alquitraron y emplumaron, y los dejaron casi muertos. Mi padre al principio salió al rescate, pero fue derribado y permaneció inconsciente durante algún tiempo. Aquí tengo ganas de dar mi testimonio de que durante todo el año que José fue un invitado en la casa de mi padre nunca vi nada en su vida diaria o conversación que me hiciera dudar de su misión divina.[2]

Es posible que hayan oído hablar de los famosos hermanos de Marinda, Lyman Johnson y Luke Johnson, quienes criticaron a José Smith públicamente y acusaron a José de difamación y mentira en 1837 (Luke fue rebautizado más tarde por Orson Hyde). Lyman fue excomulgado con David Whitmer el 13 de abril de 1838. Lyman habló de su fe:

Si pudiera creer en el “mormonismo” como lo hice cuando viajé con ustedes y prediqué, si poseyera el mundo, lo daría. Daría cualquier cosa, permitiría que me cortaran la mano derecha si pudiera volver a creerlo. Entonces me llenaría de gozo y alegría. Mis sueños eran placenteros. Cuando me despertaba por la mañana, mi espíritu estaba alegre. Estaba feliz de día y de noche, lleno de paz, gozo y acción de gracias. Pero ahora es oscuridad, dolor, tristeza, miseria en extremo. Desde entonces nunca he visto un momento feliz.[3] [Esta escena fue incluida de manera engañosa en la película de la Iglesia Si no endurecen su corazón, la cual reseñé en el episodio 246. En el video muestran que Johnson estaba tristísimo al decir esto, queriendo significar que el abandonar la Iglesia trae pura miseria. Pero el video parece perder de vista el punto del mensaje de Lyman: Él quisiera creer en el mormonismo, porque el creer lo hacía feliz, pero ahora ya no cree, y el saber que la Iglesia es falsa lo pone triste, no porque la apostasía lo hace miserable, sino porque se dio cuenta que algo a lo que le había dedicado su vida entera no es lo que pensó que era. ¡Él había sido un apóstol después de todo! Es como si tuviera un gran amigo a quien quería mucho, quien me trajo felicidad con sus comentarios, su compañía, sus ocurrencias, y de golpe me doy cuenta de que el tipo me estaba robando todo cuando me descuidaba, que le tiraba los perros a mi esposa y que les pegaba a mis hijos. Puedo extrañar su amistad y los buenos ratos que pasamos, los cuales me traían alegría; pero ahora que sé que el coso ese era una basura de gente, me da tristeza. No porque haya perdido a un gran amigo, sino porque me di cuenta de que alguien en quien confié me decepcionó y se aprovechó de mi bondad y mi amistad. Eso es lo que le pasó al pobre Johnson].

Era una creencia común que sufrió una muerte trágica por sus pecados y que se ahogó en el río Mississippi en un accidente de viaje en Prairie du Chien, Wisconsin. Según Wilford Woodruff, “no fue y se ahorcó [como Judas], sino que fue y se ahogó, y el río pasó sobre su cuerpo mientras su espíritu era arrojado al pozo, donde dejó de tener el poder de maldecir a Dios o a su Profeta en el tiempo o en la eternidad”.[4] [Un obituario de la época dice que mientras viajaba con otros en su carro por encima de un río helado, el hielo se rompió y Lyman desapareció en el agua. No se ahogó a propósito, como parece inferir Woodruff, sino que fue un simple accidente. El que este hombre parezca disfrutar tanto de la horrible muerte de Johnson es despreciable para un supuesto profeta de Dios].

En 1833, Marinda conoció y fue cortejada por Orson Hyde. Un año después se casarían. Según Marinda,

En 1833 nos mudamos a Kirtland, y en 1834 me casé con Orson Hyde y me inicié por completo en los cuidados y deberes de la esposa de un misionero, mi esposo en común con la mayoría de los élderes dedicando su tiempo y energías a la obra del Ministerio. [5]

A los pocos meses de la boda, Orson fue llamado a ser apóstol de la iglesia, un llamado que significaba que pasaría dos de los siguientes tres años y medio en los estados del este e Inglaterra en servicio misional. En casa, Marinda crió a sus dos hijos. En junio de 1839, Marinda y Orson se habían mudado a Nauvoo. Pronto llegó un tercer hijo. [7]

El 6 de abril de 1840, Orson escribió: “Fui designado, en compañía del élder John E. Page, para ir en misión a Jerusalén”. Una semana después, Orson partió para lo que sería una misión de tres años. El 24 de octubre de 1841, Orson se paró en el Monte de los Olivos y consagró Palestina para el recogimiento de Judá en los últimos días.

