Sueldos mormones, ley de consagración y otros mitos – Versión definitiva

¿Versión definitiva? Sip. Esta es la versión final de la respuesta a los mormones que dicen que los líderes no reciben sueldo o que viven la ley de consagración.




En 2017, mi amigo Ryan McKnight publicó documentos filtrados en su sitio web, MormonLeaks.io, de los sueldos de los líderes mormones. Por lo que entendemos, solo las autoridades generales reciben un sueldo, los que incluyen a los quince, al cuórum de setentas autoridades generales (no confundir con los setenta de área) y los presidentes de las organizaciones generales. Según un artículo del Salt Lake Tribune, 89 autoridades reciben ese sueldo, el cual es el mismo para todos (ahora, eso sí que es comunismo).

Casi exactamente hace tres años, publiqué un video hablando de esto, y desde entonces me han llegado comentarios casi diarios de por qué la información es incorrecta, que los líderes no reciben sueldo, y que si reciben algo es solo del dinero que ellos dieron al hacerse líderes, porque ellos viven la ley de consagración, etc. Desde entonces hice un video hablando de cómo la ley de consagración hoy no se vive más y hablé de cómo esas excusas dadas por los miembros no tienen fundamento; pero lo ignoran y siguen repitiendo lo mismo. Hoy quiero hacer un resumen de todos los argumentos mormones en contra de los sueldos a los apóstoles y las respuestas que he dado hasta ahora, para que si me siguen diciendo esto, tenga algo que darles para que miren y dejen de molestar. Aunque sé que eso es imposible, y aunque miren esto y vean todas las referencias dadas, van a seguir creyendo lo que quieran.

Para empezar, quiero poner una sección de un discurso dado por el presidente Hinckley en 1985 en la conferencia general. El discurso se llama Questions and Answers (preguntas y respuestas), pero español lo tradujeron como “La causa del Señor” (https://discursosud.com/2015/03/31/2988/) en el que habla del dinero de la Iglesia y de los sueldos de los líderes.




Hinckley trata de justificar sus negocios diciendo que son todos para ayudar a la gente a adorar a Dios: Los hoteles para quienes visitan al templo; los medios de comunicación para comunicar su mensaje; las granjas de remolachas para ayudar a los agricultores. Pero ahora sabemos que la Iglesia tiene inversiones hasta en Apple y Zoom. ¿Cómo ayuda eso a la obra de Dios? Más adelante dice, “Repito, el ingreso combinado de todos estos negocios es relativamente pequeño y no podría mantener la obra en marcha sino por un breve tiempo”. Tal vez en ese tiempo eso era verdad, pero hoy sabemos que la Iglesia está sentada en una fortuna de más de 100 mil millones de dólares, una inversión que comenzó en 1997 con una inversión inicial de 12 mil millones. Por supuesto, 12 mil millones es una cifra increíble, especialmente para una Iglesia sin fines de lucro. ¿Puede ser que ya en 1985, cuando Hinckley dio su discurso, la Iglesia haya tenido ya miles de millones? Casi sin duda.

Hinckley también agrega, “que la mensualidad que se da a las Autoridades Generales, que es muy modesta en comparación con la remuneración de puestos ejecutivos profesionales y de la industria,  viene de ese ingreso comercial y no de los diezmos de los miembros”.

Hay un par de puntos a aclarar:

  1. “Modesta en comparación con la remuneración de puestos ejecutivos profesionales y de la industria” no es una gran explicación. Hay ejecutivos que ganan millones. Según el Economic Policy Institute, un CEO de una empresa ganaba, en promedio, un millón y medio de dólares en 1978 y 2.8 millones en 1989. Mientras Hinckley gane menos de un millón, su sueldo es “humilde” en comparación. Desde entonces hemos aprendido, gracias a MormonLeaks, que el sueldo de un líder de la Iglesia comenzando en 2014 era de 120 mil dólares. No sabemos cuánto es hoy día, pero definitivamente igual o más que eso. Si bien 120 mil dólares no es tanto, es más del doble de un sueldo promedio en los Estados Unidos, según el Departamento del Trabajo de los Estados Unidos. Esto, por supuesto, encima de lo que reciben por sus jubilaciones y sus inversiones, las cuales no tienen que entregarle a la Iglesia, contrario a lo que tantos me han dicho. Pero ya vamos a llegar a eso.
  2. Hinckley dice que este dinero viene de las inversiones y negocios de la Iglesia y no del diezmo de sus miembros. Pero, ¿qué dinero se usó para comenzar esas industrias? ¿Qué otro dinero puede haber tenido la Iglesia si no el diezmo de sus miembros? El que hoy en día no se use el diezmo para invertir en esas empresas (lo cual no sabemos, y lo cual aparentemente va en contra de la filtración de las inversiones de 100 mil millones de la Iglesia) no quiere decir que el diezmo no haya sido la base de esa inversión. Por lo tanto, esta es una verdad a medias.

