Podcast, episodio 148: Los fantasmas famosos de WIlford Woodruff

Pesquisas Mormonas Episodio 148: Wilford Woodruff y sus fantasmas famosos
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Basado en el artículo de Rock Waterman, “Wilford Woodruff’s Pants Are on Fire”.

… Los profetas vivientes seguro pueden decepcionarnos. Especialmente los profetas vivientes que están muertos. Me viene a la mente la conocida historia tan icónica del encuentro tarde una noche entre Wilford Woodruff, el gran George Washington y el resto de los padres de la patria en el templo de Saint George. Es una de mis historias favoritas de la historia de la iglesia, y una de la que he obtenido mucha inspiración. Así que se imaginarán la decepción que sentí cuando descubrí que no pudo haber ocurrido… Para los pocos que no están familiarizados con la historia… aquí está el testimonio personal de Wilford Woodruff tal como lo dio en el tabernáculo de Salt Lake City en septiembre de 1877:

Diré aquí, antes de terminar, que dos semanas antes de irme de Saint George, los espíritus de los muertos se reunieron alrededor mío, queriendo saber por qué no los habíamos redimido. Ellos dijeron, “Has tenido acceso a la casa de investiduras por un número de años, y todavía no has hecho nada por nosotros. Yacimos la fundación del gobierno que ahora disfrutas, y nunca apostatamos de ello, sino que nos mantuvimos fieles y fuimos devotos de Dios” Estos eran los signatarios de la Declaración de independencia, y me visitaron por dos días y dos noches. Yo pensé que era todo muy singular, que a pesar de todo el trabajo que se había hecho, nada se había hecho por ellos. La idea nunca me había entrado en el corazón, por el hecho, supongo, que nuestras mentes se habían dirigido a nuestros amigos y parientes inmediatos. Inmediatamente fui a la fuente bautismal y llamé al hermano McCallister para que me bautizara por los signatarios de la Declaración de independencia, y otros cincuenta hombres eminentes, sumando cien en total, incluyendo a John Wesley, Colón y otros. Entonces me bauticé por todos los presidentes de los Estados Unidos, excepto tres, y cuando su causa sea justa, alguien hará la obra por ellos”. (Journal of Discourses Vol. XIX, pg 229)

(Nota: Woodruff eligió no bautizar a los presidentes Van Buren, Buchanan y Grant por razones obvias. Van Buren había ignorado a José Smith cuando viajó a Washington a buscar justicia por sus sufrimientos, y Buchanan había enviado el ejército de los Estados Unidos a Utah para lidiar con el “problema mormón”, como era conocido. Ulysses S. Grant, uno de los mejores presidentes y tal vez el líder militar más grande que tuvo este país, no fue bautizado por los muertos porque en 1877 todavía estaba vivo.)

Es una lástima que Wilford no se molestó en revisar las actas de la casa de investiduras, porque, de haberlo hecho, habría visto que los bautismos por los fundadores ya había sido hecho. Varias veces.

En la colección de ensayos Dimensions of Faith: A Mormon Studies Reader, (1) Brian H. Stuy revela que los bautismos por los signatarios ya habían sido hechos por Haden Wells Church y John M. Bernhisel tan recientemente como un año antes de que Woodruff dijera que esos hombres se le aparecieron en el templo de Saint George. Como Stuy se pregunta, si los bautismos de los fundadores ya habían sido realizados, “¿por qué sentían la necesidad de pedirle a Wilford Woodruff que repitiera la misma ordenanza? No podían estar refiriéndose a la investidura, ya que en esa casa de investiduras no se realizaban por los muertos.”

Realmente quiero darle a Woodruff el beneficio de la duda, porque honestamente quiero creer en esta historia. Si hubiera relatado esa experiencia solo una vez, podríamos suponer que George Gibbs, el escriba que registró el discurso, lo había citado mal. Pero Woodruff debió sentir que la historia era demasiado buena como para no repetirla, así que la contó una y otra vez.

“En 1892,” escribe Stuy, “él describió cómo esos individuos ‘vinieron en dos noches sucesivas y me rogaron como un hombre le ruega al otro que los redimiera’”. Unos meses antes de su muerte, Woodruff reforzó el testimonio de ese evento en la conferencia de abril de 1898:

El general Washington y todos los hombres que trabajaron por el propósito fueron inspirados del Señor. Otra cosa diré aquí, porque tengo el derecho de hacerlo. Cada uno de esos hombres que firmaron la Declaración de la independencia con el general Washington me visitaron, como un apóstol del Señor Jesucristo, en el templo de Saint George, dos noches consecutivas, y me exigieron que fuera y atendiera a las ordenanzas de la casa de Dios por ellos.