Cuando Orson se fue a Inglaterra, Marinda se quedó sola con un bebé de tres semanas. Muchos años después, se dijo de ella que experimentó “lo que tantas mujeres mormonas han sentido desde entonces, los cuidados y ansiedades de una esposa y madre cuando el esposo está en una misión en un país extranjero, y la influencia sostenedora del Espíritu Santo que le permitió sobrellevar con buena actitud, incluso con alegría, las muchas escenas de dificultad y persecución que todos los antiguos miembros de la Iglesia han soportado”. Esta fue una de las muchas veces que se le pidió a Marinda que esperara a su esposo mientras él viajaba por el mundo en el servicio de la Iglesia. [2]

Marinda escribió:

En el verano de 1837, dejándome con un bebé de tres semanas, él, en compañía de Heber C. Kimball y otros, fue a su primera misión a Inglaterra. Poco después de su regreso, en el verano de 1838, nosotros, en compañía de varias otras familias, fuimos a Missouri, donde permanecimos hasta la primavera siguiente. Luego fuimos a Nauvoo. En la primavera de 1840, el Sr. Hyde partió a una misión en Palestina; yendo al estilo apostólico, sin bolsa ni alforja, predicando a su manera, y cuando todos los demás canales estuvieron cerrados, enseñando el idioma inglés en Europa hasta ganar suficiente dinero como para llevarlo a Tierra Santa, donde ofreció su oración en el Monte de los Olivos, y dedicó Jerusalén al recogimiento de los judíos en esta dispensación.

Habiendo cumplido una misión de tres años, regresó y, poco después, de acuerdo con la revelación sobre el matrimonio celestial y con mi pleno consentimiento, se casó con dos esposas más. Por fin nos vimos obligados a huir de Nauvoo y, en la primavera de 1846, nos dirigimos a Council Bluffs, donde nuestro esposo nos dejó para ir de nuevo a una misión en Inglaterra.

A su regreso, en el otoño de 1847, fue asignado para hacerse cargo de los santos en los Estados y enviar a los emigrados en su camino tan pronto como llegara en condiciones adecuadas a las fronteras; también para editar un documento en el interés de la iglesia, cuyo nombre era Frontier Guardian.[5]

Marinda fue la única de la familia Johnson que se supo que se había mudado a Nauvoo. Allí experimentó el gozo de vivir el evangelio y el dolor al despedirse de su esposo en sus frecuentes misiones para la Iglesia. Sin duda, una de sus mayores pruebas se produjo cuando Orson cumplió una misión en Palestina, viajando aproximadamente 32 000 kilómetros. En su oración dedicatoria en el Monte de los Olivos, recordó particularmente a su familia en casa:

Aunque tu siervo está ahora lejos de su hogar… sin embargo, recuerda, oh Señor, a su… familia, a quien por tu causa ha dejado… Las manos que han alimentado, vestido o mostrado favor a la familia de tu siervo en su ausencia, o que lo haga en el futuro, que no pierdan su recompensa, sino que una bendición especial descanse sobre ellos, y que tengan una herencia en Tu reino cuando vengas a ser glorificado en esta sociedad”.[8]

Mientras Orson estaba ausente, Marinda “tuvo que vivir en una pequeña casa de troncos cuyas ventanas no tenían vidrios sino trozos de papel engrasado… Un poco de harina de maíz y algunas provisiones era todo lo que quedaban para sustentarla a ella y a los pequeños”. Tras observar las condiciones de vida de Marinda, José Smith recibió la siguiente revelación fechada el 2 de diciembre de 1841: “De cierto, así te dice el Señor, mi siervo José, en la medida en que has pedido saber mi voluntad con respecto a mi sirvienta Nancy Marinda Hyde. He aquí mi voluntad es que ella tenga un mejor lugar que aquel en el cual ahora vive… y que mi sirvienta Nancy Marinda Hyde escuche el consejo de mi siervo José en todas las cosas que él le enseñe…”[7]