Pero esta semana me llegó un comentario nuevo de un gran apologista mormón que se hace llamar “NoCopyright Songs”, y que dice,

muchas gracias por confirmar por ti mismo que los lideres de la iglesia no reciben sueldo por lo que hacen. Tú, yo y el mormon promedio sabemos que ahi lideres de la iglesia que viven la ley de consagración la cual consiste en dar absolutamente todo de sus bienes a favor de la obra de Dios aquí en la tierra. Manu, según tú como crees que ellos pagan sus transportes, sus comidas, sus ropas, alguna emergencia inesperada sí han dado todo a la iglesia? Claro que sí!, se necesita dinero, así que por supuesto ellos deben de recibir dinero, pero no es es que se les de un sueldo a ellos, es para poder vivir el día a día. Toma este ejemplo, en tu misión, sabias tu que viviste la ley de consagración por 2 años? Diste tu tiempo, dejaste estudios, trabajos, familia, ahora como crees que conseguiste vivir el día a día? Tuviste que recibir una mensualidad y/o quincena, o vas a pensar que ese mentalidad y/o quincena fue tu sueldo por los dos años que estuviste en tu misión? Por otro lado, veo que hiciste énfasis escribiendo en letras mayusculas, “EN COMPARACIÓN”, si tanto te molesta, incomoda, o como quieras llamarle al dinero que ellos reciben en comparación con la remuneración de puestos ejecutivos profesionales y de la industria, sencillo Manuel, haz las mismas inversiones que hace la iglesia, invierte mejor tu dinero, pero no esperes disculpas o como quieras tu llamarle por el éxito de otras personas. Ahora, se sabe que ese dinero no viene de los diezmos, tu mismo lo escribiste en uno de tus comentarios de un discurso de Hinckley, y se sabe porque la iglesia tiene 100 mil millones de dólares, reconozco que es una excesiva cantidad de dinero, pero es dinero que se podría usar para pagarles a los lideres y nadie se daría cuenta de la diferencia de dinero, pero no se hace porque saben que es dinero sagrado de los miembros, y como se sabe eso? Bueno, 100 mil millones de dólares es demasiado demasiado demasiado dinero y sigue ahi. Manu, veo que eres demasiado precipitado en dar conclusiones sin considerar todos los hechos y llegas a un punto de hasta tú mismo creerte lo que dices y eso es peligroso porque estarás enseñando cosas que no conoces al 100 % y ya has de desviar a mas de uno. Me RECUERDAS la frase, “No hay nada mas peligroso que un ignorante con iniciativa.” Saludos Manu.

Lo que me gusta de este comentario es que parece abarcar a todos los comentarios que me han llegado hasta la fecha sobre el tema, así que con un solo comentario puedo responder a todas estas inquietudes de una sola vez.

Aquí el anónimo (a quien llamaremos cariñosamente “ano” de aquí en adelante) dice, “Tú, yo y el mormon promedio sabemos que ahi lideres de la iglesia que viven la ley de consagración la cual consiste en dar absolutamente todo de sus bienes a favor de la obra de Dios aquí en la tierra”. O sea, todos saben eso. Pero, ¿Cómo lo saben? ¿Qué evidencia hay para decir que los líderes lo dan todo a la Iglesia?

Ninguna.

De hecho, tenemos evidencia de lo contrario. Como dije en un video de Tours Mormones que hice hace un año y medio, un amigo mío que trabaja como tasador de casas se metió en su base de datos y me mandó la información de las casas de 10 de los quince. Todas las propiedades de estos hombres están a su nombre, por lo que no podemos decir que dieron sus propiedades a la Iglesia. Además, sería injusto por parte de la Iglesia pedirle a sus líderes que les den todo lo que tienen cuando estas personas tienen hijos que tal vez cuentan con la herencia. Cuando le dije esto a don ano, me respondió, “claro que las casas están bajo sus nombres, o bajo el nombre de quien estaría? ¿Bajo el nombre de anónimo, bajo el nombre de la iglesia? Ninguna de las dos, bajo el nombre de la iglesia no se puede ya que la iglesia no es una persona, o acaso has visto el nombre de alguna casa bajo el nombre de Iglesia católica, o Iglesia reformada, o iglesia evangelista, etc?”

