Alto funcionario del gobierno, mormón, abusador de mujeres

Fuente: “The Last Word”, MSNBC (https://youtu.be/i5OWznOLdOA)

Rob Porter, ex secretario de personal de Donald Trump hasta hace dos días, y ex misionero mormón, tuvo que renunciar después de que sus dos ex esposas hicieron públicas sus historias, historias que les habían contado al FBI y que impidieron que su ex esposo fuera autorizado para recibir el acceso de seguridad requerido para todos los que hicieron su trabajo antes que él.

Según John Kelly, jefe de gabinete de la Casa Blanca y ex jefe de Porter, “Rob Porter es un hombre de verdadera integridad y honor, y no puedo decir suficientes cosas buenas sobre él. Él es un amigo, un confidente y un profesional confiable. Estoy orgulloso de servir a su lado”. Lo que esto demuestra es que la Casa Blanca de Trump es un club privado de hombres, de amigotes. Después de todo, el mismo Trump es el acosador sexual en jefe, quien confesó que le gusta agarrar a las mujeres de sus partes privadas, y de quien recientemente fue revelado que le pagó al menos a una prostituta para que no hablara de sus “romances”, y sin embargo ahí está, como si nada hubiera pasado.

El primer reporte de Porter fue publicado en el Daily Mail, justo antes de que Kelly dijera esas palabras. En el artículo, Jennifer Willoughby, su segunda esposa, dijo que después de un argumento, poco después de su primer aniversario, ella empezó a alejarse de él, diciendo “no voy a pelear más”, y fue a tomar una ducha. Pero, continúa,

Él no había terminado de pelear conmigo. La puerta de la ducha era de vidrio; él la abrió y me arrastro por los hombros fuera de la ducha para gritarme. Inmediatamente, al ver mi reacción, me soltó y se disculpó, pero eso no quita que estaba lo suficientemente enojado como para que eso sucediera.

En su Facebook, en abril del año pasado, Willoughby escribió,

La primera vez que me llamó una perra hija de puta fue en nuestra luna de miel… Menos de dos meses después, pedí una orden de protección con la policía porque le dio un puñetazo a la puerta de vidrio del frente mientras yo estaba encerrada adentro. Él compró una casa para tratar de compensar por eso. Poco después de nuestro primer aniversario, me arrastró, desnuda y chorreando, de la ducha para gritarme… Cuando traté de recibir ayuda, se me aconsejó que considerara seriamente cómo iba a decirlo, porque podría afectar seriamente su carrera. Por lo que me callé y me quedé… Si hubiera sido un monstruo todo el tiempo, hubiera sido fácil abandonarlo, pero podía ser amable y sensitivo, así que me quedé. Él lloraba y se disculpaba… Él ofreció recibir ayuda y fue a algunas sesiones de terapia, así que me quedé… Él despreció mi inteligencia y destruyó mi confianza… Me sentí avergonzada y atrapada… Mis amigos y mis líderes religiosos no me creyeron, así que me quedé… Estaba embarazada… Perdí el bebé y me deprimí… Así que me quedé.

Hace poco, el mismo John Kelly, criticando a los demócratas, dijo que cuando era chico, en su ciudad natal de Boston, las mujeres eran tratadas con respeto. Pero en Boston, y en todo el mundo, y por años y años, la iglesia católica les dijo a sus mujeres golpeadas que no podían divorciarse, sin importar cuántos ojos morados recibieran, porque el divorcio era un pecado mortal. Los sacerdotes les dijeron a las mujeres que fueran pacientes, porque seguramente sus esposos mejorarían. Y eso es lo que le pasó a las mujeres de Rob Porter, pero en este caso fue la iglesia mormona la que les dijo a ambas mujeres que aguantaran.

Su primera esposa, Colbie Holderness, dijo, “Por años fui a los obispos mormones y traté de encontrar las palabras para explicar lo que estaba pasando, pero quedaba perpleja tratando de explicar más allá del hecho de que era físic[a mente violento] conmigo”. Esto es lo que el senador Orrin Hatch, un ex obispo mormón, dijo sobre Rob Porter después del primer reporte de violencia doméstica: “Es increíblemente decepcionante ver un ataque tan vil contra un hombre tan decente. Debería darle vergüenza a cualquier publicación que imprima esto… Yo conozco a Rob. Yo he trabajado con él por años, tanto como un amigo cercano como un consejero personal. Él es amable y considerado con todos”.

Hoy la primera esposa de Rob Porter dijo que cuando finalmente dejó de hablar con sus obispos mormones sobre el abuso, su actitud cambió. “No fue hasta que hablé con un consejero secular en mi trabajo un verano… y no con un líder religioso varón, que alguien me dijo que lo que estaba pasando no estaba bien”. Al contar su historia al Daily Mail, Colbie Holderness publicó un foto que ella misma tomó y que se mandó a sí misma por email, para poder tener un registro del ojo morado que dice que su esposo le dio. Esto es lo que dijo más tarde sobre lo que sucedió: “Me dio un solo puñetazo. Me tiró en la cama y me pegó en la cara. Creo que estaba sorprendido de que había perdido control de esa manera”.

Después de que esa noticia apareció, con esa foto, el senador Orrin Hatch, el ex obispo mormón, lanzó un nuevo comunicado sobre Porter, quien fue el jefe de gabinete del senador Hatch antes de ir a trabajar en la Casa Blanca. “Estoy descorazonado por las alegaciones de hoy. En todas las interacciones que tuve con Rob, él fue cortés, profesional y respetuoso. Mi personal lo amaba y era un consejero de confianza. No sé los detalles de la vida personal de Rob. La violencia doméstica en cualquier forma es una aberración y es inaceptable. Oro por Rob y por las personas involucradas”.

Ayer, Orrin Hatch dijo que era “un ataque tan vil contra un hombre tan decente. Debería darle vergüenza a cualquier publicación que imprima esto “, y hoy él dice que no sabe los detalles de su vida personal. Tan horribles como fueron las palabras del senador Orrin Hatch después de un abuso tan obvio para todos, el senador Hatch al menos tuvo la decencia de cambiar su declaración escrita hoy a algo más neutral, algo que no llama a las esposas de Rob Porter mentirosas.

A pesar de que a la iglesia le encanta mencionar a sus mormones importantes, y este es un mormón bastante importante e influyente en el gobierno estadounidense, la iglesia, en su sitio de noticias, no tuvo absolutamente nada para decir sobre el ex misionero SUD. La noticia brilla por su ausencia y revela la memoria selectiva de la iglesia.

Pero esta semana, el mundo sabe que un mormón en el gobierno abusó de sus ex esposas, que sus obispos les dijeron a estas mujeres que se callaran, y que su ex jefe, otro obispo mormón y famoso músico SUD, adorado por miles de mormones en Utah, lo defendió.

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