Thomas S. Monson fallece a los 90 años

Por Peggy Fletcher Stack y David Noyce para el Salt Lake Tribune

A pesar de que ascendió al pináculo de una fe mundial, Thomas S. Monson nunca dejó de ser un obispo mormón.

Fue el mismo líder afable, predicador folclórico y amigo cuidadoso después de convertirse en el decimosexto presidente de la Iglesia SUD en 2008, como lo fue durante sus más de cinco décadas como uno de los 12 apóstoles de la fe.

Durante el mandato presidencial de casi 10 años de Monson, el cual terminó con su muerte el martes por la noche a los 90 años de edad, el mormonismo se enfrentó al escrutinio público más intenso de su historia: desde un voto divisivo sobre el matrimonio homosexual hasta la candidatura de un mormón de alto perfil para presidente y una política muy debatida para las parejas del mismo sexo y sus hijos. Aún así, el profeta privado permaneció, en gran medida, detrás de las escenas, apareciendo inesperadamente en los funerales, consolando a los deudos, visitando a los enfermos y, antes de su muerte, cuidando de su esposa, Frances.

“Con sentimientos tiernos anunciamos que Thomas S. Monson, presidente y profeta de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, murió esta tarde a las 10:01 pm en su casa en Salt Lake City”, escribió el portavoz de la iglesia Eric Hawkins en un correo electrónico el martes a las 11:39 p.m. “Estaba con su familia en el momento del fallecimiento”.

Los arreglos fúnebres aún estaban pendientes el miércoles por la mañana temprano.

Monson, considerado un “profeta, vidente y revelador” por casi 16 millones de miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días,(1) se basó en gran medida en sus experiencias de más de 60 años como un obispo de 22 años de una congregación mormona necesitada (con más de 80 viudas) en el lado oeste de Salt Lake City.

“No actúa como si fuera un administrador que tiene que superar todos los problemas”, le dijo el apóstol mormón Neil L. Andersen a la biógrafa de Monson, Heidi Swinton. “Él actúa más como un pastor. Así es como él es, alguien cuyo impacto en las personas es más importante que sus cálculos o estrategias para la iglesia”.(2)

Bajo el liderazgo de Monson, “la triple misión de la iglesia fue modificada para incluir un cuarto elemento, enfatizar el alcance a los pobres y menos afortunados”, señaló Stuart Reid, un ex legislador estatal de Ogden. “Más que cualquier otra cosa durante toda una vida de ministerio, el presidente Monson será conocido por sus actos de caridad”.

Con su estilo inimitable, Monson, mientras era presidente, una vez le dijo a los jóvenes mormones que todo lo que quería para su cumpleaños era un acto de bondad, y se lo dieron por millones año tras año.

Pamela Atkinson, una defensora de las personas sin hogar, llamó a Monson “un gran humanitario”.

“En algunos de sus discursos que he escuchado o leído, él enfatiza una y otra vez el llegar a otros”, dijo Atkinson en 2009, “no solo a los miembros sino a cada persona necesitada”.

Un cambio para las edades

El cambio más significativo que Monson presentó como el principal líder SUD fue reducir la edad de los misioneros de tiempo completo de 19 a 18 para los hombres jóvenes y de 21 a 19 para las mujeres jóvenes. El histórico anuncio de octubre de 2012 sacudió la dinámica social entre los sexos, incrementó drásticamente la cantidad de misioneros (especialmente entre las jóvenes mormonas), alteró las inscripciones universitarias en todo Utah y generó casi 60 nuevas misiones en todo el mundo.(3)

Aunque la edad baja galvanizó a las mujeres mormonas en todas partes para inscribirse en el servicio misional, el tema de la igualdad de género en la Iglesia SUD continuó dividiendo a los fieles durante la era de Monson.

En 2013, un grupo de mormonas creyentes formaron Ordenen a las Mujeres para presionar la apertura del sacerdocio masculino de la fe a ambos sexos. Cientos marcharon pacíficamente en la Plaza del Templo en Salt Lake City, pidiendo poder sentarse en la sesión del sacerdocio de la iglesia de la Conferencia General SUD. Pero fueron rechazadas.

