El último hijo de José Smith entendió el poder de la duda

Por Doug Gibson

Lo siguiente fue escrito a fines del siglo XIX por un joven familiarizado con las dos iglesias mormonas: la Iglesia SUD de Utah y la Iglesia SUD Reorganizada del medio oeste fundada por José Smith III. “’Excepto que creas, serás condenado’ es la primera proposición de la iglesia’. … En el arte, en la ciencia, en todos los aspectos de la vida, nunca se requiere inteligencia para dar credibilidad o actuar sobre ninguna proposición a menos que sea capaz de demostración, demostración real, o se base en hechos aparentes, aunque su causas y modo puedan estar ocultos. Pero en la religión se actúa sobre otra base y se espera que creamos y arriesguemos nuestra salvación sobre esta creencia. … El buscador de la salvación primero debe creer, y la meta vital, la salvación o la condenación, pende de ello. Esto es absurdo”.

El autor fue David Hyrum Smith, el hijo más joven del  asesinado profeta SUD, José Smith. Nacido después de que su padre había sido asesinado, su familia lo consintió y vivió la vida de un escritor, artista y misionero. El joven padre, de unos 20 años, había regresado a una misión en Utah después de varias solicitudes. José Smith III, a quien iba dirigida la carta, debió de lamentar haber extendido el llamado, escribe Valerie Tippetts Avery, autora de “De la misión a la locura: el último hijo del profeta mormón”, una fascinante biografía de David Smith. Para el joven David, ya propenso a la inestabilidad, el llamado a la misión sirvió para convencerse de algo que lo atormentaba, que había pasado años refutando airadamente: que su padre había predicado y practicado la poligamia.

El conocimiento, el cual se le fue confirmado a David por las antiguas esposas plurales de su padre, generó otras dudas, expresadas por David en estas cartas a su hermano. En el siguiente extracto, David se opone razonablemente a la doctrina cristiana de larga data de que un padre amoroso voluntariamente deja a sus hijos abandonados en la tierra. David estaba reflexionando sobre su nueva paternidad y el amor por su hijo cuando escribió: “Tengo un hijo. Me mantengo obstinadamente escondido de él; no le doy ninguna revelación, pero, de una manera oscura y dudosa, le requiero amor y obediencia. Y su muerte o su vida depende de que acepte mi pedido. Qué injusto, de no enterarse, si los prejuicios lo guían; si es sabio, entonces la razón le dice que uno tiene un padre, él debería acercarse a mí primero, para amarme y enseñarme a amarlo…No discuto el beneficio de la fe y la confianza en Dios como una aplicación general de los principios morales, pero el apegar la salvación a tales bases ambiguas es injusto”.

Escribe Tippetts Avery, “La paternidad le había enseñado a David a desconfiar de la oscuridad aparentemente deliberada de Dios”.

Sin embargo, David Hyrum Smith llevó su nuevo escepticismo un paso más allá, argumentando en contra del dogma de que el hombre solo puede encontrar conocimiento importante adicional de un profeta seleccionado. Esta duda golpeó una doctrina clave, al menos en ese momento, de ambas iglesias. Él escribió: “Si la fe para la salvación fuera un principio eterno y verdadero, debería poder descubrirse y demostrarse para el beneficio general, como la ley de gravitación de las reglas de las matemáticas. Pero, a medida que nos llega, nos subordina a un prójimo falible para [obtener] la vida eterna, una proposición sumamente absurda. Pero de nuevo podrías decir, Dios se ha revelado a sí mismo. Pero una vez más, es absurdo que alguien nos brinde una revelación, y lo único que nos guía es nuestra fe en él. No sabemos que él haya tenido esta revelación, y nuestra salvación eterna depende de nuestra fe en él y en su revelación. Injusto y absurdo”.

En sus escritos, David Smith señaló además la inconsistencia de aceptar creencias basado en las palabras divino de un hombre. Por cada José Smith, le dijo a su hermano, había un Brigham Young, “Espiritistas” y “Strangites” … una rama del mormonismo.

Las ideas del joven Smith podrían rechazarse como herejía o apostasía por algunos creyentes. Sin embargo, el término apropiado es duda, la cual es una expresión sana y un requisito previo para una creencia y esperanza maduras. Cualquier seguidor de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, o cualquier religión cristiana, debe reconocer las incoherencias exigidas por la teología cristiana, que son:

  • Esa creencia es requerida sin primero proveer evidencia.
  • Que nuestro padre celestial nos ha negado deliberadamente su presencia palpable.
  • Y que por cada reclamo de un José Smith o un Thomas S. Monson, hay miles de afirmaciones similares de profetas con cientos de millones de adherentes.

No se puede comprobar la teología, y no deberíamos intentarlo. Las creencias que nosotros apreciamos no pueden afectar a los demás de la misma manera. Existen historias que alegan que aquellos a quienes adoramos como siervos de Dios, son pecadores de lujuria y poder.

El misterio de la creencia, si se puede definir, es que dudar es creer. La duda convierte la arena en una roca. No dudar es omitir un ingrediente de la fe y la esperanza.

Más se escribirá sobre David Hyrum Smith. Hay una ironía en sus cartas. La enfermedad mental lo venció y pasó la segunda mitad de su vida institucionalizado. Una persona melodramática podría ver su destino como un castigo divino. Tal burla arrogante puede existir. Pero deberíamos investigar las preguntas que compartió con su hermano. Si no lo hacemos, el resultado sería que las iglesias tengan una baja tasa de actividad.

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One thought on “El último hijo de José Smith entendió el poder de la duda

  1. Muy interesante este post. La fe, evidentemente es un ejercicio, desligado de la razón pero no ajeno a ésta. La restauración proporciona un mensaje bien construido y que invita a proponerlo al experimento de la fe de Alma 32. Pero no deja de ser una batalla.

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