1876 fue el centenario de la firma de la Declaración de independencia, y la celebración que tomó lugar a través del país puede haber sido el catalizador que llevó a Haden Church y John Bernhisel a realizar los bautismos de los hombres que firmaron ese documento. Pero incluso esa no fue la primera vez que esas personas prominentes habían recibido la ordenanza del bautismo. Después de que José Smith reveló la doctrina del bautismo por los muertos en 1841, miembros de la iglesia comenzaron a bautizarse por sus ancestros inmediatos, y cuando se les acabaron los nombres, naturalmente pensaron en los nombres de famosos por los que se querían bautizar. Cuando Wilford Woodruff se preguntó en voz alta si los santos habían estado preocupados con solo “dirigirse a sus familiares y amigos inmediatos” mientras se olvidaban de considerar a los hombres que fundaron el país, claramente no estaba consciente del gran interés que muchos santos habían tomado en la salvación de esos “dignos” eminentes.

Resulta que los miembros fervorosos se habían bautizado por George Washington al menos tres veces mientras los santos todavía estaban en Nauvoo, lo cual tiene sentido, ya que su nombre probablemente era el primero en venir a la mente de la mayoría de la gente cuando contemplaban una lista de estadounidenses prominentes. Charlotte Haven, una visitante no mormona en Nauvoo, escribió sobre su experiencia observando a los mormones realizando bautismos vicarios en el río Misisipi:

Seguimos la rivera hasta la ciudad, y alrededor de un pequeño punto cubierto con sauces y álamos, espiamos a una multitud de gente, y pronto percibimos que habla un bautismo. Dos élderes estaban parados hasta las rodillas en el agua helada, y metían uno tras otro, tan rápido como podían, bajo el agua. Pronto observamos que algunos de ellos entraron y se hundieron varias veces. Se nos dijeron que se estaban bautizando por los muertos que no habían tenido la oportunidad de adoptar las doctrinas de los santos de los últimos días. ¡Así que estos pobres mortales en el agua helada estaban liberando a sus ancestros y parientes del purgatorio! Nos acercamos un poco y escuchamos varios nombres repetidos por los élderes a medida que las víctimas eran duchadas, y se pueden imaginar nuestra sorpresa cuando llamaron el nombre de George Washington. ¡Así que, después de estos cincuenta años, él está fuera del purgatorio y en camino al ‘cielo celestial’! (“A Girl’s Letters From Nauvoo,” The Overland Monthly December 1890, pg 630)(2)

Tan famoso como era George Washington, Benjamin Franklin debe tener el récord de más bautismos realizados por un padre de la patria. Fue hundido primero en Nauvoo con John Harrington como representante, luego por Haden Church en la casa de investiduras de Salt Lake en 1871, y nuevamente por John Bernhisel en 1876. Después de que Wilford Woodruff realizó la ordenanza por Franklin en el templo de Saint George en 1877, los registros muestran que el mismo Benjamín Franklin fue bautizado allí nuevamente en 1880 y nuevamente en 1884.Más recientemente, Franklin fue bautizado en el templo de Londres en 1972, luego en el templo de Arizona en 1975, y finalmente en Boise en 1992 (Dimensions of Faith, fn 6, p. 105).

Así como los miembros modernos de la iglesia a menudo expresan un deseo de hacer la obra por celebridades fallecidas,(3) no era raro que los primeros santos desearan intervenir como representantes en los bautismos de figuras históricas estadounidenses y europeas famosas. Los registros de la iglesia demuestran que los firmantes de la Declaración de independencia ya habían recibido sus bautismos varias veces antes de que Wilford Woodruff hubiera siquiera pensado en esto en 1877. Entonces, a menos que hubiera habido un grupo de fantasmas traviesos que se metieron en el templo de Saint George vestidos con atuendos coloniales para jugarle una broma al pobre Wilford Woodruff, tenemos que asumir que Woodruff mismo inventó el asunto entero…