En julio de 2015, la cofundadora de Ordain Women Kate Kelly fue excomulgada de la iglesia.

“Como con casi todo lo relacionado con el mormonismo, tengo sentimientos agridulces sobre el fallecimiento del presidente Monson. Es extraño pensar que, aunque distante, él sabía mi nombre y fue él quien finalmente negó mi apelación de excomunión”, dijo Kelly el miércoles. “Esa prueba fue tan increíblemente dolorosa para mí a nivel personal, pero hacer que se responsabilice por la información de que muchas mujeres mormonas quieren el sacerdocio hizo que valga la pena. Los hombres en los niveles más altos de la jerarquía mormona ya no podían pretender que todas las mujeres estaban satisfechas con su estado de segunda clase”.

Al mismo tiempo, dijo Kelly, ella tiene “buenos recuerdos de haber crecido con él como apóstol y luego como profeta”. Recuerdo sus historias cómicas y simples de servicio”.

Bajo Monson, la iglesia tomó medidas para incluir a las mujeres en los principales comités de toma de decisiones, aumentó su visibilidad en la Conferencia General, agregó sus fotos a las listas de los principales líderes mormones y las invitó a orar durante las conferencias bianuales.(4)

Luchas de salud

En mayo de 2015, la Iglesia SUD anunció que su profeta presidente estaba “Sintiendo los efectos del avance de la edad” y comenzó a recortar sus apariciones y discursos públicos.

Un mes antes, la afable autoridad SUD se saltó una reunión en Salt Lake City con el entonces presidente Barack Obama, diciendo que estaba preservando su energía para la Conferencia General semestral de la iglesia que debía comenzar al día siguiente.

En la siguiente conferencia de octubre, Monson pareció debilitarse y su voz se apagó durante uno de sus discursos. Concluyó el sermón y fue asistido a su asiento.

Durante esa conferencia, sin embargo, Monson llamó a tres nuevos apóstoles al Cuórum de los Doce de la fe, la primera vez desde 1906 que ese grupo había visto tantas caras nuevas a la vez. Ronald A. Rasband, Gary E. Stevenson y Dale G. Renlund se unieron al cuórum después de la muerte de los antiguos apóstoles y colegas de Monson, L. Tom Perry, Boyd K. Packer y Richard G. Scott. También supervisó otras combinaciones principales de liderazgo.

En abril de 2016, mientras continuaba reduciendo su carga de hablar en las conferencias semestrales, Monson dio dos breves sermones que sumaron un total de no más de 10 minutos.

En septiembre de 2016, un sonriente, pero frágil, Monson se unió a cientos de dignatarios cuando la Universidad de Utah nombró un edificio histórico recientemente renovado en el viejo LDS Business College en su honor.

Un ex alumno de la Universidad de Utah, Monson no habló en el evento de Salt Lake City, pero, mientras salía, saludó a la multitud y, en una oda a la canción de pelea de la U, dijo a todos los que pudieron oírlo: “Soy un hombre de Utah, sí señor”.

Durante la Conferencia General de abril de 2017, pronunció dos sermones cortos (anunciando planes para construir un puñado de templos mormones, incluyendo uno en Saratoga Springs) pero no asistió a las sesiones de la conferencia del sábado o del domingo por la tarde, ni a la reunión de las mujeres la semana anterior.

En ese momento, un portavoz dijo que Monson estaba “cansado pero bien”.

Un día más tarde, el viejo líder SUD terminó siendo admitido en un hospital por un par de noches después de quejarse de cansancio y agotamiento. Al ser dado de alta, la iglesia declaró que planeaba “reanudar su horario y deberes normales”.

Esos deberes diarios no continuaron por mucho tiempo. En mayo, la iglesia anunció que, debido a “limitaciones incidentales a su edad”, Monson ya no iba a la oficina ni asistía a las reuniones personalmente, sino que más bien confería y se comunicaba con sus consejeros “según fuera necesario”.

