¿Por qué la Iglesia construye tantos templos?

Esta mañana recibí este comentario en uno de mis videos:

Este comentario es consistente con otros que he recibido: la iglesia necesita plata para seguir funcionando, así que $33 mil millones en el banco no es nada.

Como nota aparte, es interesante notar cómo al principio los miembros negaron que este dato fuera real:

Luego, admitieron que era real y que está bien que la iglesia invierta su dinero, como vimos al principio, y finalmente otros afirmaron que el dar diezmos a la iglesia los había bendecido, así que no importa lo que haga la iglesia con su dinero.

Esto me hace acordar a cuando el tema de la poligamia de José empezó a ser algo de conocimiento común. Al principio, muchos lo negaron rotundamente, luego dijeron que tal vez podía ser, después de todos los profetas antiguos eran polígamos, y, finalmente, cuando la iglesia admitió la poligamia del Gran Profeta, dijeron que si la iglesia decía que estaba bien, para ellos también estaba bien, y, que, de hecho, siempre lo habían sabido y nunca habían visto nada malo con eso.

Ejem.

La iglesia constantemente está construyendo templos nuevos. Actualmente, hay 11 bajo construcción y 19 han sido anunciados, es decir, todavía no se han comenzado a construir. Este año solo se anunciaron siete templos. Algunos de esos templos son:

Salta, Argentina: Este es un ejemplo típico de lo innecesario de construir un templo. Según LDS.org, Argentina tiene 450 mil miembros, de los cuales, según Cumorah.com (la iglesia no ofrece cifras de actividad y retención), el crecimiento en Argentina ha sido muy bajo, y solo entre el 18% y el 20%, o unos 80 mil, están activos. Hace un par de años dedicaron el segundo templo en Córdoba, la segunda ciudad más grande después de Buenos Aires. Yo recuerdo haber ido al templo de Buenos Aires y verlo vacío cada vez. La mayoría de los miembros presentes en el templo venían de Uruguay, pero ahora ellos tienen otro templo bien cerca del de Baires. Entonces, ¿para qué construir otro en Córdoba? Y encima de eso, ¿otro más en Salta? Y no es que no haya templos cerca. Salta está a la misma distancia del templo de Córdoba, del de Cochabamba en Bolivia, y del de Asunción en Paraguay.

Bengaluru, India: Este templo más o menos tiene sentido. Según un artículo en LDS.org, “los sitios de los templos generalmente están ubicados en áreas con suficientes miembros (no hay un número requerido) para justificar la construcción, o donde existen grandes distancias entre templos”. Si vemos el mapa de templos, nos damos cuenta que no hay ninguno en India o sus alrededores, por lo tanto, este templo parece ser necesario para los 13 mil miembros (de los cuales solo la mitad están activos). Es una inversión enorme comparado con el beneficio para esos miembros, y parecería que le costaría menos a la iglesia volar a sus miembros al templo más cercano en lugar de construir y mantener uno nuevo, pero esta es la situación. También vale la pena notar que Bengaluru es la cuarta ciudad más rica de India, y un megacentro de la tecnología y la economía asiática, así que, como propiedad inmobiliaria, es una inversión impasable.

Managua Nicaragua: Este es un caso rarísimo. Nicaragua tiene menos de 100 mil miembros (y solo el 16% están activos), y hay dos templos a menos de siete horas de distancia de Managua. Entonces, ¿cuál es la necesidad de construir este templo? Además de que Managua también es un gran centro industrial, no veo la necesidad “espiritual” de semejante inversión.