Si estas personas le dieron sus propiedades a la Iglesia, obviamente estarían a nombre de la Iglesia. Las empresas, corporaciones, etc., pueden tener propiedades. Cualquiera sabe eso. Una casa no es diferente a una silla o a un tenedor para esta gente. Por supuesto que la Iglesia puede tener casas. De hecho, me imagino que tiene varias en las que viven los misioneros en diferentes partes del mundo. Además, la Iglesia ha construido casas en todas partes, especialmente alrededor de sus templos. Recientemente tuvo un problemón cuando trató de construir un barrio con cientos de hogares en Toele, Utah, y los vecinos se opusieron rotundamente. La Iglesia finalmente tuvo que echarse atrás y abandonar el plan de construcción.

Así que sí. La Iglesia tiene casas. Por supuesto que tiene casas.

En conclusión, los líderes no viven la ley de consagración. No hay evidencia de que lo hagan, y la hay de que no lo hacen.

Una respuesta típica cuando le pido a alguien que me dé referencias de que los líderes viven la ley de consagración es la de Oscar Adrian Rodríguez Perez, quien me dijo, “Para hablar de las cosas de Dios, necesitas aceptar a Dios, luego humildemente preguntarle lo que quieras saber.  Hoy, tu solo quieres criticar y hacerte el gran sabio. entonces ese es tu limite”. Wilmer Astudillo, por su parte, me dijo, “a diferencia de las demás iglesias los miembros no estamos en ella porque no convencen las evidencias de una u otra cosa, estamos en ella porque podemos recibir respuestas a estas cosas por nosotros mismos, aún existe la revelación personal y eso no deja dudas a nada, Santiago 1:5”. En resumen, no hay evidencias, la evidencia es preguntarle a Dios, amén.

Con respecto a lo del dinero que reciben los líderes, ano no lo niega, pero me hace el siguiente argumento:

Toma este ejemplo, en tu misión, sabias tu que viviste la ley de consagración por 2 años? Diste tu tiempo, dejaste estudios, trabajos, familia, ahora como crees que conseguiste vivir el día a día? Tuviste que recibir una mensualidad y/o quincena, o vas a pensar que ese mentalidad y/o quincena fue tu sueldo por los dos años que estuviste en tu misión?

La diferencia entre lo que uno recibe en la misión y el sueldo de los líderes es que uno paga ese dinero que recibe. Mis padres pagaron todos los meses que yo estuve en mi misión, y la Iglesia recientemente no solo insistió en que esa mensualidad debe pagarse, sino que la subió un 25%, de 400 dólares mensuales a 500. Por supuesto, esto es en Estados Unidos y entre los empleados de la Iglesia en todo el mundo, pero eso es muchísimo dinero, incluso en Estados Unidos. Mi excompañera de trabajo Heidi tuvo que ir de trabajar de tiempo medio a trabajar de tiempo completo porque su hijo salió a una misión y no le alcanzaba el sueldo, a pesar de que su esposo tiene un buen trabajo.

Ano también se quejó de que yo usé la palabra “sueldo”, cuando el discurso de Hinckley dice “living allowance” en su discurso, traducido como “mensualidad”. Ano arguye que, como Hinckley no usa la palabra “sueldo”, no es un sueldo. Este es el problema: el recibo publicado por MormonLeaks dice, claramente, que el dinero es compensación para un “empleado”. En el recibo de sueldo del élder Wirthlin, el cual es el mismo tipo de recibo de sueldo que recibo yo por mi trabajo, puede verse claro. Pero, aunque esto no fuera un sueldo, si fuera una donación, ¿qué diferencia habría? Estos hombres hacen un trabajo y la Iglesia les da 120 mil dólares al año. Eso es ser recompensado por un trabajo. O, como diría Marco en un comentario, “Manuel es que tú no entiendes Hinckley No utilizó la palabra sueldo!!! 😂😂😂😂😜😜😜😜😜 Denme a mi los 120 mil y pónganle el nombre que quieran”.

Otro argumento común es que la ley de consagración es dar de todo su tiempo, y eso es exactamente lo que hacen los líderes. Pero es no es consagrar nada, una palabra que literalmente significa “hacer sagrado”. Si yo “consagro” de mi tiempo y en recompensa por esa “consagración” me dan dinero, eso no es consagración. Es un trabajo. Simple.

El Ano termina su primer comentario con, “veo que eres demasiado precipitado en dar conclusiones sin considerar todos los hechos y llegas a un punto de hasta tú mismo creerte lo que dices”. Primero que nada, yo creo lo que digo porque puedo ver la evidencia. Ano no ha proporcionado absolutamente ninguna evidencia más que su palabra. ¡Pero yo soy el atrevido!