No asistió a ninguna de las sesiones de la Conferencia General de otoño de 2017.

Aún así, en los últimos años de Monson como presidente, hubieron importantes cambios en política.

En noviembre de 2015, él y otras altas autoridades mormonas dieron a conocer una nueva política que marcó a las parejas del mismo sexo como “apóstatas” merecedoras de una posible excomunión y, en general, prohíbe a sus hijos el bautismo y otros ritos religiosos hasta los 18 años. El edicto desató una tormenta de críticas no solo de los defensores de los derechos de los homosexuales y los mormones progresistas, sino también de los líderes laicos y los Santos de los Últimos Días conservadores que vieron la postura, especialmente con los niños, como mezquina y poco cristiana.

Por su parte, los líderes de la iglesia llamaron al cambio compasivo. D. Todd Christofferson, el primer apóstol nombrado por Monson, explicó en una entrevista de video de 10 minutos que “[la política] se origina en un deseo de proteger a los niños en su inocencia y en sus años de minoría de edad”.

Los líderes mormones “no quieren que el niño tenga que lidiar con problemas que pueden surgir cuando los padres se sienten de una manera, y las expectativas de la iglesia son muy diferentes,” dijo, señalando que “nada está perdido para ellos al final” si estos niños se unen a la fe cuando se convierten en adultos.

Russell M. Nelson, 93, el siguiente en línea para dirigir a la iglesia, dijo en un discurso en enero de 2016 que Monson había proclamado que la política era “la mente del Señor y la voluntad del Señor”.

Un verdadero “trooper”

En mayo de 2017, la Iglesia SUD tomó un gran paso al poner fin a su larga alianza con los Boys Scouts of América, dejando de lado los programas Varsity y Venturing para los niños de 14 a 18 años. La fe ya había anunciado que estaba desarrollando su propio programa para servir a todos los jóvenes de la fe, niñas y niños, en todo el mundo.

Estas movidas se produjeron a pesar de que Monson fue un Scout de toda la vida. Obtuvo los honores de Oso de plata, Búfalo de plata, Zorro de plata y Lobo de bronce, y un complejo de vanguardia para el liderazgo nacional de los Scouts en construcción en West Virginia llevará su nombre. Un albergue Scout de 23,000 pies cuadrados en las Montañas Uinta del este de Utah también lleva el nombre de Monson.

Más allá de estas acciones y del histórico cambio misional, Monson extendió los esfuerzos de su predecesor inmediato, Gordon B. Hinckley, construyendo y dedicando templos, expandiendo el Fondo Perpetuo para la Educación y el Fondo Patrón del Templo para los miembros necesitados(5), celebrando el programa de bienestar de la fe y continuó promoviendo las actividades juveniles SUD.

Durante la presidencia de Monson, emergió una nueva era de dudas a medida que los mormones, y en especial los jóvenes, se encontraron con datos problemáticos en el internet sobre el pasado de su religión. En parte, para contrarrestar la avalancha de información y, a veces, desinformación, la iglesia publicó ensayos en línea que confrontan y explican algunas de las cuestiones teológicas e históricas más complicadas que rodean al mormonismo, incluyendo la poligamia mormona temprana, la prohibición de la fe a los hombres y niños negros a poseer el sacerdocio y la creencia en una Madre Celestial.

Además, la iglesia expandió su Centro de Capacitación Misional en Provo e instalaciones similares en todo el mundo. Reveló nuevas preguntas de entrevista estandarizadas para posibles misioneros, y amplió las oportunidades de servicio en el templo para hombres solteros mayores, miembros divorciados recientes y adolescentes. También alivió el código de vestimenta y reforzó los beneficios de licencia parental para los empleados de la iglesia. La Universidad Brigham Young, perteneciente a la Iglesia SUD, incluso comenzó a vender bebidas colas con cafeína en el campus.

