No nací para ser mormona

La vida, la historia, el tiempo… mi vida… mi historia… mi tiempo…

Siempre fui contraria a las posesiones, especialmente a las materiales, y al igual que mucha gente, pienso que la vida es prestada, pero así mismo es personal e intransferible, y que nuestras verdaderas posesiones son nuestro tiempo, nuestra vida, nuestra historia. Muchas de estas historias inspiran, enseñan, sorprenden, o nos son indiferentes, pero están ahí, para vivirlas. He sentido el impulso de compartir la mía como especie de desahogo, ya que no está para convencer a nadie de lo contrario a sus creencias, ni para intentar cambiar la opinión de nadie. Esta narración es sólo un registro de lo que he vivido, sentido y experimentado en relación con la IJSUD, y para reafirmar que mi vida es sólo mía, que soy dueña de mi tiempo y de mis actos, los cuales invierto en pos y para el bien de mi familia, que es mi motor y mi razón de ser. No soy profeta ni visionaria, pero siento que estoy atravesando el ecuador de mi existencia, de mi ciclo, de mi estado, o como se quiera llamar, y que aún me queda mucho camino por recorrer.

Permíteme relatar un poco los antecedentes:

Soy la hija menor de 6 hermanos, y la única mujer. Estos hermanos son de distintas madres, al parecer al llegar yo al final y cerrar la lista, mi madre fue la definitiva con la cual mi padre encontró cierta estabilidad en su vida, ya que anteriormente tuvo 5 hijos (todos varones) de 4 mujeres diferentes. Al final, con la quinta, mi madre (1933 – 1986), enfermera, abnegada, luchadora, católica de tradición, dio su vida entregada en hacer la mía feliz y darme todo lo que estaba a su alcance. Al ser yo su única hija. Mi padre (1922 – 2008), de fuerte carácter, ateo, comunista, luchador por los derechos de los trabajadores, él mismo un trabajador incansable con una energía arrolladora, me permitieron ver la luz una tarde de diciembre de 1968.

Sólo cito un poco estos antecedentes porque intervendrán más adelante en mi historia.

Tuve una infancia relativamente normal. Al año de vida fui bautizada en el catolicismo por tradición y creencia de mi familia materna. También hice la primera comunión y confirmación a los 10 años de edad. Tuve conocimiento de la existencia de mis otros medios hermanos paulatinamente y a lo largo de mi adolescencia, aunque el conocimiento de la existencia de uno de ellos en particular es bastante anecdótica y está relacionada con la iglesia.

Conocí la iglesia por los misioneros, cuando tenía 14 años, edad en la que muchos adolescentes tenemos dudas existenciales y surgen preguntas… de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos realmente, ya que no es suficiente el concepto de cielo e infierno, de buenos y malos. No era tan sencillo como lo explica el catolicismo… En principio los misioneros hicieron una buena obra conmigo, ya que a las pocas semanas estaba decidida a bautizarme, con los conocimientos básicos de la iglesia en mi mano. Incluso los mismos misioneros, segurísimos de su fe, me sugirieron que visitara e investigara otras creencias, y así lo hice. Visité a los Testigos de Jehova, Evangelistas, Metodistas, a los Adventistas del 7º día, e incluso a los Hare Krishnas. Mentiría si dijera que hice una búsqueda exhaustiva de todas las religiones o que me adentré en sus prácticas. Sólo investigué a las que tenía más a mano, y de todas ellas, aceptaría la historia que apuntara a ser la correcta y que tuviera respuestas a lo que uno se plantea… Con el razonamiento que puede tener una adolescente a los 14 años, la IJSUD era la “religión verdadera”.

Con la herencia cristiana, estaba gran parte del trabajo hecho. La historia, explicaciones y versiones que narraban los misioneros tuvieron sentido, y como se suele decir “cuadraban” y cubrían esa demanda de respuestas. Una de ellas era sobre la preexistencia, que, según la enseñanza mormona, tuvimos una vida pre-terrenal en la cual aceptamos participar en el plan de salvación; entonces, ¿cómo negarse ante el destino? Con ese argumento ya tenían media decisión adelantada y aceptada, sólo faltaba la confirmación espiritual, la pregunta que uno debe hacer en una oración en solitario, preguntando a Dios con un corazón sincero si el Libro de Mormón es verdadero y si la iglesia también lo es; si José Smith era un verdadero profeta, etc. En resumen, si creemos y aceptamos todo lo que nos han contado.

Y así lo hice, en un intento de emular a Smith, busqué un sitio apartado… una noche de primavera… arrodillada en las cercanías de mi casa, en una construcción abandonada pedí respuesta. Sentí una paz interior aunque esperaba algo más, dado que soy de naturaleza hipersensible. A lo largo de mi vida he visto imágenes, escuchado sonidos, música, experimentado sensaciones que han quedado grabadas a fuego en mi subconsciente, demostrando una personalidad bastante emotiva. Siempre he sido así… Y concentrada oraba para saber si estas cosas eran verdaderas. Pasaron unos 5 minutos. Ya tenía adormecidas las piernas y un hormigueo empezaba a recorrer mi cuerpo, fruto de la incomodidad de la postura y toda la sugestión que llevaba acumulada, recordando el testimonio de los misioneros… las respuestas a mis dudas… la ilusión de una vida eterna… el deseo de ser “salva”… etc. Interpreté como la respuesta afirmativa que esperaba… no hubo fuego en el pecho, no tuve visiones, sólo un momento profundamente emotivo, tal emoción y paz interior se apoderarían de mi… una paz que me acompañaría muchos años.

Retomando la narración de mis antecedentes, a mis padres no les hacía mucha gracia la idea de mi bautizo, pero viendo lo ilusionada que estaba y las referencias que tenían de los mormones, esa fama de dignos, puros, castos, pensaban que no era nada nocivo unirme a ellos, y respetando mi libre albedrío firmaron la autorización un poco a regañadientes, especialmente mi padre. Y llegamos al día antes de mi bautizo, el día de la esperada entrevista, me dirigí a una capilla donde me esperaban los élderes con autoridad para hacerme la entrevista, la cual lógicamente superé con éxito. Tocaba rellenar los datos personales en una hoja que luego mandarían a la sede en Utah para tener registro. “Imagino”, uno de los elderes me dice, “¿que eres hija de Walter?”, a lo que respondo, “si, ¿por qué, lo conoces?”, y me dice: “¡Es que es mi padre también!”. Lejos de darnos un abrazo como hacen los hermanos que han vivido separados y desean conocerse, fue una escena extraña que despertó en nosotros una apatía mutua. Debo recordarles que mi padre no era mormón, pero resulta que cuando se había separado de la madre de estos medio hermanos míos, ella se había refugiado en la fe mormona, siendo ellos muy pequeños. Así que era como si prácticamente hubieran nacido en la iglesia. Bueno, me quedé en estado de shock. ¡El mormonismo hizo que conociera a uno de los 5 medio hermanos que tenía y que mi padre había escondido unos de otros!