A José se le ordenó además que importunara a la familia de Ebenezer Robinson para que la mantuviera a ella y a sus hijos hasta que Orson regresara de su misión. A los Robinson se les prometió que, si mantenían a Marinda de buena gana, ella sería una bendición para ellos.[2]

Marinda pronto se mudó a una casa mejor. En la primavera de 1842 se casó con José. En el diario de José hay una lista de sus matrimonios. Incluye la entrada: “abril de 42, Marinda Johnson con José Smith”.

Una de las declaraciones más controvertidas sobre esta relación la dio John Bowes citando a William Arrowsmith:

El tercer mes, 27 de 1849, William Arrowsmith de August, condado de Lee, Iowa, a unas dieciséis millas de Nauvoo… Nunca fue mormón, pero se casó con la hermana del apóstol mormón John Taylor. Los mormones persuadieron a su esposa para que lo dejara y le robaron una propiedad por valor de 100 dólares. Dice… que él, William Arrowsmith, dormía en casa de su suegra, que era mormona, cuando José Smith dormía con la esposa de Orson Hyde bajo el mismo techo”.[6]

Los apologistas creen que la redacción es confusa en la declaración y creen que la madre de Arrowsmith estaba en casa en ese momento y que no le molestó el arreglo.

Ocho meses después, en diciembre, Orson regresó de su misión. No está claro cuándo, o si, Orson se enteró del matrimonio de su esposa con José. Sin embargo, en marzo, Orson había aprendido sobre el matrimonio plural y él mismo [Orson] se casó con dos esposas más.[7]

Después de la muerte de José en 1844, Marinda y Orson continuaron viviendo en Nauvoo. En abril de 1846, poco antes de partir hacia Utah, Orson dedicó el templo de Nauvoo.

Marinda experimentó la angustia de ser expulsada de su hogar nuevamente cuando los santos se fueron de Nauvoo. Su dolor se vio compensado en cierto modo por el gozo de ser una de las primeras en recibir su investidura en el Templo de Nauvoo. Otro motivo de gran regocijo antes de salir de Nauvoo fue el regreso de su hermano pródigo, Luke, a la Iglesia [2].

Orson y Marinda Hyde vivieron en Council Bluffs hasta 1852, donde Orson presidió la Iglesia. Durante ese tiempo, Marinda recibió una carta de Sarah M. Kimball, una querida amiga de Nauvoo:

Nada me proporciona más placer que tener la seguridad de que no he sido olvidada por alguien a quien amo tanto como a ti. Lamenté escuchar que tu familia ha estado enferma, querida hermana H. Debe de haber tenido el corazón y las manos llenos, pero dices que se te ha dado la fuerza de acuerdo con tu día, ya que no has sido vencida. Está bien, ya que tu esposo dijo cuando estuvo aquí que debemos vencer todas las cosas para convertirnos en pilares del Templo de Dios. (Sarah M. Kimball a Marinda Hyde, fechada el 2 de enero de 1848, Archivos de la Iglesia).

Durante los siguientes 20 años, Marinda tendría siete hijos más. Orson continuaría sirviendo en misiones y se casaría con siete esposas más. En 1870, Marinda y Orson se divorciaron después de treinta y cuatro años de matrimonio. El divorcio probablemente se debió a que la pareja se había distanciado a medida que Orson tomaba más esposas y con frecuencia se iba a establecer hogares para sus mujeres. A los 58 años, Orson continuó casándose con mujeres más jóvenes, incluyendo a Julia Reinhart (21) y, dos años más tarde, Elizabeth Josephine Gallier (22) y Sophia Margaret Lyon (18). Ann Eliza Webb Young recuerda:

Hace unos años, en una gran fiesta en el Salón Social de Salt Lake City, Orson Hyde, uno de los doce apóstoles, se encontró con la esposa de su juventud, la madre de muchos de sus hijos. Él había acompañado a algunas de sus esposas más jóvenes hasta allí, y ella vino con una amiga. Ocurrió que estaban sentados uno junto al otro en la mesa y se vieron obligados a hablar; se estrecharon la mano, intercambiaron un saludo muy común, y eso fue todo lo que pasó entre ellos… muy a menudo ocurre que una anciana asiste a una fiesta con amigos y se encuentra con su esposo allí con una o más esposas más jóvenes; y a veces tanto ella como ellos tienen que vigilar a su marido en común mientras él juega a ser simpático con alguna joven… A veces, estas señoras mayores y de mediana edad no ven a sus maridos una vez al año, a pesar de que pueden vivir a menos de un kilómetro de distancia.[9]

Tal como su hermano Luke, Marinda Johnson Hyde hizo una contribución duradera en el establecimiento de Utah. Después de llegar a Utah en 1852, ella y su esposo se establecieron en el Distrito Diecisiete. En 1868 se convirtió en presidenta de la Sociedad de Socorro del barrio, y ocupó ese puesto hasta su muerte. También fue miembro de la junta directiva del Hospital Deseret en Salt Lake. Ella luchó por los derechos de las mujeres mormonas en un momento en que gran parte de la nación intentaba destruir los derechos de todos los Santos de los Últimos Días y fue seleccionada como parte de un comité que redactó una resolución contra algunas de las viciosas leyes antipolígamias que se estaban considerando en el Congreso. (Véase Millennial Star, vol. 32, p. 113.) Ella también fue una de las catorce mujeres que redactaron una resolución agradeciendo al gobernador interino de Utah, S. A. Mann, por firmar la ley que otorgó a las mujeres de Utah el derecho al voto, el segundo acto de este tipo en los Estados Unidos.

El año antes de su muerte, Marinda fue honrada en su septuagésimo cumpleaños como una de los miembros vivos más antiguos de la Iglesia, habiéndose bautizado en 1831. Murió el 23 de marzo de 1886 en Salt Lake City. Su exesposo, Orson, había muerto anteriormente el 28 de noviembre de 1878[2].

Los nietos de Marinda más tarde escribieron sobre su comportamiento afectuoso y reflexivo, “Ella era tan cariñosa y comprensiva con… todos… Era una criatura encantadora, digna y… se interesó profundamente por la vida y las personas”.[7] 

Sources:

  1. http://josephsmithpapers.org/person?lastFirst=Johnson%2C%20Marinda%20Nancy
  2. Ensign, A House Divided: The John Johnson Family, Keith Perkins (http://lds.org/ensign/1979/02/a-house-divided-the-john-johnson-family?lang=eng)
  3. Journal of Discourses, 19:41
  4. Millennial Star, 57:340; see also Andrew Jenson, Latter-Day Saint Biographical Encyclopedia, Vol. 1, Salt Lake City: The Andrew Jenson History Co., 1901, p. 92.
  5. Marinda M.[N] Hyde, 1815-1886, Autobiography (1818-1868)Cited in Edward W. Tullidge, The Women of Mormondom, New York, 1877
  6. John Bowes quoting William Arrowsmith, Mormonism Exposed, London: R. Bulman, 1850, 63.
  7. http://www.wivesofjosephsmith.org/home.htm
  8. History of the Church, 4:458
  9. In Sacred Loneliness: The Plural Wives of Joseph Smith: T. Compton, Signature Books, Salt Lake City, 1997), pg 248.
  10. pictures: http://www.fourth-millennium.net/family-travels/warren-waste-articles.html
    http://www.findagrave.com/cgi-bin/fg.cgi?page=pv&GRid=19357950&PIpi=6077280

 

Elizabeth Davis Durfee

Elizabeth nació el 11 de marzo de 1791 en Riverhead, Suffolk, Nueva York. Ella era la sexta hija de una familia de siete hijos. No se sabe mucho sobre la vida de Elizabeth fuera de la historia mormona y, como dice Compton, solo tenemos un resumen de su vida. Pero qué vida era…

Elizabeth se casó con su primer esposo Gilbert Goldsmith, (25) un marinero el 13 de abril de 1811 a la edad de 20. La pareja tuvo gemelos en noviembre del mismo año y uno de los gemelos murió. Solo un mes después, el 24 de diciembre, Gilbert estaba navegando en el puerto de Nueva York cuando su bote volcó y se ahogó. [1]

Su siguiente matrimonio fue igualmente desafortunado. Se casó con Joseph Blanchette Brackenbury, un inmigrante inglés, alrededor de 1818. Tuvieron dos hijos nacidos en 1822. La pareja se mudó a Ohio, donde Elizabeth dio a luz a tres hijos más, uno de los cuales murió al nacer.