Una de las decisiones más notables que hizo Monson fue una de las primeras: elegir al apóstol alemán Dieter F. Uchtdorf como su segundo consejero en la Primera Presidencia gobernante. El carismático Uchtdorf, apodado el Papa Francisco mormón, representó a la iglesia en la inauguración de Obama, discutió inmigración con el presidente de los Estados Unidos en la Casa Blanca y pronto se convirtió en el rostro del mormonismo en muchos lugares.

Al elegir a Uchtdorf, Monson claramente señaló su interés en hacer que la iglesia pareciera menos estadounidense y más global (aunque los tres apóstoles que seleccionó en octubre de 2015 eran todos blancos de Utah con raíces SUD multigeneracionales). Monson mantuvo amistades a través de los países, iglesias, edades y partidos políticos.

“Cuando reflexiono en su vida, él era un miembro de la iglesia con quien todos podían relacionarse y todos podían sentirse cómodos en su presencia”, Uchtdorf dijo en un comunicado de prensa“. Al mismo tiempo, cuando caminó con reyes, con primeros ministros, con presidentes, con representantes de naciones, fue de la misma manera. Todos sentían que él era su amigo”.

Bajo su liderazgo, Monson dirigió numerosas colaboraciones con otras religiones sobre causas como albergues para desamparados, bancos de alimentos, hogares de ancianos y esfuerzos de ayuda en desastres en los Estados Unidos y en el extranjero. Envió a su primer consejero, Henry B. Eyring, al Vaticano para una reunión interreligiosa sobre las familias y para un encuentro histórico con el Papa Francisco.

Monson una vez instó a la Iglesia SUD a que le diera al Ejército de Salvación su viejo centro de reuniones del Barrio 25 en Salt Lake City, informó Swinton, y luego organizó a los miembros para que arreglaran y pintaran el interior. La iglesia proveyó un órgano, piano, bancos, sillas, cubiertos, platos y mesas del antiguo Hotel Utah.

Tales conexiones con aquellos de otras religiones eran comunes.

El sábado de abril de 2008 cuando Monson fue sostenido como presidente, Monseñor J. Terrence Fitzgerald de la Diócesis Católica de Salt Lake City llevó a algunos sacerdotes recientemente ordenados a almorzar al Little America en el centro de Salt Lake City. Mientras comían, una mano se acercó al costado de la mesa para tocar al monseñor en el hombro: era la mano de Monson.

“¡Presidente Monson!”, dijo Fitzgerald con asombro. “¿Qué está haciendo aquí?”

El nuevo presidente de la iglesia simplemente sonrió e intercambió bromas con el sorprendido clérigo.

Es importante, Monson dijo el lunes siguiente, que los mormones “eliminen la debilidad de quien permanece solo y que la sustituyan por la fuerza de las personas que trabajan juntas”.

Un rebaño dividido

La controversia durante la presidencia de Monson se extendió más allá de la política de la fe sobre los homosexuales.

En su primer año, el nuevo presidente formó una alianza con otras religiones para impulsar la Proposición 8 de California, una medida electoral que definía al matrimonio exclusivamente entre un hombre y una mujer. Monson firmó una carta para todos los mormones de California, instándoles a donar tiempo y dinero para el esfuerzo. Los Santos de los Últimos Días respondieron abrumadoramente, eventualmente recaudando alrededor de $ 20 millones y ayudando a que la medida fuera aprobada. Pero dejó a muchos mormones divididos y alienados de su iglesia y provocó una reacción nacional por parte de los activistas homosexuales, incluidas protestas generalizadas en los templos SUD.

Eventualmente, la iglesia apoyó las leyes pioneras de Salt Lake City que protegen a los homosexuales de la discriminación en la vivienda y el empleo, pero las cicatrices de la unidad con la iglesia requerían algunas reparaciones. Los líderes SUD lanzaron el sitio web mormonandgay.org, comunicándose con los miembros atraídos por el mismo sexo y sus seres queridos. Presionaron con éxito para obtener una ley de no discriminación que protegiera los derechos de las personas homosexuales y transexuales en la vivienda y el lugar de trabajo en todo Utah mientras salvaguardan algunas libertades religiosas.(6) Y este verano pasado, la iglesia apoyó un concierto de rock en Orem para recaudar fondos para jóvenes LGBTQ en riesgo.