Mis padres no asistieron a mi bautizo, nunca supe si era porque no querían vivir esa escena incómoda, lo cierto es que fue bastante surrealista cuando volví a casa y notifiqué que ya me había bautizado y que había conocido a mi medio hermano. La cara de mi padre era un poema, la de mi madre de resignación, como si admitiera que el destino nos había dado una lección. Pese a eso, en los tres años siguientes que tuve a mis padres juntos, no logré convencer a ninguno para convertirse a mi fe; es más, de cierta manera la iglesia fue siempre el punto discordante en la relación familiar. En cuanto al medio hermano mormón, ni siquiera nos volvimos a reunir como fieles, ya que él acudía a otro barrio y no coincidíamos, a no ser que hubiera conferencias o reuniones extraordinarias. Tampoco tuvimos una relación amistosa hasta que mi madre, quien tenía una enfermedad renal crónica que no pudo superar y falleció cuando yo tenía 17 años, por esas cosas de la vida nos volvimos a ver en la clínica para que le diera la unción final, una breve bendición de despedida, horas antes de morir.

 

Mis primeros años en la iglesia

Una cosa tengo clara y nunca renegaré de ella, doy gracias a la vida por haber conocido la iglesia en la adolescencia, ya que la edad de 15 años es una etapa decisiva en la que una persona empieza a madurar emocionalmente, a cimentar sus valores morales, y decide si va por el camino correcto o pasa al “lado oscuro”. Yo gozaba de la ventaja, como joven SUD, y cuando algún compañero de clase empezaba a beber o a coquetear con las drogas, de que la creencia, la fe y el discernimiento entre el bien y el mal inculcada por la palabra de sabiduría era un escudo en mi vida, así que la cumplía a rajatabla. Era muy común entre los miembros en esa época (finales de los años 80) el famoso “té mormón”, el cual consistía en una infusión de zanahoria rallada y deshidratada. Sabía muy bien. También estaba la ley de castidad, ley que nos encargamos de transgredir con un novio miembro una vez que había vuelto de la misión.

Para aquello ya habían pasado 6 años, poco tengo que decir, (no quiero involucrar mucho a la otra persona en mi relato), tan sólo decir que la relación no cuajó por diversos factores, y que cada cual se fue por su lado y yo quedé como un “chicle masticado”, pero esta historia no trascendió ya que nos habíamos encargado de mantenerla en secreto los dos, si no, hubiéramos sido excomulgados de inmediato o sentirnos presionados para casarnos. Pero a pesar de la mancha en mi historial y la culpa que arrastraba, decidí continuar, ya que mi fe era más fuerte que cualquier cosa y estaba dispuesta a obedecer los mandamientos en general, y con el arrepentimiento sincero por lo que había pasado.

No niego ni negaré que fui feliz durante ese periodo y que me sentía a gusto con todas las actividades en la capilla, enseñando en la primaria, jugando al baloncesto, noches de talentos, excursiones, limpieza en casa de los “hermanos”, muchos amigos, y todo llamamiento que me fuera asignado lo realizaba con verdadera entrega y devoción. Eso permitía almacenar bastantes frustraciones en una alacena de mi conciencia, tales como el deseo de ser sellada con mi familia en el templo. Imagino que el medio hermano mormón tenía el mismo deseo; ¿pero con quién se quedaría mi padre? ¿Con mi madre o con la suya?

También llevé amistades a bautizarse en la iglesia ya que en mi situación, por falta de apoyo familiar y económico lógicamente no pude realizar la misión de tiempo completo. Siempre oré con mucha fe y entrega, y leía las escrituras tanto que me consideraba una erudita, jajajaja (que ilusa)… No había quien me ganara en velocidad para encontrar un versículo de la Biblia, Libro de Mormón, Doctrina y convenios o la Perla de gran precio. Ahora me doy cuenta que las analizaba con superficialidad y nunca me percaté de las contradicciones que tienen entre si dichos libros, ya que las escudriñaba subjetivamente y a la Liahona, mi favorita, las devoraba de principio a fin. Me encantaba leer los mensajes, extractos de discursos y sobretodo las historias de la gente compartiendo sus testimonios

En el colegio destacaba en la asignatura de religión, por participación, rebatiendo y aportando todo lo que estudiaba. En fin, aparte de toda esta actividad, mi fe era inquebrantable, ya que vivía el evangelio en cada poro de mi piel, y así lo manifestaba cada vez que subía al atril a compartir mi testimonio. Si tenía alguna duda, consultaba al obispo y creía a pies juntillas todo lo que me contaba o lo que no, ya que una vez en un debate con un Testigo de Jehová, este me dio un folleto que atacaba a la iglesia directamente, y había cosas que me llamaban la atención sobre la historia de la iglesia. Yo no tenía acceso a ello, ya que sólo hay material en inglés y la iglesia no hace traducciones a otros idiomas, así que pregunté como de costumbre al obispo y éste me dijo que era basura y que no leyera nada anti mormón, tomó el folleto le dio una ojeada y lo hizo picadillo frente a mí. Al final me dio mucha vergüenza decirle al TdJ que mi obispo había roto el folleto, cosa que le dio la razón. Pero no importaba, porque para ese entonces ya tenía respuestas para todo; respuestas de la típica apologista mormona, como “eso no es doctrina”, “la iglesia siempre tendrá opositores”, “está profetizado que seremos perseguidos por nuestras creencias, etc., etc. Pero pese a eso, nunca se me ocurrió ni de lejos insultar ni descalificar a nadie, y en honor a la verdad no conocí ningún miembro que lo hiciera. Tuve esa suerte y doy gracias por ello.

 

Etapa inactiva

Acabé el colegio y me disponía a estudiar turismo en la universidad. Al tercer año de carrera tuve la fortuna de ir a Italia con una beca por seis meses, meses que se convirtieron en dos años, ya que quería aprovechar mi estadía allí, alargarla y estudiar un oficio corto, consiguiendo así sacar un título a nivel técnico superior en Diseño de Moda y Patronaje Industrial. En ese par de años no tuve contacto con la iglesia allí, y al no hacerlo me alejé de mi actividad y de la práctica de mi fe. Desgraciadamente, al volver a mi país natal, Bolivia, tampoco retomé contacto con la iglesia. Hice nuevos amigos y viví una etapa mundana. Nunca dudé de la doctrina ni de los conocimientos que tenía de la iglesia y mi fe, pero mientras más tiempo pasaba, sentía más vergüenza de aparecer allí como si nada y continuar con mi fe, que por cierto seguía intacta pero sin obras. Estaba estancada. De lo que no llegué a desconectar fue de los estudios, invirtiendo mi tiempo y pasión en la carrera de Artes Plásticas, descubriendo allí mi verdadera vocación orientada a la creatividad. Debo aclarar que en toda mi ausencia jamás los hermanos de fe me buscaron, ni  tan siquiera el obispo preguntó por mí ni llamó nadie a casa a preguntar cuando volvía. Se ve que era una época en la que sobraban miembros.