Quiero hacer una tangente por un minuto y hablar de los documentos filtrados. ¿Cómo sabemos que son verdaderos? ¿Cómo sabemos que no son simplemente un Photoshop de algún documento de otra persona que se publicó maliciosamente? En mi opinión la evidencia más fuerte es que la Iglesia no lo ha negado.

Tengamos en cuenta que, cuando la Iglesia quiere desmentir algo, lo hace. En casos recientes, la Iglesia publicó un comunicado negando que habían interferido con el juicio de un hombre condenado a pena de muerte. Se dijo que la Iglesia les había a sus líderes que no dieran testimonio en la corte, pero la Iglesia rápidamente dijo que es no era cierto. Cuando se dio a conocer que la Iglesia tenía cien mil millones de dólares invertidos en Wall Street, la Iglesia no lo negó, pero negó haber usado esos fondos incorrectamente. De hecho, nunca usó esos fondos, así que eso es técnicamente cierto. El punto es que la Iglesia tiene un edificio entero lleno de abogados, por lo que sabe cómo negar algo, cuándo hacerlo, y sabe bien que negar algo cuando es verdad puede causarles problemas legales en el futuro. Es por eso que, cuando estos documentos de los sueldos apostólicos fue filtrado, en lugar de negarlo, trataron de justificar por qué los líderes reciben dinero. Por ejemplo, según el Salt Lake Tribune,

El portavoz de la Iglesia SUD, Eric Hawkins, se negó a confirmar las cifras salariales el lunes, a la vez que defendió el pago de los líderes eclesiásticos de tiempo completo.

“Las autoridades generales abandonan sus carreras cuando son llamadas al servicio religioso de tiempo completo”, dijo Hawkins en un comunicado. “Cuando lo hacen, concentran todo su tiempo en servir a la iglesia y reciben una asignación de vida [la “mensualidad” mencionada por Hinckley]. La asignación de vida es uniforme para todas las autoridades generales [incluida la Primera Presidencia, el Cuórum de los Doce Apóstoles, el Primer y Segundo Cuórumes de los Setenta y Obispado Presidente]”.

Entonces, tenemos de boca del vocero de la Iglesia, además de boca del presidente Hinckley, que los líderes reciben sueldo. A esta altura, ¿cómo podemos dudar de esos documentos?

Otra aclaración. Hawkins dice que los líderes merecen su sueldo porque “abandonan sus carreras”. Consideremos a una persona promedio. Uno trabaja por 30, 35 años, se jubila, si quiere puede seguir trabajando para ganar unos pesos extras encima de la jubilación. Pero, ¿a quién conocen que, luego de jubilarse, pueden ganar $10 mil al mes por ser celebridades, por ir a reuniones, por ir a conciertos y obras de teatro, por ir a dar discursos alrededor del mundo, donde son recibidos como estrellas de rock? Y a eso algunos lo llaman “sacrificio”.

Otro problema que tengo con esto es que hay líderes que claramente son muy ricos. La casa de Nelson, las casas combinadas de Eyring y la casa de Gong tienen un valor de un millón de dólares, tres veces el valor de una casa promedio en Utah. Considerando que estos hombres están trabajando todo el día, que sus hijos ya son grandes y no viven en casa, etc., ¿qué necesidad tienen de tener casas enormes que valen tanto? Pero, de nuevo; es su dinero y si quieren quemarlo en el patio, es cuestión de ellos. Pero, cuando uno tiene una casa de un millón de dólares, claramente no le hace falta ese sueldo de la Iglesia, o al menos no tanto. Y si lo necesitan para pagar esas casas, tal vez deberían mudarse a una casa más chica. Holland tiene una casa de $345 mil; si él puede, ¿por qué el resto no? Uchtdorf, por su parte, tiene una casa de un millón y medio, y Stevenson tiene un montón de propiedades valuadas en 2.7 millones de dólares, definitivamente no alguien que necesite ese “sueldito humilde”, especialmente cuando hay gente en Venezuela que literalmente no tiene para comer.