Uno de los templos anunciados es en alguna ciudad en Rusia. Rusia es enorme, así que el templo puede estar en cualquiera de las 1110 ciudades del país. Además, el trabajo de proselitismo está prohibido en Rusia, así que la iglesia definitivamente no va a seguir creciendo. Y considerando que solo hay 23 mil miembros en un país con más de 100 millones de habitantes, la construcción de un templo parece un gasto extravagante. Y si me dicen que por más que haya cinco miembros en todo el país, esos cinco miembros se merecen un templo, consideren que, si el templo se construye en Moscú, los miembros del centro del país van a estar a 3.500 kilómetros de distancia, así que no va a ayudar mucho a menos que construyan un montón de templos a lo largo del país. De nuevo, la iglesia se ahorraría un montón de plata si les pagara un boleto de avión anual a sus miembros para que fueran al templo en algún otro país. De los 23 mil miembros, solo el 20% está activo, lo que significa que 5 mil miembros van a la iglesia en Rusia. De esos 5 mil, el 20% son menores de 19 y no pueden ir al templo, dejándonos con un total de 4 mil visitantes potenciales al templo. Digamos que, como mucho, un viaje al templo más cercano para los miembros rusos cueste unos mil dólares (estamos asumiendo que la iglesia les va a dar la estadía en sus hostales gratis, por supuesto), eso significaría que la inversión por año sería de $4 millones para enviar a los miembros al templo. En diez años la cifra sería $40 millones, o el costo de construir un templo promedio, sin contar el costo de mantenimiento. Pero, por supuesto, los potenciales miembros que puedan o quieran ir al templo sería mucho menor que eso, y la iglesia fácilmente podría conseguir boletos mucho más baratos que eso, pero estamos siendo generosos y dándole a la iglesia el beneficio de la duda. Entonces, ¿la construcción de un templo en Rusia es para ayudar a los miembros rusos a que vayan al templo? Es difícil de aceptar si uno lo ve desde el punto de vista económico. Obviamente tiene que haber alguna otra razón.

África, en comparación, tiene más de medio millón de miembros y solo tres templos, uno en construcción, y tres planeados pero que no comenzaron a construirse. Pero la tierra en África no es tan deseable como en Rusia, económicamente hablando, así que tiene sentido…

(También hice los números comparando a estos dos países. África tiene 578,310 miembros y siete potenciales templos. 578,310 / 7 = un templo por cada 82.616 miembros. Rusia tiene 23.252 miembros y un potencial templo. Entonces, todos los miembros son iguales en la iglesia, pero algunos son definitivamente más “iguales” que otros.)

Hay tres templos más que han sido anunciados, pero la situación en cada uno de esos otros es más o menos igual.

Yo no tendría razón para pensar que no hay nada nefasto en querer construir templos alrededor del mundo, incluso donde no hacen falta, pero hay cosas que se han reportado en los últimos días que nos hacen pensar. Primero que nada, escuchamos que la iglesia tiene $33 mil millones en el banco, y eso solo de trece empresas de la iglesia. Quién sabe cuántas empresas más tienen. Segundo, ya tenemos el precedente de Salt Lake, donde la iglesia compró un centro comercial de una manzana entera, demolió el ZCMI, otro mall de una manzana que estaba al frente, pero este perteneciente a la iglesia, y en las dos manzanas vacías construyó un nuevo centro comercial lujosísimo de dos manzanas y dos pisos, con techo retractable y un arroyo que pasa por el medio, con restaurantes que no solo venden café y té, sino también alcohol. El propósito de ese mall, según la iglesia, es embellecer el centro de la ciudad alrededor del templo, pero eso podría haberse hecho con un parque, con un museo, con algo que no cueste tanto ni que genere millones al mes.

Ahora, la situación se pone aún más curiosa si uno examina algunos de los otros templos mormones. El de Ogden, y ya voy a hacer un tour uno de estos días, tiene un centro comercial justo al lado. Tiene un centro de eventos donde se hacen casamientos, tiene un montón de restaurantes donde uno puede ir a comer después de hacer sellamientos por dos horas, y tiene un edificio de oficinas llamado “Ensign Plaza”. Al otro lado del templo hay un edificio con departamentos de lujo donde los misioneros viven gratis. ¿Casualidad? (Esos departamentos y la Ensign Plaza le pertenecen a una empresa llamada UPMA, la cual también es dueña del edificio de Deseret Book, del edificio del Zion’s Bank y de la playa de estacionamiento del City Creek Mall. En otras palabras, es una empresa conectada muy estrechamente con la iglesia, si no es de la iglesia misma.)

Finalmente, el sito de noticias de la iglesia acaba de reportar que en uno de sus templos, en Meza, Arizona, va a urbanizar 4.5 acres justo al lado del templo. El terreno, construido por la City Creek Reserve Inc., la empresa que construyó el mall al lado del templo de Salt Lake y varios departamentos de lujo en todo el país, y el cual, curiosamente, no tiene un sitio web o una lista fácil de acceder con todos sus proyectos, como tantas otras empresas de construcción, va a incluir 240 departamentos de vivienda, 12 hogares, negocios y estacionamiento subterráneo.