Un  día de Agosto de 1994 conocí a mi esposo, un hombre bueno y generoso, hijo único de padres católicos, bautizado católico pero al parecer nunca fue creyente, en suma, agnostico. Nunca antes había conocido a una persona tan bondadosa y sin prejuicios. Nos casamos a los 5 años de habernos conocido, ante notario, como se suele decir, por lo legal ya que él no sigue a ninguna fe religiosa. En mis planes siempre había estado formar una familia y ser sellados por el tiempo y la eternidad. Me esperaba la obra misional más difícil y comprometida de mi vida: convertir a mi nueva familia…

Empezamos de cero. Para mí supuso un giro de 180 grados: dejar mi pais, por uno nuevo, mi cultura para conocer una nueva, dejar mis amig@s, para hacer nuevos, lo que me quedaba de familia para conocer a la nueva y gran familia de la que formo parte, dejar mi universo personal y establecernos en España. Al poco de llegar, buscaría una capilla a la cual acudir en busca de refugio espiritual. No fue difícil, ya que me cruzaría a los misioneros por una céntrica avenida, para interceptarlos yo y comenzar a forjar los cimientos de una nueva realidad… Como era de esperar, el recibimiento en el barrio fue muy cálido. Había encontrado a mis nuevos cómplices en la misión y reto personal; me llamó mucho la atención que los miembros de origen latinoamericano superaban en número a los foráneos. Había mucho desconocimiento de la iglesia y nos aguardaba bastante trabajo.

Me encontré en un departamento de unos 150 mts. cuadrados en los bajos de un edificio, acondicionado como capilla. No tenía nada que ver con la iglesia de la ciudad de donde venía, en la que cada barrio tenía su capilla llena de fieles. Aquí, en una ciudad de aproximadamente 200 mil habitantes, habían unos 25 o 30 miembros fieles y fijos; personas, familias maravillosas, íntegras, bondadosas y de una moral intachable.

Al nacer nuestro primer hijo, mis suegros querían bautizar al bebé por la fe católica por tradición y como manera de integrarlo en la sociedad, ya que España es un país mayoritariamente católico y no querían que mis hijos (a los dos años nació nuestro segundo hijo) se sintieran excluidos de ningún sitio. Yo esperaba bautizarlos por mi fe mormona, así que quedamos en no bautizar a ninguno y que ellos decidieran por si mismos al llegar su mayoría de edad. Esa meta me tranquilizaba y estimulaba a continuar, aunque por otro lado mi esposo me había dejado claro que el no creía y que jamás se bautizaría, pero yo nunca perdía la esperanza. Esperaba el milagro, iba a la iglesia, y pronto retomé los llamamientos y volví a vivir el evangelio en plenitud. A partir de ahí siempre recibía a los misioneros en casa para que poco a poco fueran aleccionando a mis niños.

Oh, y claro, no había comentado que en mi país de origen no había templo así que no tuve la oportunidad de hacer obra vicaria allí, así que en cuanto tuve la oportunidad de ir al templo en Madrid, lo hice. No importaba que estaba embarazada; ¡tenía tantas ganas de ir que me había hecho una idea de cómo iba a ser! Según yo, ¡iba a sentir tanta espiritualidad que estaría levitando las horas que pasara allí! En ese sentido me llevé un poco de decepción, porque me pareció como ir a la comisaría a sacar mi pasaporte o hacer algún trámite legal: largas colas, algún empujón, mucho barullo, poca reverencia… En fin, llegó el momento de hacer bautismos por los muertos. Fue un momento muy emocionante, y la espiritualidad me duró el instante que bauticé a mi madre. A continuación perdí la cuenta de todos los difuntos a los que bauticé; era entrar y salir del agua dándome tiempo apenas para coger una bocanada de aire y volverme a sumergir. Teniendo en cuenta que llevaba un embarazo de casi 8 meses, debo confesar que fue muy estresante, pero estaba muy contenta ya que había cumplido con una ordenanza muy importante.

Era feliz estando dentro, admirando la obra arquitectónica y lo carísimo que era todo. No me percaté de la simbología ni de su significado, ya que mis conocimientos acerca de la historia de la iglesia eran muy limitados y tampoco me llamaba la atención investigar. Mi vida dentro de la iglesia era un estudio circular sobre lo mismo; no tocaba lo que llaman “doctrina profunda”… Aunque debo admitir que sí me llamaban la atención algunos temas, como “la maldición lamanita”, ya que yo era una de ellas. Vivía con ese dilema: el ser descendiente de una tribu escogida de Dios (tribu de Efraín), y pensar qué de malo hice en la preexistencia para haber nacido con la piel oscura. Es un medio sentimiento de culpa no clarificado. También me llamaba la atención el tema de la homosexualidad, al ser una persona bastante sociable y abierta tuve (y sigo teniendo) amigos y amigas que son lesbianas y gays, personas maravillosas con un concepto del amor más tolerante y extenso que el mío. ¿Por qué habría que juzgarlas, si son bondadosas, nobles, humildes y caritativas? ¿Por qué lo dicen las escrituras? Nunca lo entendí, y sentía vergüenza al hablar del tema, ya que no tenía nada personal en contra de ellos, más bien al contrario, los admiro.

Bueno, mis hijos crecieron y empezaba ya a notarles una vena un poco homófoba. Aunque no estaban bautizados, los llevaba a la capilla cada vez que podía; de hecho fueron de los primeros niños en llegar a inundar con sus risas y llantos las reuniones sacramentales. Los seguía llevando aunque mis suegros pusieran mala cara o mi esposo resoplara; yo quería inculcarles los mismos valores que tenía yo en mi adolescencia. Los domingos volvíamos de la capilla y nos decían “¿Habéis rezado mucho?” No querían saber ni la diferencia entre rezar y orar. Me sentía ignorada, pero a la vez respetada, ya que nunca pusieron impedimento para asistir a la iglesia

Mis sentimientos de frustración continuaban, ya que paralelamente a esa “felicidad” que sentía de pertenecer a la “iglesia verdadera”, guardaba una frustración interior constante. Nunca pude convertir a mis padres a mi fe en vida, y lo que es más, mi padre nunca quiso saber nada de una religión de origen norteamericano y me pidió expresamente que cuando muriera NO lo bautizara en el templo. Nunca fui a la misión, mi esposo es ateo, mi familia política no concordaba conmigo en el tema, es decir no tenía el apoyo de nadie. El respeto sí, pero me faltaba el apoyo. Siempre luché para mantener ese equilibrio, esa doble vida que siente que tiene una persona cuando es el único miembro de la iglesia en su familia. Sólo esperaba a que mis hijos crecieran y cumplieran la mayoría de edad para bautizarse y avanzar un poquito más en nuestra “salvación”.