El 10 de abril de 1831, la familia fue bautizada en la Iglesia de los Santos de los Últimos Días por John Carl y Solomon Hancock. El esposo de Elizabeth, Joseph Brackenbury, fue ordenado sumo sacerdote y pronunció un discurso en la conferencia general que impresionó a la multitud. Poco después fue llamado a una misión en Nueva York. Mientras estaba allí, murió de “cólico bilioso”.

Según Compton, la Historia de la Iglesia describe la muerte como un envenenamiento de los no mormones que se jactaban de que “los élderes mormones no tenían suficiente fe como para tolerar el veneno”.

Elizabeth ahora era una viuda por segunda vez a los 40 años.

Poco después, Elizabeth viajó a Missouri, donde sufrió la persecución de la turba.

Cuando Elizabeth conoció a Jabez Durfee en 1834, era viuda y tenía cuatro hijos pequeños y un hijo mayor. Jabes también era viudo, su esposa había fallecido a principios de ese año. Sus familias ahora combinadas tenían 10 hijos entre ellos; la pareja se casó en marzo de 1834 en el condado de Clay, Missouri. [2]

Elizabeth y Jabez se mudaron a Nauvoo en 1839. Allí, Elizabeth participó en la organización de mujeres recién establecida, la Sociedad de Socorro, y se dijo que era influyente en el grupo. El 14 de abril de 1842, la presidenta de la sociedad Emma Smith y sus dos consejeros administraron a Elizabeth. Más tarde, Isabel, “dio testimonio de la gran bendición que recibió cuando se la administró… la presidenta [Emma Smith] y las consejeras Cleveland y Whitney. Dijo que nunca había recibido más beneficio de cualquier otra bendición, que había sido sanada, y que pensaba que las hermanas tenían más fe que los hermanos”.[2]

Como respuesta a algunas personas preocupadas por las mujeres que dan bendiciones o curaciones, José predicó en la reunión de la Sociedad de Socorro: “Si las hermanas tuvieran fe para curar a los enfermos, que todos hagan silencio… si Dios diera su aprobación mediante la sanación… no habría… pecado”. [3]

En la primavera de 1842, Elizabeth, que ahora tenía cincuenta y un años, se casó con José Smith. Al igual que Patty Sessions, otra de las esposas relativamente mayores de José, Elizabeth fue una “Madre en Israel” que ayudó a introducir a las mujeres más jóvenes al matrimonio plural.[2]

En la primavera de 1843, Emily Partridge, de diecinueve años, recuerda que José se le acercó: “Si no me traicionas, te diré algo para tu beneficio … [él] me preguntó que, si me escribía una carta, yo la quemaría”. Emily rechazó la carta de José pensando que “no era lo correcto”. Poco después, Elizabeth invitó a Emily a su casa. Emily recuerda: “Ella presentó el tema de las esposas espirituales como lo llamaban en ese día [y se preguntó] si había algo de verdad en el informe que escuchó … [pensé para mí mismo] podría decirle algo que la haría abrir sus ojos si yo quisiera”. Emily guardó silencio, pero luego señaló: “Después supe que la Sra. Durfee [ya] era amiga de la pluralidad y lo sabía todo”. El 4 de marzo, Elizabeth se reunió nuevamente con Emily. Emily escribió: “Sra. Durf vino a verme un día y me dijo que a José le gustaría tener la oportunidad de hablar conmigo. Le pregunté si sabía lo que quería. Ella dijo que pensaba que él me quería como esposa … Me reuniría con él por la noche en Mr. Kimballs”. Ayudada por las indicaciones de Elizabeth, Emily conoció y se casó con José esa noche.

