Por qué hago esto

Por qué algunos ex mormones no pueden dejar a la iglesia en paz

Un comentario común que escucho es “¿por qué si a ustedes no les gusta la iglesia, al menos no la dejan en paz?” Lo cual es una buena pregunta. Es una pregunta que yo me habría hecho antes de dejar la iglesia. Tal vez hubiera dicho que esta gente prefería pecar, y cuando la iglesia los descubrió, prefirieron atacarla para así justificar sus acciones. Sea cual fuere la razón, Satanás estaba obviamente involucrado embarrando el corazón de la gente.

Yo nunca planeé irme de la iglesia. No fue una meta o algo que deseaba. Es algo que me pasó. Un día, después de más de 20 años de servicio sincero, me di cuenta que nunca había verdaderamente creído en la historia de la iglesia sobre José Smith, el Libro de Mormón, y todo eso. Simplemente seguí el guíon que me enseñó la iglesia y me convencí de que “sabía que estas cosas eran verdaderas”. Fue una sorpresa tanto para mí como para los que me conocen cuando decidí que si iba a ser honesto conmigo mismo, ya no podría considerarme mormón.

Hasta ahí todo bien, supongo. La gente puede entender facilmente que alguien pueda dejar de creer, ¿verdad? La pregunta que sigue es, ¿pero para qué perder el tiempo escribiendo cosas anti mormonas? El admin de Cumora.org dijo que era un enfermo por estar tan obsesionado con la iglesia. Ahí está el amor puro de Cristo personificado, ¿no? Por supuesto que la respuesta es mucho más compleja de lo que yo mismo me hubiera imaginado hace sólo un par de años.

Primero que nada, yo no creo que sea un anti mormón. No estoy aquí para destruir a la iglesia mormona o para hacer que la gente se vaya para unirse a alguna otra religión o para hacerse ateos. Esa no es mi intención para nada. Lo que yo me propongo es ofrecer datos objetivos y concretos, y que la gente haga con esos datos lo que quiera. Al esconder tanto de su historia y de su doctrina vergonzosa, la iglesia está eliminando el libre albedrío de la gente, ya que al no saber en qué se han metido, no pudieron haber hecho una elección informada. Ahora, si la gente sabe estos datos y así y todo quieren quedarse en la iglesia, bien por ellos.

Los católicos, de los cuales hay más en mi país natal de Argentina de lo que hay mormones en Utah, nunca me hicieron sentir como que no pertenecía o que había algo malo conmigo por no ser uno de ellos. Las personas de otras religiones me invitaban a sus reuniones y a escuchar sus testimonios, pero nunca me hicieron sentir que estaba perdido y que me iba a ir al infierno por no pertenecer a sus grupitos.

El rechazar e inmediatamente juzgar a los demás por sus creencias (o no creencias) parece ser algo exclusivo de los mormones.

Al principio creé Pesquisas Mormonas como terapia, para salir de la depresión que fue aceptar que la iglesia no era lo que pretendía ser. Después, mientras más aprendí sobre la iglesia y sobre su historia, más interesante me pareció. Supongo que es similar a cuando era chico y estaba obsesionado con la mitología griega. Nunca creí en esos dioses, pero eso no hizo que fueran menos fascinantes para mí. Hoy el mormonismo representa algo similar: algo interesante y digno de ser estudiado, pero no algo de lo que quiero formar parte.

Y el vivir en Utah hace más difícil una separación total que, en el fondo, me encantaría tener. Todavía tengo familia en la iglesia que piensa que soy un fracaso por no ir a la iglesia, a pesar de tener una familia hermosa y un buen trabajo. Y hablando del trabajo, el 90% de la gente en mi escuela (soy maestro) son mormones, y el resto pretenden serlos para no sentirse rechazados. Casi todos mis vecinos son mormones. Tengo una capilla a media cuadra y otra a tres cuadras. Tengo que pasar por el templo todos los días para ir a trabajar, y cuando tomo el tren, tengo que compartir el asiento al menos con un mormón que o está leyendo su Libro de Mormón, o está hablando sobre la iglesia a alta voz con otro mormón sentado en el asiento del frente.

En otras palabras: Me encantaría abandonar al mormonismo por completo. Pero el mormonismo no me abandona a mí. Estoy absolutamente rodeado.

“Y si te molesta tanto, por qué no te vas?” Podría decir alguno.

Simple: Porque Utah no es un mal lugar donde vivir. Porque aquí tengo un buen trabajo que me costaría conseguir en otro lado. Porque compré una casa antes de la depresión de Bush y debo en ella más de lo que cuesta, así que quedaría en deuda si tratara de venderla. Y porque este es un país fundado en la base de la libertad individual, y no me parece que uno tenga que estar constantemente bombardeado por algo en lo que no cree. Los impuestos que pago van a subsidiar capillas de una iglesia en la que no sólo no creo sino que no me simpatiza. Los diezmos que pagué, los cuales pensaba que eran usados para construir capillas y ayudar a los pobres, son usados para comprar empresas y centros comerciales para enriquecer a una organización que practicamente controla el gobierno del estado en el que vivo, pero que todavía tiene la caradurez de decir que necesitan aún más libertad religiosa.

Algunos escriben literatura crítica de la iglesia porque creen sinceramente que pertenecen a la iglesia verdadera y quieren ayudar a los mormones a que vayan al cielo (lo cual es exactamente lo que hace la iglesia mormona con la gente de otras religiones). Otros están enojados con la iglesia por haber arruinado sus familias. Otros simplemente lo hacen por falta de otro hobby. Yo lo hago porque la historia y la cultura de la iglesia me parecen fascinantes.

De la manera que yo lo veo, este blog es como mi casa. Si a alguien no le gusta, todo lo que tiene que hacer es seguir caminando y pasar de largo. Si alguien se siente cómodo y le gusta visitar, van a ser recibidos con los brazos abiertos. Si alguien quiere ayudarme a arreglar algo en la casa, les voy a estar en deuda para siempre. Y si alguien tiene algo bueno para decir, me voy a sentir alagado.

Pero los insultos son innecesarios, aunque no prohibidos (soy un gran creyente de la libertad de expresión). En mi opinión, y por experiencia vivida, representan una inseguridad que no tiene otra forma de manifestarse. Generalmente ese tipo de reacción está relacionada con la etapa de la ira de las cinco etapas del duelo, es lo que uno siente al perder algo que fue precioso para uno por tanto tiempo. Por eso a los insultos los entiendo, pero no quiere decir que no me hagan sentir mal. Personalmente, trato de no atacar a nadie de manera personal, y al menos en este website o en mi podcast nunca lo hice. Pero eso no detiene a los mormones creyentes a que me ofendan, condenen al infierno, me llamen apóstata e hijo de perdición, y más. Para ver una colección de algunos de los insultos que he recibido, visiten nuestra sección de hate mail. Es imperdible.

Así que por eso hago esto. Espero que se sientan bienvenidos a mi humilde casita y que se sientan cómodos. Pero no muy cómodos o les voy a tener que cobrar alquiler.

Sinceramente,

Sr. Pesquisas

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