Pasaron los años y un desfile de misioneros por nuestra casa (ya hemos perdido la cuenta). Mis hijos crecieron con los conocimientos básicos, ya que cuando no los llevaba a la capilla, venían las maestras orientadoras a exhortarnos a ir más seguido, ya que vivimos en un pueblo a 15 km. de la ciudad y habían épocas en las que faltábamos bastante. En mi intento de conciliar mi vida como mormona con la de mi familia “gentil”, andaba con un pie dentro y otro fuera de la iglesia, cosa que me afligía bastante. Los niños ya habían superado la edad de 8 años y empezaba la presión para bautizarlos. “Todo a su tiempo”, decían. “Ya le tocará a tu esposo”, quien no cambió de posición en los 15 años que llevamos casados, pese a que oraba pidiendo “el milagro”. Otros miembros y un presidente anterior eran de la opinión de que no era digno, y que tal vez me tenía que replantear mi relación porque “esto no avanza”, decían. Siempre me reí de eso, ya que nunca se me pasó por la cabeza dejarlo o cambiarlo por algún miembro solterón pero, ojo, “digno”. Si alguna vez tuviera un matrimonio eterno, tendría que ser con él.

 

Y el milagro se dio

A finales de 2013 mis oraciones habían sido contestadas y los frutos de mi siembra estaban brotando. Mis niños sentían que habían adquirido un testimonio y que la película de José Smith “El profeta de la restauración” era la respuesta afirmativa de la veracidad de la iglesia. Aparte que tenían tanta ilusión de visitar el templo, de repartir la santa cena, de ir al campamento de la EFY… En fin, que querían bautizarse. Ante esta decisión, mis suegros y esposo nada pudieron hacer. Eso era un triunfo para mí. O, según yo, ¡un triunfo del Señor!

 

El descubrimiento

Las cosas habían tomado otro rumbo; ya éramos tres contra uno. Entre tanto, jamás se me había ocurrido mirar en internet nada que no proviniera de las paginas oficiales o de apología mormona, y en cuanto a conocimientos doctrinales, seguía nutriéndome dentro de “la burbuja SUD”.

La situación empezaba a estabilizarse, quería retomar contacto con mis antiguos “hermanos de fe” de Bolivia, hasta con los élderes que me habían bautizado 30 años atrás, e incluso averiguar qué sería de ese medio hermano al que no había visto hacía más de 20 años, ya que era con el único con quien no tenía contacto. Y ya que hablamos de milagros, pues un evento extraño acontecería.

Estábamos en preparativos para visitar el templo como familia por primera vez cuando recibí una carta. Venía de Bolivia, del barrio de mi hermano, y aunque no estaba firmada por él, todo apuntaba a que se trataba de este hermano… ¡era un desafío! En el texto decía que si quería continuar con mi vida SUD y tenía un testimonio “inquebrantable”, tendría que empaparme de lo que decían los antimormones para así poder rebatir, ya que un día tendríamos que luchar, ¡que la segunda venida está cerca, que era hora de posicionarse y de demostrar cuán fieles somos a nuestros convenios ! Aunque me sorprendió y me chocaba bastante la idea de hacer algo que mis líderes siempre nos habían alertado de no hacer. Es más, acababa de renovar mi recomendación para ir al templo y en la entrevista se me preguntó una vez más si había leído material antimormón, y lógicamente la respuesta había sido negativa.

 

Tres videos… y todo acabaría

Me habían enviado tres enlaces de Youtube: 1) La Biblia vs. el Libro de Mormón, 2) El ADN vs. el Libro de Mormón, y 3) Los fabricantes de dioses. ¿Qué podían plantear esos documentos que yo no pudiera responder? ¿Qué argumentos inútiles tendrían para que yo, una mormona media, con una fe ciega, no pudiera refutar con toda facilidad? “¡Ninguno!”, me decía a mí misma. Los visioné a solas. La batería de pruebas, de inconsistencias, de contradicciones; el caos y el dolor se apoderarían de mí. ¡No podía responder ni justificar nada de lo expuesto! Si lo hacía o lo intentaba, era consciente de que me estaba engañando sola. Había abierto la caja de los truenos y ya no la podía cerrar.

Recuerdo que no me detuve ahí; me habían dado las 5 de la madrugada y había perdido la cuenta de los videos vistos, entre ellos los del canal “Mormones para Jesús”, y una cosa me llevó a la otra, A visitar páginas, entre ellas la de “Pesquisas Mormonas”, Y entre más leía, más entraba en un estado de pánico. No sabía diferenciar entre textos antimormones que difaman y calumnian de las investigaciones sólidas provenientes incluso de arqueólogos que un día fueron mormones. Mi fe en que José Smith era el profeta, el pasillo para mi salvación, mis bases, las escrituras y su veracidad estaban heridas de muerte. Las pruebas eran demoledoras: ignoraba que existían 9 versiones de la primera visión, las diferencias entre el Dios y el Jesucristo mormones de lo que me habían enseñado; ignoraba que Smith tendría alrededor de 30 esposas, que el Libro de Abraham y la traducción de los jeroglíficos no tenían nada que ver con lo que realmente dicen los papiros del libro de los muertos. No sabía que se podía engañar al profeta con unas falsas planchas de Kinderhook y que caería redondo como un niño. Ignoraba que la iglesia y sus líderes se empeñan en desinformar para no vincular el mormonismo con la masonería, es más, ¡no sabía qué era la masonería!

Desconocía totalmente que existía un libro contemporáneo al libro de Mormón que se llama “Vista de los Hebreos” del autor Ethan Smith, el cual tiene muchas, demasiadas similitudes en historias entre sí. ¡El plagio está clarísimo! Es más, estando de miembro activo no tuve la oportunidad de ver la imagen de Smith con la piedra en el sombreo, que los testigos (Harris, Withmer y Cowdery), no habían visto supuestamente las planchas, y que los otros 8 testigos admitieron que habían mentido y que todo era falso. Y así puedo seguir mencionando una larguísima lista de inconsistencias encontradas, pero uno puede verlas y juzgar por sí mismo. Visitando las páginas antes mencionadas, si usted puede responder con meridiana claridad y sin acudir a la fe, al prejuicio, ni al insulto barato a todas las críticas que se exponen en cuanto a dichas contradicciones, supuestos misterios que no lo son, investigar profundamente el pasado de José Smith, de Brigham Young, de la historia real de la iglesia, de los orígenes de las investiduras en el templo, de la mismísima versión del libro de Mormón de 1830 comparada con la versión actual, de las correcciones a las que fue sometido, no tienen desperdicio. Si es que puede hacerlo, olé y bravo por usted. Yo no fui ni soy capaz aún.