Quizás más divisivo fue el apoyo de la Iglesia SUD a los inmigrantes indocumentados.

La fe basada en Utah ha estado bautizando a tales inmigrantes durante décadas, lo que les ha permitido el acceso total a los ritos y responsabilidades de todos los demás mormones. Durante la administración de Monson, sin embargo, los debates de inmigración estallaron en todo el país y dentro de la fe.

La iglesia apoyó el llamado Pacto de Utah, llamando a políticas de inmigración más humanas, manteniendo unidas a las familias y encontrando un camino hacia la ciudadanía. También apoyó una ley de trabajadores huéspedes de Utah que permitiría a los inmigrantes indocumentados vivir y trabajar en el estado mormón.

Algunos miembros políticamente conservadores se encontraron al lado opuesto de su iglesia sobre el tema. Afirmaron que las declaraciones provenían del personal de relaciones públicas de la Iglesia SUD, no de Monson, aunque las posiciones de la iglesia fueron “aprobadas al más alto nivel”.

El presidente mormón permaneció en silencio; las batallas de inmigración continuaron.

Eso sucedió al mismo tiempo que la Iglesia SUD entró al centro de atención nacional como nunca antes, incluso durante los Juegos Olímpicos de Invierno de 2002 en el corazón del mormonismo.

Programas de televisión como “Big Love” de HBO y “Sister Wives” de TBS crearon confusión sobre el mormonismo y la poligamia, una práctica que la fe abandonó hace más de un siglo. Eso se agravó cuando la rama fundamentalista de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días entró en conflicto con la ley, y su líder, Warren Jeffs, fue declarado culpable de abuso sexual infantil.

Un musical de Broadway ganador del Tony, “The Book of Mormon”, se burló de las enseñanzas mormonas y sus esfuerzos misioneros, y dos miembros de la fe, Mitt Romney y Jon Huntsman Jr., se postularon para presidente, [con Romney] convirtiéndose en el candidato republicano y luego perdiendo ante Obama, mientras que la Iglesia SUD lanzó una campaña mediática nacional, “Soy mormón”, para combatir los conceptos erróneos y decir, esencialmente, “No somos extraños”.

Ni la publicidad ni las controversias parecieron tocar al presidente mormón, quien mantuvo su enfoque en enriquecer la vida de los miembros, la construcción de templos y el alcance misional.

Después de todo, él tuvo años de preparación para el oficio.

Profeta en entrenamiento

Mucho antes de que se convirtiera en consejero del presidente Gordon B. Hinckley, Monson recibió una buena educación en el camino de los profetas mormones y era bien conocido por los mormones fieles.

Monson pasó toda su carrera al servicio de la Iglesia SUD, trabajando junto a todos los presidentes desde 1963, cuando fue nombrado uno de los 12 apóstoles a los 36 años.

Alto y con una gran sonrisa, Monson era “un torbellino robusto, optimista, que podría haber sido un excelente jugador de baloncesto en su juventud si no se le hubiera exigido … renunciar al placer de las actividades extracurriculares de la escuela para poder trabajar al lado de su padre en su negocio de imprenta”, escribió el apóstol Jeffrey R. Holland en un ensayo biográfico.

Poco después de la universidad, Monson se unió al Deseret News, propiedad de la iglesia, en 1948, donde trabajó como ejecutivo de publicidad en Newspaper Agency Corp. Más tarde, se convirtió en gerente general de Deseret News Press, una imprenta comercial.

A los 22 años, fue llamado como obispo del Barrio Sexto-Séptimo de Salt Lake City y se hizo famoso por visitar a viudas ancianas, una práctica que nunca abandonó.

Cinco años después de ser nombrado obispo, Monson se convirtió en consejero de la presidencia de la Estaca Temple View de Salt Lake City, y luego fue jefe de la misión canadiense de la iglesia.