¿Cuántos templos más van a tener este tipo de “mejora”? ¿La iglesia está comprando terrenos con la excusa de construir templos nada más que para atraer gente a sus proyectos comerciales?

Es difícil mantenerse objetivo en esto, porque la evidencia parece ser tan obvia de que lo que la iglesia es: plata, plata, plata. Y si no, hagamos los números.

Según los últimos reportes, aprendimos que la iglesia tiene $33 mil millones en inversiones de la bolsa de valores. Y eso es lo que sabemos. Además de eso, tiene sus tentáculos en negocios en todo el mundo, incluyendo universidades privadas, canales de televisión, radios, seguros de vida (el mismo presidente Monson hizo propagandas para Beneficial Life, uno de sus seguros), parques de entretenimiento, empresas de inversiones, granjas, ranchos, ganado, y más. A la iglesia también le gusta comprar terrenos enormes, y, de hecho, la iglesia es la dueña de terrenos privada más grande de Florida. Es decir, la iglesia tiene más tierra en Florida que cualquier otra persona o entidad en el estado entero, la cual planea convertir en una ciudad para 500.000 habitantes.

Alguien me dijo en uno de mis videos que es natural que la iglesia trate de hacer tanta plata. Después de todo, tiene que sobrevivir de alguna manera, ¿no? Pero el problema es múltiple:

  1. Al tener tanta plata, la iglesia está demostrando que su interés principal es el dinero. Por supuesto que no lo dicen, y de hecho lo que sí dicen es que uno de sus enfoques es ayudar a los necesitados, pero cuando donan $40 millones al año mientras guardan miles de millones en el banco, ¿podemos creer que su motivo es tan altruista?
  2. Si el dinero no es más que para ayudar al crecimiento del evangelio, es decir, de la parte espiritual de la iglesia y no la temporal, ¿por qué no comparten con sus miembros cuánto dinero tienen y cómo lo están invirtiendo? Recientemente, el boleto del diezmo cambió y ahora dice que la iglesia se guarda el derecho de usar el dinero recibido en diezmos y ofrendas para lo que mejor le parezca, no solo para los fondos que el donante ha especificado. Así que, si yo doy dinero para el Fondo perpetuo para la educación o a la impresión del Libro de Mormón, la iglesia bien puede usarlo para pagarle el alquiler a Nelson o para comprarle un par de corbatas nuevas a Oaks.
  3. Está bien que la iglesia invierta en una manera que los ayuda a mantenerse financieramente independientes, ¿pero tanta plata? ¿Cuánta más plata necesitan antes de decir “ya es suficiente, ayudemos un poco con cosas que realmente se necesitan”? En comparación, la fundación del presidente Jimmy Carter, el Carter Center, cuyo presupuesto entero puede encontrarse en su sitio web, recibió $332 millones en el 2015, de los cuales donó $328 millones, y el resto fue a inversiones para el futuro. En otras palabras, donaron el 99% de sus ingresos. Es imposible saber cuánto donó de sus ingresos la iglesia el mismo año, pero si comparamos la cifra conocida de $33 mil millones con los $40 en promedio que donan, la cifra es de más o menos del 0.12%. Carter Center: 99%. La iglesia de Cristo restaurada en la Tierra: 0.12%.
  4. “Sí”, me puede decir un mormón fiel, “pero la iglesia tiene que construir capillas, templos, mandar a los misioneros a la misión, imprimir libros, etc.”. Excepto que los misioneros tienen que pagarse su propia misión. Además, me parecería perfecto que la iglesia se las pague, porque en realidad no son más que vendedores para la corporación; pero, en lugar de eso, estamos recibiendo información de que, en algunos países, si la familia no paga la misión, el chico se tiene que volver, o, en el mejor de los casos, la familia queda endeudada con la iglesia hasta que terminen de pagar la misión. Con respecto a la impresión de los libros y manuales, esos le cuestan plata al barrio; no son gratis. Y si quieren ver la lista de precios, pueden darse una vueltita por el sitio del centro de distribución de la iglesia y ver por ustedes mismos.