 

Y acabó en 48 horas

Pues bien, pese a toda la pesadilla de la noche y madrugada anteriores, amaneció una fría mañana de Marzo de 2014. Desperté a mi esposo todavía entre llanto, le conté lo que había pasado, a la vez que le enseñaba los videos… recibí lo que esperaba: amor, consuelo, y comprensión. Pero teníamos que ponernos fuertes, ya que nos esperaba una misión aún más difícil: la de contar a nuestros hijos de 12 y 14 años, que hacía tan sólo dos meses que se habían bautizado con toda la ilusión que guardaban en sus corazones. Las íbamos a hacer añicos y no podíamos tardar. Quedamos en fingir que no sabíamos nada, aunque era muy difícil ocultar el estado de shock en el que nos encontrábamos. Hicimos el sobresfuerzo de volver a ver con ellos los tres videos que habían desatado todo este caos. El rechazo inicial no se hizo esperar, pero los convencimos de que era muy importante y que no teníamos nada que temer… Mentira; les dolió muchísimo y pasaron una especie de berrinche, pero contra todo pronóstico y resumiendo, la recuperación de ellos está siendo más rápida de lo que hubiéramos imaginado

Ahora tocaba enfrentarnos a la verdad de puertas afuera de nuestro hogar y notificar a la iglesia todo lo descubierto, ya que a partir de ese día nuestra vida dentro de ella no tendría ningún sentido. Ni siquiera se nos pasó por la cabeza continuar asistiendo como si de un club social se tratara. El dolor que sentía en ese momento me sentó delante del ordenador para escribir una sentida “carta de despedida”, lógicamente con mi verdad por delante, explicando con todo detalle lo que había descubierto y nuestros sentimientos al respecto y suplicando para que no hicieran ningún intento de contactar con nosotros, por lo menos hasta que se apaciguaran las aguas.        Una copia iba dirigida al presidente, otra para las hermanas más allegadas, compañeras de llamamientos y alumnas, ya que en esos momentos ejercía de maestra de mujeres jóvenes. Tomé un par de enormes bolsas de papel y conseguí juntar todo el material SUD que poseía: libros canónicos, folletos, manuales, revistas, posters, CD´s, hasta cintas de VHS, metí todo cuanto pude, incluso nuestras recomendaciones para el ansiado viaje al templo, templo al que debíamos acudir en un par de semanas y para lo cual habíamos estado haciendo tantos preparativos.

Recuerdo que era un martes; me encontraba todavía temblando y con los ojos hinchados de haber llorado dos días seguidos y sin haber conciliado apenas el sueño. Me presenté en la puerta de la capilla, dejé la copia para el presidente, ya que no estaba ese momento, y le conté todo a mi compañera a la cual aprecio mucho. Sobra decir que le cayó como una bomba. Trató de persuadirme dándome su testimonio. Yo hubiera hecho lo mismo en su lugar. Ella no sabía lo que habíamos visto y sentido noches antes, ni como nos afectaría en nuestra vida a partir de ese día.

Las primeras reacciones no se hicieron esperar: el teléfono no paraba de sonar entre llamadas, mensajes de whatsapp, tarjetas, regalos y hasta postres y tartas aparecían delante de nuestra puerta. Con mucho dolor no quisimos contestar, sino simplemente hacerles llegar una nota de agradecimiento esperando comprensión. Poco más podíamos hacer. Al parecer el mensaje fue claro, recalcando el hecho de que el problema no era con los miembros, como se suele decir, que nadie nos había ofendido; ahora solo podría especular en base a lo que pensaría estando en el lugar de ellos, que nos tienen lástima porque nos ven perdidos, que sienten rabia porque satanás ha podido ganar una batalla y nos habría convertido en anti mormones, y un sin fin de teorías que podríamos barajar, pero la verdad, nuestra verdad de cómo fueron las cosas, es lo único que poseemos y no podemos cambiar, por dolorosa que haya sido la experiencia y el final de nuestro trayecto dentro de la iglesia.

 

Una nueva vida nos esperaba

Lógicamente, ni la historia de la iglesia ni la vida de José Smith se aprenden en dos días. Había descubierto que no sabía ni la cuarta parte de las investigaciones, ensayos y aportes que la gente que había indagado en lo que la Corporación SUD intenta ocultar o maquillar a la vista de sus miembros. Es algo bastante extenso. Se han hecho más documentales, escrito libros, ensayos, traducciones, abierto páginas, blogs, sacando muchísimos datos reveladores, es un flujo de información constante, que no soy la única que había descubierto estas cosas. Esta nueva realidad me ha proporcionado una de cal y una de arena, porque también había descubierto la cara oculta de algunos miembros y de cómo el internet a la vez que sirve para intercambiar información, también insensibiliza a muchas personas.

Mi sed de verdad se había hecho patente y demandaba más respuestas, por tanto, todavía tocada por ese dolor, me uní a grupos de ex mormones en Facebook para compartir experiencias, preguntar y conocer a gente que resolviera muchas de las dudas que tenía. Me suscribí a canales de YouTube y podcasts para aprender y descubrir más cosas. Entre ellos conocí amigos con historias muy difíciles, y otros muchos que todavía viven dentro de la burbuja. Curiosamente, estos últimos son personas que viven en países lejanos, que ni me conocen de absolutamente nada, pero han sido los primeros en juzgar y condenar historias como la mía y la de muchos ex mormones, diciendo que no sabemos de mormonismo, que lo que sabemos no lo entendemos, que somos inicuos, que nos han excomulgado, que hemos sido ofendidos, que nunca tuvimos un testimonio, y lo peor, que estamos donde estamos por pecadores y porque tenemos el corazón lleno de odio.

Que yo sepa, hasta el día de hoy (un año ha pasado desde que dejé la iglesia), ninguno de los ex mormones que he conocido es un alcohólico, un pervertido, ha matado a nadie, ni es un psicópata en potencia. Lo que sí he podido y puedo apreciar es que las expresiones vertidas hacia dichos ex mormones, entre los cuales me incluyo, no tienen nada de amor en sus palabras, y es más, pareciera que vienen de corazones llenos de odio.