En 1963, el entonces presidente David O. McKay lo elevó al Cuórum de los Doce Apóstoles, convirtiéndolo en uno de los hombres más jóvenes del siglo XX en unirse a ese poderoso cuerpo.

Durante las décadas siguientes, Monson trabajó en todas las áreas de la gran burocracia mormona, desde el trabajo misionero hasta los servicios sociales, la educación y la genealogía. Representó a la iglesia en los consejos de KSL, Mountain Bell, Commercial Security Bank, Beneficial Life Insurance Co., Boy Scouts of America y la Fuerza de Tarea para Iniciativas del Sector Privado del presidente Ronald Reagan.

Monson a menudo actuó como un enviado mormón, lidiando con gobiernos recelosos de la presencia mormona en sus naciones y con las disputas legales involucradas. Sus dos décadas de tranquila diplomacia en Europa del Este culminaron con el anuncio de un templo SUD en Freiberg, Alemania, y luego detrás de la Cortina de Hierro.

También se enfrentó a problemas ecuménicos y de bienestar. Disfrutó de reuniones regulares con líderes de otras religiones de Utah y desarrolló amistades con el entonces obispo George H. Niederauer y su predecesor directo en la Diócesis Católica de Salt Lake City, el obispo William K. Weigand.

Monson tuvo un “impacto en el mundo de los no miembros, especialmente en la Iglesia Católica, al decirles que realmente somos cristianos y queremos cooperar con ellos”, escribió el líder general de los SUD, Gene R. Cook, citado por Swinton, “y aún así nos aferramos firmemente a lo que creemos y sabemos que es verdad”.

El futuro profeta mormón trabajó duro para mantener ese equilibrio.

Firme pero severo

Monson no era fácil de manipular.

Durante una década anterior, cuando los Boy Scouts se vieron envueltos en una demanda por negarse a permitir líderes homosexuales, Monson, como el hombre del Scouting en la iglesia, habló inequívocamente a favor de la organización.

Él “no fue sacudido por las confrontaciones, ni retrocedió cuando los argumentos fueron llevados a la prensa y se produjeron amargos ataques públicos”, escribe Swinton. “Su posición estable … mantuvo las discusiones centradas en los principios y preservó el propósito del Movimiento Scout”.

Finalmente, los Boy Scouts of America abrieron sus filas para las niñas y los niños abiertamente homosexuales. La Iglesia SUD, el patrocinador más grande de los BSA, mantuvo el grupo para sus niños más pequeños y está manteniendo sus programas actuales para niñas.

Los BSA también cambiaron su actitud y permitieron que los hombres abiertamente homosexuales sirvieran como líderes. Los hombres homosexuales pueden servir en algunos roles de liderazgo mormón, incluyendo trabajar con la tropa de escultismo de una congregación, si no actúan en sus atracciones del mismo sexo.

Monson también actuó en la inercia de los jóvenes solteros. “Deja de perder el tiempo y cásate”, les amonestó a los jóvenes mormones durante la Conferencia General de abril de 2011. Luego dirigió una revisión masiva de servicios de adoración para jóvenes adultos solteros.

Incluso como presidente, Monson continuó disfrutando del ocasional viaje de pesca con su amigo Jon Huntsman Sr. y se mantuvo como un fanático del deporte, apareciendo en los juegos de baloncesto de Utah Jazz, incluso si, como dijo cariñosamente un blogger mormón, estaba “vestido como un enterrador”. También visitó la feria estatal de Utah con su hija, revisando las palomas.

Carismático y agradable, Monson enfatizó lo personal sobre lo programático. En la década de 1990, se le asignó revisar el nuevo manual de instrucciones de la iglesia, llamado “Predicad mi evangelio”, para ser usado por los aspirantes a misioneros. Su crítica: necesita historias más personales de fe y de conversión exitosa.

Desde su primer servicio en la iglesia, Monson fue un orador conocido por su compasión y afecto por las parábolas modernas de lucha y triunfo espiritual.

El veterano narrador también era lúdico; en uno de sus sermones para hombres jóvenes, Monson movió las orejas para hacer una observación, a menudo usando ironía o subestimación como remate, o recurriendo a citas de dramaturgos, letristas y novelistas.