“Sí, terco”, me podrán volver a decir, “pero esa plata de los barrios que se usa para comprar esos manuales viene de la iglesia”. Sí, pero ese dinero, como aprendimos revisando los reportes de impuestos de la iglesia en Canadá, es considerado “caridad”. Así es, el dinero que recibe cada barrio para pagar por estos materiales que la misma iglesia les vende, es considerado como parte de esos $40 millones que la iglesia dona al año.

Estos reportes de Canadá nos informan que el énfasis de la caridad de la iglesia en ese país es como sigue: el 50% del dinero donado a caridad es para lugares de adoración, congregaciones, diócesis, etc. Es decir, la iglesia cuenta la construcción de capillas como “caridad”. Evangelismo, organizaciones misionales, 20%. Programas de difusión, hermandad religiosa y organizaciones auxiliares (es decir, “presupuestos de barrio”), 30%. ¡Eso es el 100% del dinero donado por la iglesia! ¡Según la misma iglesia! Entonces, ¿de dónde viene el dinero usado para ayudar a la gente necesitada fuera de la iglesia? De los miembros. Si hay necesidad de ayuda en algún desastre natural, los miembros se presentan, dan una mano, y la iglesia se lleva el crédito. Si hace falta comida, los miembros juntan lo necesario, lo donan, y la iglesia se lleva el crédito.

Tal vez la iglesia en Estados Unidos, a diferencia de en Canadá, usa parte de su dinero para ayudar a algo que no forma parte de sí misma, pero mientras no dejen de esconder sus declaraciones de impuestos, no lo vamos a saber.

Lo mejor de todo es que el dinero dado en caridad es libre de impuestos, así que la iglesia se vende a sí misma materiales que imprime con el dinero que obtiene de venderse a sí misma esos materiales, todo libre de impuestos. Y si la iglesia dice que dona $40 millones, pero millones de ese dinero va a sí misma, ¿cuánto dona en caridad a otras instituciones? Según lo que nos dijeron varios miembros de España en una entrevista, prácticamente nada. Los miembros tienen que ir a pedir ayuda a la iglesia católica para poder comer, porque a la mormona le importa entre poco y nada. Y si la iglesia no ayuda a sus propios miembros, ¿a quién ayuda?

¿Y los templos? Porque estábamos hablando de eso, ¿no? La iglesia no ofrece cifras de cuánto salen sus templos. Algunos, dependiendo del área, son más baratos que otros. El templo de San Diego costó $24 millones en el ’93, mientras que el de Filadelfia costó $70 millones hace siete años. Construir un templo en Nicaragua definitivamente va a costar menos que construir un templo en Qatar, si es que tal cosa se diera algún día (debería, ya que la profecía dice que la iglesia va a cubrir el mundo), pero seamos generosos y digamos que, en promedio, e incluyendo a los mini templos de Hinckley, que pueden costar entre medio y un millón, cuestan unos $30 millones cada uno. La manutención, por su parte, es de más o menos un millón al año, menos para los mini templos. La iglesia construyó cinco templos en el 2015, seis en el 2016, y cuatro en el 2017. Usando una cifra promedio de esos últimos cinco años, digamos que la iglesia construye cinco templos en promedio, $30 millones por cinco es $150 millones. Más $150 millones en manutención (lo cual va a aumentar a medida que tengan nuevos templos, por supuesto) = 300 millones al año. Aunque estoy seguro que la cifra real es muchísimo menos que eso, considerando que la iglesia se ahorra mucho dinero haciendo que sus “misioneros” limpien y arreglen sus instalaciones.

Con la plata que la iglesia tiene en esas trece empresas de las que nos hemos enterado, más los intereses ganados, la iglesia puede seguir construyendo templos y manteniéndolos al paso que lo ha estado haciendo por unos 100 años más, y eso sin recibir un solo peso de sus miembros en diezmos ni donaciones de sus miembros más ricos, como los Huntsman y los Romney.

Cien años.

Entonces, las capillas se pagan solas, los templos se pagan solos, la iglesia no da un peso en caridad real; entonces, repito, ¿por qué una iglesia tiene tanta plata en el banco?

Pero, además de eso, volvamos a la pregunta inicial: ¿Para qué construir tantos templos que nadie va a usar?