Ahora bien, ¿se podría decir que nunca tuve la fe suficiente y que mi testimonio no era sólido? ¿Cómo puedo construir un testimonio sin responder objetivamente a tanta sin razón? ¿Es culpa mía que los líderes y autoridades se empeñen en esconder tantas evidencias? ¿Qué hago ante tanta verdad y todos los datos demoledores que he encontrado?¿La vista gorda? Lo siento señores, pero NO PUEDO. Y no sirve el hecho de que haya sido inactiva algunas etapas de mi vida como miembro SUD, no me hace sentirme menos engañada; me siento afectada de igual manera, ya que aquellas cosas, hechos y personas (me refiero desde José Smith hasta Thomas S Monson, así como a líderes en los que había depositado mi confianza, mi tiempo y parte de mi vida) me han defraudado, causándome mucho dolor.

Pero todo pasa. Ahora ando en busca de mi verdadero camino. Puede que me lleve lo que me quede de vida encontrarlo; lo que puedo rescatar son los mensajes positivos y los valores inculcados; el “retened lo bueno”, “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Y acabo con la misma conclusión y reflexión con la que empecé. Ahora soy ex mormona, lo sé, lo vivo, y me encanta el hecho de que “no nací para ser mormona”.

valia

31 Comments on "No nací para ser mormona"

  1. Yilmar Ruiz | 24/03/2015 at 5:24 pm | Reply

    Maravillosa tu historia Valia, realmente eres admirable.Creo que todos los ex-mormones que hemos pasado por situaciones similares nos conectamos y sentimos un afecto especial los unos por los otros, lo que de cierta forma opaca en parte la mala energía que nos mandan nuestros antiguos “amigos mormones”. Contrario a lo que ellos creen, después del mormonismo hay mayor inteligencia, amor, deseos de vivir y felicidad.

  2. Vaya que es muy interesante tu historia, tanto que la leí hasta el final. Soy una joven SUD, a diferencia de ti, mi familia es mormona, mis padres, mis hermanos, pero, este último año, siento que he despertado a la realidad, siento que la iglesia no es verdadera y no tengo el deseo de seguir asistiendo a ella, hace poco salí terminé una hermosa relación que tenía con un joven ateo, excelente persona, porque mis padres me obligaron a terminar esa relación de noviazgo. Me siento muy incomoda porque además no tengo amigos dentro de la iglesia, porque me ven como una chica hippie, es complicado, quiero salir de la iglesia pero tendría que tener mucho valor para hacerlo y empezar una nueva vida. Gracias por compartir tu historia. 🙂

  3. Gracias a ti por leerla Dina, la verdad es que todas nuestras trayectorias dentro de la iglesia son diferentes, pero aquí lo importante y que cabe resaltar es la felicidad de uno mismo, y nuestra capacidad de poner en una balanza objetiva, los pros y los contras, ser sincero con uno mismo y pensar en el futuro mediato de como, cuando y al lado de quien podemos ser felices y actuar en consecuencia, la vida es una sola y el tiempo pasa muy pero que muy rapido.

    Users who have LIKED this comment:

    • avatar
  4. Lindo Testimonio de Lucha , parece fácil leerlo y a veces no lo entendemos en su real magnitud,pero lo descrito de tu historia es de una Mujer Valiente y que sobre todo que Acepta lo Retos sea cual sea, y eso te llevo a ser LIBRE¡¡¡ Viva tu Libertad¡¡ GRACIAS por Compartir algo tan complejo y dificil en su momento.

  5. Yo tambien investigue y siento que todo fue un fraude que pude salir, aunque solo llevaba 4 años de mormona pero de todas maneras fue una perdida de tiempo.

  6. No todo lo que está en el Internet es verdadero satanás usa Muchas armas para confundirnos.. respeto mucho lo q has escrito tu historia y me duele mucho q tantos años de fe y de lucha en dos días se terminarán… se q lo q has sentido la repuesta del señor a los 14 años fue lo más sincero q existió es algo q no puedes negarlo..

    • SeñorPesquisas | 27/12/2015 at 12:17 am | Reply

      O sea que a pesar de que nunca conociste a Valia, y solamente sabes lo que ella escribió en este artículo, sabes más sobre su vida que ella misma. ¿Podrías compartir con nosotros la fuente de semejante omnisciencia?

  7. hoy leí tu historia Valia….solo tengo unas preguntas…..las voy a ilustrar un poco para que sepas a donde apunto….imagina que nos conocemos y yo nunca te hago mención de la iglesia y que nunca sabrías que soy miembro activa…y que tenemos algo en común que nos hace pasar buenos momentos…ya con el panorama dibujado…¡¿creerías que es deshonesto de mi parte no mencionarte que soy miembro activa?…y la pregunta que mas me interesa saber….¡¿serias capaz de tener una amistad con un miembro activo sin sentirte incomoda por eso…en un trato estrictamente social, sin mencionar la iglesia en ningún minuto de esa amistad?…saludos…p/d:muy interesante y sinceras tus palabras

    • Hola Vanessa, acabo de imaginar el panorama que me presentas para entender la situación que planteas, decirte que: claro que si !! no tengo ningún impedimento en compartir momentos con personas que son miembros activos, por lo menos en lo que a mi respecta, me da igual que me confiesen o no el credo que siguen, como ex mormona no veo mal que me lo oculten, incluso cuando yo era miembro activo, no andaba diciendo a todo el mundo que éramos mormones, sólo cuando se tocaban ciertos temas en alguna reunión lo decía, cuando me ofrecían una taza de té o una cerveza, decía que no bebo y si insistían ahí decía que era miembro, (situaciones de ese tipo). También recuerdo un par de situaciones como ex y como activa, en viajes que hice en los cuales conocí personas de las que posteriormente me enteré que eran miembros, ni me había dado cuenta en ambos casos, y repito, no tengo problema de entablar amistad con gente que es miembro activa, no me sentiría incómoda por eso, lo que no te puedo garantizar es la reacción de un miembro activo que entablara amistad conmigo y se enterara que decidí apostatar, conozco la mentalidad mormona, crecí con ella… ahora la pregunta es: sería capaz de entablar amistad conmigo un miembro activo si se entera que dejé la iglesia ?? y que no sea por que yo se lo diga ?? ya que en mi vida actual y en mis otros círculos de amistades, no digo ni saben que fui miembro, ni lo menciono, gracias por leer mi historia, saludos….

      Users who have LIKED this comment:

      • avatar
      • me queda claro….y muy conforme con tu respuesta…por otro lado, responderte que depende de la persona en cuestión….creo que es muy amplia la gama de mentalidades dentro de la iglesia…seguro habrá quienes si podrán, y otros que no…yo si podría… saludos

  8. Me parece insólito que tu fe de tantos años y que tuvo respuestasu se pudo desmoronar por ver tres videos por internet.
    Como sabes tu que todo eso es verdadero en los videos?
    Ahí vemos que tu fe estaba solo medida por tres videos. Suerte

    • SeñorPesquisas | 22/03/2016 at 10:40 pm | Reply

      Te asusta eso, Alejandra?