Finalmente, quiero hablar de los “beneficios” extras que recibe esta gente. En otro comentario, el Ano me dijo que esos $120 mil que reciben (porque al final admite que sí lo reciben), es para pagar sus viajes, su comida, su ropa. El problema es que estos líderes no tienen que pagar ninguna de esas cosas. O al menos no tienen que hacerlo si no quieren. ¿Y cómo lo sé? Porque el manual para presidentes de misión está disponible al público y nos dice qué tipo de beneficios recibe esta gente. Pero, ¡Manuel! Los líderes más altos no son presidentes de misión, ¿cómo vas a comparar? Exacto. Son más altos, por lo que se puede asumir que los beneficios que reciben son mayores. Además, ¿alguien realmente piensa que si los líderes van a viajar a alguna parte del mundo a dar un discurso, la Iglesia no les va a comprar el viaje? En mi misión el presidente no solo recibía el boleto, también recibía la pieza en el hotel más caro de la ciudad cuando nos venía a visitar.

Según el manual de presidentes de misión, estos tienen los siguientes beneficios (p. 80): comida, ropa, artículos del hogar, actividades familiares, tintorero, llamadas de larga distancia y regalos modestos de navidad, cumpleaños, aniversario, etc. También serán reembolsados por gastos médicos, gastos de los niños sirviendo misiones de tiempo completo (o sea, la gilada tiene que pagar $500 al mes. Para ellos es gratis), un viaje para cada hijo menor de 26 para visitar la misión si no viven con sus padres, gastos escolares (los cuales son carísimos al nivel universitario en los EEUU). Por supuesto, además de todo esto, estos hombres viven en casas de lujo, manejan coches de lujo, se quedan en hoteles de lujo cuando viajan, etc. Si los presidentes de misión pueden recibir estas cosas, cuando sus llamamientos son solo de tres años, ¿cómo podemos esperar que los líderes más altos, quienes sirven de por vida, no reciban lo mismo y más?

Por supuesto, esto es solo lo que sabemos. Los beneficios son muchos más, por supuesto. Los líderes ganan dinero de los libros que venden, los cuales, gracias a una membresía fiel de millones, se convierten inmediatamente en best sellers, y los cuales por lo general no son más que compilaciones de discursos de la conferencia, por lo que se escriben solos. En otro documento filtrado por MormonLeaks, se revela que los viajes de los líderes se pagan con una tarjeta de crédito de JP Morgan, la cual tiene puntos que uno va aculando y puede canjearse por premios.  Estos puntos, a pesar de que el saldo de la tarjeta es pagada por la Iglesia, pueden ser redimidos por los líderes. Es decir, otro beneficio gratis.

Para terminar, quiero aclarar que a mí no me importa si los líderes reciben sueldo. Si reciben cien mil, o dos millones, es cuestión de ellos. Es un trabajo de tiempo completo después de todo. Lo que sí me molesta es que digan que los líderes trabajan gratis y que viven la ley de consagración, porque eso es simplemente falso. Lo que me molesta es que los pobres obispos tienen que trabajar para mantener a sus familias, y encima de eso tienen que servir en la Iglesia, lo que los lleva lejos de sus familias por muchísimas horas semanales, las cuales son bastante jóvenes, gratis. Y otra cosa que me molesta es el obvio nepotismo de esta gente: Casi todos los líderes son parientes de otros líderes, y los arboles familiares de casi todos estos hombres se remontan a los líderes originales de la Iglesia.

Si la Iglesia fuera honesta y abierta con sus finanzas, la gente no tendría que andar adivinando cómo usan ese dinero. No tendrían que andar justificando a lo que hacen los líderes sin ningún tipo de información que avale sus palabras. Los miembros no se sorprenderían cuando tienen que enterarse por medios mediáticos no mormones de los negocios en los que están involucrados los líderes y en el dinero que reciben.

Antes de 1960, la Iglesia reportaba durante la conferencia general cómo usaba su dinero. Revisando el reporte de la conferencia general de 1956, podemos ver información tan detallada como esta:

“Gastos de la Iglesia en 1955:

“Misiones y trabajo misional: 8.849.697

“Barrios y estacas: 24.208.722

“Templos: 2.921.506

“Instituciones educativas: 7.694.274

“Servicio de bienestar [esta parte me gusta porque divide los gastos de construir los edificios para el bienestar y cuánto fue dado en realidad]:

“ Construcción, compra, remodelación y reparación de almacenes de obispo: 2.531.783

“Para el cuidado de los necesitados [pero también] para los gastos de operación de los almacenes de obispo: 3.527.578

“Gastos administrativos. Para el personal y otros gastos operativos de las oficinas administrativas de la Iglesia; para las asignaciones de vida [mensualidades] y gastos de viajes de las autoridades generales; y para los gastos actuales de los comités especiales: 1.620.198”.

Al siguiente año, la mayoría de esa información desapareció, y, unos años después, los reportes financieros de la Iglesia dejaron de incluir todo tipo de información específica.

¿Por qué?

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