Los discursos crecieron naturalmente a partir de su propio estilo de relación.

Una banda de hermanos

Como miembro de la Primera Presidencia SUD bajo Hinckley, Monson se dividió la tarea de nombrar nuevos presidentes de misión con el otro consejero, James E. Faust. Faust terminó la tarea en la mitad del tiempo, escribe Swinton, mientras que Monson se tomó más de una hora visitando a cada pareja.

“Él [nunca] estaba demasiado ocupado para levantar el teléfono para llamar a un amigo de la escuela secundaria que acaba de perder a su marido, nunca demasiado ocupado para sentarse al lado de un amigo cuando estaba muriendo, nunca demasiado ocupado para escribir una carta de aliento a uno de sus amigos con una nota en la parte inferior, “Es hora de volver” [a la actividad en la iglesia]”, escribe Swinton. “El presidente Monson nunca está demasiado ocupado para ayudar a rescatar”.

Él trató a sus asociados y a los miembros como amigos atesorados. Cuando Holland fue nombrado apóstol, Monson, entonces consejero de la Primera Presidencia, le dio al recién llegado una “canica de sílex especial” que había ganado en un campeonato de canicas en el quinto grado. Era un recuerdo preciado que ni siquiera había estado dispuesto a prestar a amigos que se lo pidieron, pero se lo entregó voluntariamente a su nuevo colega.

Entre los apóstoles, escribió Holland, Monson era “un aprendiz entusiasta y rápido”.

Swinton señala que una vez le preguntó a Howard W. Hunter por qué sus zapatos siempre permanecían atados, mientras que los de Monson rutinariamente se desataban cuando los dos se sentaban juntos en las reuniones.

Fácil, respondió Hunter, presidente SUD en ese momento. Hunter usaba un nudo cuadrado mientras que Monson usaba un nudo de la abuela. Hunter entonces se inclinó y ató los zapatos de Monson para mostrarle cómo hacer un nudo cuadrado. Desde ese día, Monson siguió el hábito de usar los nudos de Hunter.

El entonces presidente Spencer W. Kimball se refirió a Monson como “verdaderamente un hombre de acción”, escribió Holland. El apóstol fallecido Bruce R. McConkie lo llamó “un genio en el gobierno de la iglesia”.

El fallecido apóstol Boyd K. Packer, quien se sentó al lado de Monson durante sus años en el Cuórum de los Doce, había dicho: “Si necesitaba a alguien para manejar un asunto sensible cuidadosamente por los consejos de la iglesia, Thomas S. Monson es el hombre que elegiría para la tarea”.

Humildes y felices comienzos

Monson nació el 21 de agosto de 1927, de G. Spencer y Gladys Condie Monson, quienes vivían en una pequeña casa en el lado oeste de Salt Lake City. La familia eventualmente incluiría a seis hijos.

Fue su infancia durante los golpes de la depresión lo que ayudó a forjar sus virtudes gemelas: el optimismo implacable y el deseo de ayudar a los demás.

“Recuerdo que una y otra vez los que montaban los rieles venían a nuestra casa. Creo que la tenían marcada”, dijo Monson a The Salt Lake Tribune en 1998. “Puedo ver [a un vagabundo] ahora, sosteniendo su gorra en su mano. Él pregunta: ‘¿Hay algo que pueda hacer para ganarme un sándwich?’ Mi madre decía: “Entre y siéntese; lávese las manos allí en el fregadero. Y entonces ella le hacía un emparedado”.

Sin embargo, Monson nunca diría que sufrió grandes privaciones, sino que disfrutó de los placeres típicos de la juventud, incluyendo los deportes, la pesca, el senderismo, la lectura, las bromas y las mascotas.

Durante su primer año en la Universidad de Utah en 1944, el locuaz y carismático Monson conoció a Frances Beverly Johnson, una esbelta belleza que amaba las bandas de jazz y el aire libre. Él quedó flechado.