    • La vida está llena de hechos insólitos Alejandra, mi vida de miembro SUD era el vivo reflejo de haber estado en una burbuja, repitiéndome a mi misma que lo que yo sabía y sentía era verdad, pues resulta que no sabía ni el 10% de la información de la iglesia de su historia, esos tres videos tenían datos que yo nunca había escuchado y que sólo fueron el detonante para la explosión de información que tendría después de abrir la caja de los truenos y quitarme el velo de la ignorancia en cuanto a esos temas y gracias por desearme “suerte” se ve que tu tampoco tienes fe por que los mormones no creen en la “suerte”, te das cuenta que estas deseando a alguien, algo en lo que supuestamente no crees ????????

    • Oh, y como sablee que lo que dicen los vídeos es mentira ?
      Yo si, después de leer tanta información compartida por mi amigo Sr. Pesquisas y otros más, aprendí a discernir entre cuales mienten y cuales no, Los fabricantes de dioses, aportan hechos verídicos pero lamentablemente los mezclan con mentiras y falsas acusaciones, para atemorizar y demonizar a los mormones, pero en fin lo vi y visto está, no puedo dar marcha atrás, en cuanto a los otros dos: la Biblia vs el libro de mormón y el ADN, aportan datos científicos, investigaciones y testimonios de gente que investigó y las conclusiones que salieron de dichas investigaciones, lo único que me da un poco de pena es que lo hacían orientados a llevar a la gente a otros credos, pero por lo menos los datos que portan no dejan indiferentes a nadie y es lo que rescaté de esos dos últimos.

  9. Juanita arias | 10/04/2016 at 4:41 pm | Reply

    Que valiente valía, yo no he podido hacer lo mismo que tu yo me enteré de todas las verdades ocultas por no decir mentiras, y sólo estoy inactiva. No tengo el valor para escribir la carta de motivos. No me siento ni con ánimo de eso de nada, sólo me preocupan mis hijos como van a crecer? Con que fe?
    Si yo misma soy un caos de fe, sólo pido a Dios que me guié en el camino. Saludos!!

    • Juanita Arias, no fue valentía, fue una reacción del calor del momento, todo se dio tan rápido …… tal vez si me hubiera detenido a pensar en frío no lo hubiera hecho, pero estaba furiosa y dolida a la vez, como si encontraras a tu pareja con otra infraganti !!
      Pero en su caso, inactivarte fue la mejor opción, eso significa que eres honesta contigo misma y que prefieres vivir lejos de esa mentira, en cuanto a renunciar formalmente es lo que me falta por hacer, la carta que escribí al presidente de rama y a mis “hermanas” sólo sirvió para darles a conocer mis motivos, nada más, sólo es de carácter informativo, pero “legalmente” seguimos siendo miembros, y para renunciar del todo sólo hay que escribir a las oficinas centrales, en este mismo blog están las instrucciones, mientras tanto tú, yo, nuestras familias y tantas otras, seguimos engrosando las estadísticas de la iglesia que presume de seguir creciendo y manteniendo a sus miembros.
      Pero la historia recién empieza ! yo estuve un año desorientada sin saber en que ni en quien creer, claro que también temía por el futuro de mis hijos, de salir adelante sin un credo, pero sabes que ?, nos estamos conociendo, auto explorando, investigando los cimientos de nuestras creencias, aprendiendo a razonar, a usar el pensamiento crítico, es un proceso en el cual nos despojamos de las influencias de la gente, ahora toca leer, leer muchísimo, total….. la vida es un constante aprendizaje.

  10. Valia, tu historia me conmovió mucho, me incentivó a tener aún esperanzas de que mi familia consiga algún día ver con mayor inteligencia y claridad las inconsistencias dentro de la doctrina de la iglesia.
    Recuerdo que tuvieron una época de crisis luego de sus primeros 4 años de miembros. Empezaron a curiosear y ver vídeos antimormones y la verdad les golpeó en la cara. Nos reunimos como familia y continuamos buscando más información, yo los apoyaba con todas mis fuerzas y alcancé a ilusionarme con que ya no tendría que ir obligada cada domingo a escuchar siempre lo mismo.
    Ellos se decepcionaron enormemente y descubrieron que habían sido engañados.
    Al igual que en tu caso, decidieron renunciar y comunicarselo al presidente y sus amigos más cercanos. Estos no demoraron en aparecen con películas, textos, misioneros, comida, cartas y lo que se te ocurra….
    Lamentablemente pudo más la fe ciega que la verdad objetiva y se dejaron convencer aún con argumentos poco consistentes.
    Ojalá la vida se encargue de dar orden a las cosas y permitirles aceptar con fortaleza que están siendo engañados. Gracias por tu historia.

    • Tatiana, claro que hay esperanzas !!! Las inconsistencias no sólo en la doctrina sino también en la historia de la iglesia siguen latentes, ahora hay un “bum informativo” y todos estos temas volverán a salir a flote, las mentiras de la iglesia crecieron como una hola de nieve, ahora es bola está a punto de estrellarse y si no se estrella se derretirá, no se puede tapar el sol con un dedo. Comentas que a tus padres les pasó algo parecido que a nosotros, llamadas, mensajes en el contestador del teléfono, tarjetas y postres con notas que decían “los queremos” aparecían en nuestra puerta, la diferencia es que nosotros no contestamos, se ve que la insistencia de los miembros de tu barrio sólo consiguió aparcar en un rinconcito esas dudas, pero siguen ahí, tarde o temprano volverán a aflorar, la iglesia está en crisis, y se nota, los números no mienten, la cantidad de bautizos decrece, hay renuncias masivas y otras tantas individuales y discretas, la inactividad es patente, ahora bien, lo que no hay que hacer es forzar nada, los miembros están tan adoctrinados y sometidos a un plan cuidadosamente elaborado, programados para desviar la atención a otras cosas, para culpar a los que no tienen culpa y disculpar a los que si la tienen, para sentir su fe atacada por cualquier circunstancia, pero en cuanto haya una pequeña brecha de duda… ahí aparecerá la verdad, esperanza y paciencia Tatiana,

  11. Hola Valia me gustó tu historia, me imagino lo que habrá sido para ti ver toda la verdad de sopetón, o sea de una sola vez, supongo que es como recibir una noticia muy fuerte, en mi caso todo fue paulatino, por eso el dolor fue mínimo, pero de cualquier manera si se vive un duelo, fíjate que hasta ganas me estan dando de mandarle mi Historia a Pesquisas Mormonas

    Users who have LIKED this comment:

    • avatar
    • SeñorPesquisas | 05/06/2016 at 5:48 pm | Reply

      Sí, por favor! 🙂

    • Hola Josué !!! gracias por leer mi historia, ayuda mucho en el proceso de duelo y se siente un gran alivio al compartir lo que nos duele, te animo a hacerlo !!!