Cuando tengas duda, comprueba la fuente

Wilford Woodruff era un escritor prodigioso que escribió en su diario casi a diario. Fue lo suficientemente reflexivo como para dejarnos 31 volúmenes separados que describen su vida y sus experiencias. Eso hace que sea una tarea simple para los académicos interesados leer lo que escribió Woodruff en el momento en que afirmó haber tenido esa milagrosa visita por parte de los fundadores. Curiosamente, la entrada en el diario de Woodruff del 19 de agosto de 1877 no menciona el evento milagroso que más tarde contaría en público:

Pasé la noche preparando una lista de los notables hombres del siglo 17 y 18, incluyendo a los signatarios de la Declaración de independencia y a los presidentes de los Estados Unidos para el bautismo el martes 21 de agosto de 1877.

Y su entrada para el martes 21 de agosto:

Yo, Wilford Woodruff, fui al templo del Señor esta mañana y fui bautizado por 100 personas que estaban muertas, incluyendo a los firmantes de la Declaración de independencia…. Fui bautizado por los siguientes nombres.

Luego enumeró los nombres de 100 hombres. Los bautismos fueron realizados por J. D. T. McCallister, quien fue consejero en la presidencia del templo. La entrada en el diario de Woodruff para el 21 continúa:

Cuando el hno. McAllister terminó de bautizarme por los 100 nombres, yo lo bauticé por 21 más, incluyendo al general Washington y sus antepasados ​​y por todos los presidentes de los Estados Unidos que no estaban en mi lista, excepto Buchanan, Van Buren y Grant. Fue un día muy interesante. Agradecí que tuviéramos el privilegio y el poder de administrar por los muertos dignos, especialmente por los firmantes de la Declaración de independencia, que en la medida en que sentaron las bases de nuestro gobierno, nosotros pudiéramos hacer tanto por ellos como ellos habían hecho por nosotros

La entrada en el diario de Woodruff para ese período no menciona las visitas milagrosas, sino solo que pasó la noche del 19 compilando una lista de los hombres notados, luego se presentó en el templo la mañana del 21 para encontrarse con el hermano McCallister y realizar los bautismos para los hombres en esa lista. Él tranquilamente registra en su diario que fue un día “interesante”. Sin embargo, según lo que Woodruff contó la historia en público un mes después, los fundadores se le aparecieron como un grupo y lo reprendieron por no realizar sus bautismos, luego “entré en la pila bautismal y llamé al Hermano McCallister para que me bautizara por los firmantes”. No menciona haber esperado hasta el martes. Por supuesto, Woodruff no sabía que los hermanos Church y Bernhisel ya habían realizado esos bautismos en la casa de investidura, y, por alguna razón, los fundadores no se molestaron en mencionar ese pequeño detalle. Y esto es lo mejor: después de que Haden Wells Church se hubiera bautizado sistemáticamente por los padres de la patria en 1872, J. D. T. McCallister fue quien realizó las confirmaciones. Este era el mismo J. D. T. McCallister que más tarde ayudaría a Wilford Woodruff a realizar nuevamente bautismos por esos mismos firmantes. Supongo que McCallister pensó que sería prudente mantener la boca cerrada y no decir nada a élder Woodruff, ya que Woodruff era el presidente del templo en ese momento y debía haber tenido sus razones.

Esta afición que Wilford Woodruff tenía por exagerar después del hecho era casi una marca registrada suya… La famosísima historia de Brigham Young transformándose en José Smith ante la multitud que se había reunido para decidir al sucesor de José Smith es un evento que claramente tampoco sucedió. En este caso, Woodruff no inició los rumores, pero una vez que era de conocimiento público años después del evento, Woodruff saltó a bordo e incluso logró superar algunas de las historias de otros miembros al respecto. Por el resto de su vida, cada vez que Woodruff contaba esa historia, añadía algo nuevo y más maravilloso.

Pero como Reid Harper documenta en su artículo “El manto de José”, Wilford Woodruff dio al menos cuatro informes detallados de lo sucedido ese día, ninguno de los cuales menciona o alude de ninguna manera nada fuera de lo común; y definitivamente no menciona a Brigham Young transformándose en la voz o el rostro de José Smith. Estos informes eran consistentes con los relatos sosos proporcionados por los dos periódicos de Nauvoo, los escribas que publicaron los discursos y los que, en la multitud, mencionaron los debates en sus diarios personales. “Solo mucho más tarde”, escribe Harper, “hablando improvisadamente en 1872 y 1892, Woodruff consideró que los eventos eran milagrosos”.