Hay varias posibles respuestas para esto que van de la opinión de un miembro fiel a la de un cínico como yo, y las voy a alistar en ese orden:

  1. Los profetas creen que realmente están ayudando.
  2. Los profetas están tratando de autocumplir su profecía de que van la Iglesia va a cubrir la tierra. Por más que la iglesia no pueda hacer proselitismo en Jerusalén, por ejemplo, tiene una universidad de BYU allí, haciendo notar su presencia y de alguna manera cumpliendo esa profecía. Por eso debe de ser que hay leyendas urbanas de que ese centro de BYU en Jerusalén puede convertirse muy fácilmente en un templo.
  3. Construir templos es una decisión totalmente independiente de la iglesia, y de la cual no tiene que rendir cuentas a nadie. Tal vez los barrios se cierren, tal vez las estacas se combinen, tal vez los miembros se vayan y los misioneros bauticen cada vez menos, pero si la iglesia construye un nuevo templo, está dando la ilusión de crecimiento. Además de la publicidad impagable que la apertura de un nuevo templo genera. Muchos diarios locales reportan que un templo mormón va a abrirse, luego, que se está construyendo, y, finalmente, que va a dedicarse y a abrirse. Esto es años de publicidad gratis. Además, luego que el templo está abierto, es una curiosidad para lo que pasan por él, generando publicidad a perpetuidad.

Algunos templos también han sido anunciados, creando ese tipo de entusiasmo y publicidad, pero nunca fueron construidos, como el de Urdaneta, en Filipinas, el cual fue anunciado en el 2010 y hasta ahora la construcción no ha comenzado. El de White Plains, New York, fue anunciado en los noventa y ahora desapareció de la lista de templos anunciados (por supuesto, sin decirle a sus miembros que los planes de construcción fueron cancelados. En otras palabras, anuncian templos que van a hacer, pero no anuncian cuando deciden no hacerlos después de todo). Todo eso crea propagandas 100% gratuitas.

  1. Al tener templos, y al limitarlo a los miembros más dignos, esto se convierte en un club exclusivo, en una meta de cualquier mormón que tome su religión en serio. Al hacer el sacrificio de ir al templo, especialmente en lugares donde son escasos, hace que el miembro se prepare, yendo a la iglesia todos los domingos, pagando el diezmo fielmente, etc., que se mantenga ocupado al ir al templo haciendo ceremonias mormonas exclusivas que no tienen un propósito fuera de la cosmología mormona, y que se sientan más comprometidos a permanecer en la iglesia después de haber pasado por él. O al menos esa es la teoría.

Alguna vez escuché decir en la misión, “una vez que vas al templo, se te acaba el libre albedrío”, queriendo decir que, de ese punto en adelante, la única opción es obedecer, y tantas otras oí decir, “¿pueden creer que los Fulanitos se inactivaron? ¡Después de haber ido al templo!”

  1. Estos templos son una inversión para el futuro. Al comprar terrenos en todo el mundo, la iglesia se está adueñado de enormes cantidades de tierras que pueden convertirse en centros comerciales u otros proyectos con fines de lucro en un abrir y cerrar de ojos, y, además de cumplir con todos los objetivos mencionados anteriormente, mantener esa propiedad en la forma de un edificio religioso puede ser más barato que tener un terreno vacío en los mejores vecindarios del planeta y tener que pagar los impuestos de la propiedad. Porque, recordemos que los templos y capillas, en la inmensa mayoría del mundo, no pagan impuestos.
  2. Como extensión del punto anterior, en algunos países, el dinero donado a las iglesias no puede salir del país, por lo tanto, la iglesia prefiere construir edificios masivos, usando el dinero para comprar materiales de construcción, candelabros de oro y tantas otras cosas más de sus socios de negocios (¿familiares?) en lugar de donarlo a caridad.
  3. Las empresas contratadas para construir estos templos pueden ser de parientes de los líderes más altos, por lo que es un negocio para la familia.
  4. Potencial lavado de dinero.

Entonces, cuando pasen por un templo mormón, piensen que adentro no solo hay miembros disfrazados de panaderos dándose apretones de manos bizarros, también están participando en una enorme expropiación de tierras a nivel mundial.

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