  12. valia, me intereso leer tu historia, gracias por compartirlo, yo soy miembro de la iglesia y llevo 17 años de miembro y al igual que tu, en su momento tenia alguna duda de la iglesia, pero en realidad busque la veracidad de ella en otra parte y no en Internet (santiago 1,5), y sabes que…..recibí la respuesta a mis dudas. Te entiendo como padre la responsabilidad de que cuides de tu familia , pero si algo enseña la sociedad y el Internet, es que debemos dejar a nuestros hijos que sean felices con lo que tienen y con lo que son (cosa que desde luego tu no hiciste). Espero de corazón que puedas encontrar la certeza de las cosas que tengas dudas pero en una fuente fidedigna, y seas feliz, ya que te aseguro que aunque te hayas alejado de la iglesia, feliz completamente no eres.

    • Señor Pesquisas | 10/07/2016 at 5:38 pm | Reply

      La estrategia de Fray con respecto a la realidad

    • Fray, puedo apreciar que te falta un poco de comprensión lectora, yo no dije que tenía dudas, simplemente que algunas cosas me chocaban pero hacia la vista gorda, es más, yo era de las que no cuestionaba nada, por otro lado Santiago 1,5 no enseña la historia de la iglesia, Santiago 1,5 no habla de las tropelías que cometieron Smith y Young, Santiago 1,5 no explica lo de la piedra en el sombrero, internet y Pesquisas Mormonas si lo hace, y yo para mis hijos quiero la verdad, que sean felices con la verdad, algo que yo les proporcioné a riesgo de que les doliera, pero no quiero más mentiras en su vida ni en la de mi familia, cosa que se ve que tu si fomentas como padre y yo no .
      Yo también espero de corazón que tengas la valentía de permitir a tus hijos buscar la verdad sin censura , de todas las fuentes, que analicen, que comparen, que cuestionen, que pregunten, que razonen, y así sigan el ejemplo de un hombre cuyo nombre la iglesia usa mucho pero no hace caso, que dijo, buscar la verdad y la verdad os hará libres !! y añado…y por tanto felices, la verdad es felicidad, es plenitud, tal como yo la vivo, buenas noches !!!

      Users who have LIKED this comment:

      • avatar
  13. Tu historia me conmueve bastante de verdad . Nos enseña mucho … Cuando conocí la Iglesia me llamaba la atención el ambiente familiar , los valores y la amistad que hay entre los miembros y por supuesto la inclusión del barrio y se siente muy bien , pero cuando empiezas a ver la doctrina y la historia de la Iglesia esa mentalidad cambia . El Tema es el siguiente , la Iglesia sabe las pruebas de las cosas osea tiene los argumentos y las bases para llegar a la humilde conclusión- digo humilde porque ese debería ser su actitud- que están en error . Aun así dejan de la lado lo racional y se van por lo sentimental y es lo que hacen con sus llamados , regalos , etc . Lo importante de todo Valía es que nunca pierdas la Fe en cosas buenas , que aunque haya mucha mentira en el mundo existirá siempre la Verdad . Que tu corazón y el de tu Familia este en Paz esas son cosas que una institución humana no te lo puede quitar , porque es HUMANA . Pesquisas me gustaría escribirte mi Historia

    • Muchas gracias por leer Matias, es cierto que cuando uno se entera de la verdad, gran parte de la fe en la raza humana se desmorona, ya no hablo sólo de la iglesia sino del mundo en general, pero si, tienes razón, con los casi tres años fuera de la iglesia poco a poco voy recobrando la confianza, me ayudan escuchar otras experiencias, otras opiniones igual que la tuya, ya que por parte de los miembros de la iglesia sólo recibo críticas y condenas a mansalva, vaya diferencia no ? saludos y anímate a compartir tu historia, me interesa conocerla.

  14. Jorge Salazar | 05/02/2017 at 8:54 am | Reply

    Valia: Eres una persona muy valiente, yo deje de creer en la iglesia por mismo sentido comun y por conviccion propia, y la batalla interior fue grande al ser nacido dentro de la iglesia SUD servi mision del 92 al 94 , mi entrada al templo destrozo mi “testimonio” de la iglesia cuando descubri pesquisas mormonas (en el 2012 creo) pense: ahhhh mira por eso yo no me tragaba ciertos cuentos y ciertas discrepancias en la doctrina, ahh mira por eso yo senti una incomodidad al entrar al templo y ver los ritos masonicos , ahh mira por eso partes del libro de mormon me parecian comicas, ahh mira por eso DyC me sonaba y hasta me imaginaba a Jose Smith diciendo ” asi dice el Señor a ti mi siervo Sidney Rigdon, a ti mi sierva Emma,fulano , sutano o perengano, hagan lo que yo les digo porque asi dice el Señor” por puro sentido comun yo ya habia rechazado, sentido abversion por ciertas doctrinas y cosas de la iglesia, creo que le deberian dar un premio a Manuel por traer tanta gente a conocer la verdad, para Karelia: todo esta en los libros de historia, discursos y otros de la iglesia misma, negar esos hechos seria como negar que existio, la santa inquisicion en la historia de la iglesia catolica, saludos a mis hnos mormones, para que orar acerca de algo de lo cual evidencias.

    • Gracias por leer mi historia Jorge !!! Encantada de saludarte, ánimo y a seguir disfrutando de la libertad de ser uno mismo.

  15. Valía , ley tu historia pero , también en vídeo ( en vivo) estoy investigando igual que tu , solo quiero preguntarte algo , en cuestión de lo espiritual como haces ahora , te uniste a otra iglesia o solo lees la biblia en tu casa , saludos.

    • Hola Diana, gracias por el interés, pues comentarte que las “investigaciones” (ya que eso es un decir, yo aprendí de las investigaciones de otras personas como don Pesquisas y fuentes parecidas…) y el aprendizaje de la historia de la iglesia son muy extensas, sólo con eso ya tengo bastante por un buen tiempo, pero paralelamente empecé a profundizar y a analizar mis creencias básicas, leyendo la misma Biblia y averiguando las partes históricas creíbles, creo en lo que diga siempre que se pueda comprobar, es decir, descarté las partes sobrenaturales, y cuestioné mi propia fe, continué siendo creyente por un año más después de mi salida de la iglesia, llegando al ateísmo, pasando por el agnosticismo el cual retenga mucho y acabando en el paganismo, pero ya ves, cada cual se acomoda donde se siente más seguro, comprobando si sus propias creencias tienen sustento y bases reales, ahora llamo “emotividad o emocionalidad” a lo que antes llamaba “espiritualidad”.
      Espero sinceramente que encuentres tu camino y en el te encuentres a ti misma con honestidad. Un abrazo.

Leave a comment

Your email address will not be published.


*


Optionally add an image (JPEG only)