Fue durante la Segunda Guerra Mundial que Frances le dijo al futuro líder SUD: “Eres alto y flaco, y creo que te verías mejor con un uniforme de la Marina”.

Entonces, rápidamente se alistó en la Reserva Naval.

Después de un par de años, regresó a la U, donde se graduó con honores en 1948 con un título de negocios. Ese mismo año, el 7 de octubre, se casó con Johnson en el Templo SUD de Salt Lake. Tuvieron tres hijos y ocho nietos.

A lo largo de su carrera en la iglesia, Monson nunca descuidó a los miembros de su familia, su hija Ann Dibb le dijo a The Tribune en 2008. Pero los hizo esperar.

Él era el último en salir de la iglesia todas las semanas, tenía que estrechar la mano y saludar a todos los misioneros. Una vez, fue al Primary Children’s Hospital para dar una bendición a un niño, dijo Dibb, y terminó visitando casi todas las camas de enfermos en el piso.

En algún momento a mediados de la década de 2000, Frances Monson se cayó y se golpeó la cabeza. Estuvo en coma por tres semanas. Monson mudó su oficina al hospital para poder mantenerse al día con su trabajo. Él nunca se apartó de su lado mientras ella se recuperaba. Ella murió en mayo de 2013.

“Su vida parece algo así como un manuscrito sagrado sobre el cual el Espíritu Santo ha escrito…” escribió Holland, “un mensaje notable tras otro”.

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NOTAS DEL TRADUCTOR

1. El artículo afirma, correctamente, que la iglesia tiene casi 16 millones de miembros de registro. Pero una gran cantidad de esos miembros han dejado de creer en la iglesia o la han dejado. Algunas estimaciones dicen que el número de miembros activos es un tercio de la cifra oficial.

2. Yo pensaría que las familias de los cientos de niños homosexuales que se suicidaron a causa de sus políticas antigais dirían que efectivamente Monson tuvo un impacto profundo en sus vidas.

3. Desafortunadamente el artículo no clarifica cómo la inscripción a la universidad cambió. La realidad es que al salir a la misión justo después de graduarse de la escuela secundaria, los jóvenes postergaron su educación, afectando la asistencia universitaria en todo el estado de manera negativa. Ahora que la primera oleada de esos misioneros jóvenes regresaron, la asistencia a la universidad se normalizó, a la vez que el número de misioneros bajó casi de 88.000 a 70.000.

4. Bajo Monson, pero solo después de que las protestas de Ordenen a la Mujeres estuvieron en primeras planas mundiales.

5. Estos programas son dotaciones, o sea, son financiados con dinero que permanece en el banco, mientras que los beneficiarios reciben sus préstamos de los intereses ganados. De esa manera, la dotación original nunca es tocada y nunca disminuye, sino que aumenta constantemente a medida que los miembros agregan más dinero al monto inicial. De esta manera, el programa va a seguir continuando siempre, sin importar quién esté a cargo.

6. Cuando el artículo dice “salvaguardando algunas libertades religiosas” se refiere a que la iglesia, al ayudar a pasar esta ley, garantizó la libertad de vivienda y trabajo para los LGBT en todos los ámbitos del estado, exceptuando las viviendas y trabajos religiosos. O sea, la iglesia ayudó a que todos en Utah se vieran obligados a darle trabajo y vivienda a un LGBT (lo cual, obviamente, es laudable) excepto ellos mismos. En otras palabras, la iglesia ayudó a que los legisladores de Utah cementaran su derecho a discriminar.

 

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One thought on “Thomas S. Monson fallece a los 90 años

  1. Cuando llegué a la iglesia en el año 1990, oía hablar bastante de él, debí decir que le tenía cariño y tenía esperanzas que los asuntos fueran mejor en su época de Profeta, lógico no lo fue, no merece ni mi respeto ni agradecimiento, en lo que concierne a los Gays (ósea nosotros) pudo hacer más y no lo hizo, y en la Genealogia siguió con la misma burocracia.
    De especial, no tiene nada, era un hombre común y corriente.
    Omar Valenzuela
    Chile-Santiago

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