Se decía que Elizabeth era una buena amiga de Emma Smith, aunque lo más probable es que Emma no supiera del matrimonio. Cuando Emma Smith se enfermó en octubre de 1842, Eliza R. Snow le escribió el siguiente poema a José Smith, quien estaba escondido, sobre Elizabeth cuidando de Emma:

Señor, para su consuelo permítame decirle

Que su Emma está mejor, ella pronto estará bien;

La Sra. Durfee está a su lado, noche y día como una amiga

Y atiende cada llamada, cada deseo de asistir.[4]

Elizabeth y Emma Smith también tuvieron la famosa conversación, informada a través de Zina Huntington, donde Elizabeth le preguntó a Emma si creía que José Smith era un profeta de Dios y Emma respondió: “Sí. Pero desearía por Dios no saberlo”.[5]

El 1 de octubre de 1843, Isabel fue una de las pocas elegidas, junto con otras tres mujeres prominentes, en recibir su investidura y entrar en la Santa Orden. Este no fue un ritual dado a muchos. Fue iniciada sin su esposo Jabez, lo que Todd Compton llama, ‘un primer signo de separación espiritual’. Debido a que estaba al tanto de la naturaleza sagrada de la Santa Orden, también hizo prendas y William Clayton registró que sus túnicas y prendas estaban hechas por “Sister Durphy”. [6]

Cuando mataron a José, Isabel estaba con Emma cuando los cuerpos de José y Hyrum llegaron a Nauvoo. (Qué extraño que ambas mujeres hubieran perdido a su esposo ese día, aunque Emma probablemente no lo sabía). Los cuerpos fueron llevados a la Mansion House y lavados, luego transportados a Nauvoo House y enterrados en el sótano. Más tarde ese otoño, Gilbert Goldsmith ayudó a llevar a los cuerpos de regreso a la mansión. [6]

… Muchos matrimonios no eran monógamos, los divorcios eran comunes y las personas compartían cónyuges.

Aunque continuó viviendo con Durfee mientras estaba casada con José, se separó de Durfee en 1844 después de que Joséfuera asesinado y pronto se casó con Cornelius Lott, quien también contrajo otros matrimonios, incluyendo a Jane Rogers, de quince años.[7]

Melissa, la hija de Lott, también había sido esposa de José Smith. Elizabeth y Cornelius partieron al oeste con la mayoría de los santos. John, el hijo de Elizabeth, escribió: “Fuimos con [Brigham] hasta el río Missouri y vimos tanto de su manera de hacer negocios, que volvimos a Quincy”.

No hay mucha información sobre el giro de los acontecimientos, pero sí sabemos que Elizabeth fue hasta Winter Quarters y luego dejó a Cornelius Lott y se dirigió a Quincy, y que no regresó con los santos mudándose hacia el oeste.

Cornelius continuó hasta Utah, y finalmente tomó a cinco esposas plurales. En Quincy, Elizabeth renovó su amistad con la “presidenta” Emma Smith y se quedó con Benjamin y John Wesley hasta el final de su vida. Hay informes de su viaje a Utah, Colorado, California y Kansas con la familia Wesley. Allí se dijo que se uniría a la iglesia RLDS, a pesar de que su presidente, el hijo de José Smith, Joseph Smith III, dirigía una campaña allí para demostrar que su padre nunca había practicado la poligamia. [6]

Es muy probable que Elizabeth muriera al ser atropellada por un tren alrededor de los 85 años en Kansas.

Fuentes:
1. In Sacred Loneliness: The Plural Wives of Joseph Smith: T. Compton, Signature Books, Salt Lake City, 1997), pg 255
2. WivesofJosephSmith.org
3.The Nauvoo Female Relief Society, Thursday, April 28, 1842 (Held in upper room of Red Brick Store)
Sources: Relief Society Minutes (Eliza R. Snow) and Manuscript history of the Church
4. In Sacred Loneliness: The Plural Wives of Joseph Smith: T. Compton, Signature Books, Salt Lake City, 1997), pg 261
5. http://www.fairwiki.org/Criticism_of_Mormonism/Video/Search_for_the_Truth_DVD/Polygamy
6. In Sacred Loneliness: The Plural Wives of Joseph Smith: T. Compton, Signature Books, Salt Lake City, 1997), pg 263
7. Brodie, Fawn McKay. No man knows my history: The Life of Joseph Smith, the Mormon Prophet. A.A. Knopf, 1946, p. 462.

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