Si la transfiguración se produjo en la reunión de la mañana, Woodruff, quien no estuvo presente, no podría haber sido un testigo presencial, como más tarde afirmaría. Si la transformación tuvo lugar en la reunión de la tarde, el silencio de Woodruff hasta 1872 y 1892 parece muy curioso”. (Journal of Mormon History, p. 45)

¿Y por qué estoy hablando tanto de todo esto? Después de todo, si todo el mundo tuerce un poco la verdad para fortalecer los testimonios de otros, ¿cuál es el daño? ¿Por qué destacar a Wilford Woodruff? Bueno … nunca es una buena idea permitir que el testimonio de alguien se base en una falsedad, porque finalmente se descubre la mentira, y aquellos cuyos testimonios han estado basados en esa mentira a menudo quedan devastados cuando los hechos salen a luz, como siempre lo hacen.

[Aparentemente, e irónicamente, Wilford Woodruff fue quien dijo que el Señor nunca permitiría que un profeta llevara a su gente por el mal camino. No hay ninguna base en las escrituras para esto, y, como veremos, Woodruff no dijo que el Señor se lo reveló, sino que simplemente lo afirma como si él solo hubiera tenido la autoridad para inventar leyes eternas]

… Pueden buscar en las escrituras y en los archivos de la conferencia general hasta que les ardan los ojos y no van a encontrar ni un solo ejemplo de una revelación de Dios declarando que los profetas nunca nos guiarán por el mal camino, o que Dios quiere que los “sigamos”. No recibimos esa doctrina de Dios. La tenemos porque un buen día en 1889 Wilford Woodruff se la sacó del… sombrero.

Y no se equivoquen: Cuando Woodruff inventó esta gansada, no dijo que el Señor le pidió que lo declarara. Las palabras exactas de Woodruff fueron:

Yo le digo a Israel, el Señor nunca me permitirá a mí o a cualquier otro hombre en la posición de presidente de esta iglesia que los lleve por el mal camino. No está en el programa. No es la mente de Dios. Si yo fuera a intentarlo, el Señor me removería de mi lugar, y lo mismo hará con cualquier otro hombre que intente guiar a los hijos de los hombres por un camino diferente al de los oráculos de Dios y de sus responsabilidades.

¿Notaron eso? “Yo digo”. ¡Wilford Woodruff es quien lo dice! El Señor nunca hizo esa declaración, ya sea por medio de Woodruff o de cualquier otro hombre. Es una perfecta mentira, porque contiene su propio razonamiento circular de porqué debemos creerlo:

– ¿Puede el profeta de la iglesia guiarnos por el mal camino?

– No

– ¿Por qué no?

– Porque es el profeta

– ¿Y cómo sabemos que eso es verdad?

– Porque el Señor dijo que nunca sucedería

– ¿Y quién lo dice?

– El profeta lo dice

– ¿Y por qué deberíamos creerle?

– Porque el profeta nunca guiará a la iglesia por el mal camino

– ¿Por qué no?

– Porque él es el profeta

Eliminemos a los intermediarios

Además de las obvias prevaricaciones que Woodruff impuso sobre la membresía de la iglesia, también cometió su número de errores proféticos, tal como cuando dijo, “Creo que habrá muchos hijos ahora viviendo en las montañas de Israel (refiriéndose a Utah) que no probarán la muerte; eso es, vivirán en la tierra hasta la venida del Señor Jesucristo”. Eso fue en 1875. Que yo sepa, todos los hijos se han ido hace rato, y la segunda venida todavía no ocurrió. Espero que nadie haya apostado su granja por esta predicción…

__________

Notas

1. Brian Stuy es un experto en Wilford Woodruff, habiendo compilado los cinco volúmenes de Collected Discourses, una especie de secuela del Journal of Discourses. La colección de Stuy contiene los llamados “discursos perdidos”, muchos escritos cuando los líderes de la iglesia estaban en la prisión.

2. Charlotte Haven había llegado a Nauvoo para visitar a su hermano, y su opinión sobre la ciudad es un diario de viajante tan interesante como el que más tarde escribió Mark Twain cuando visitó la ciudad de Salt Lake City. Habiendo tenido la oportunidad de cenar con José y Emma Smith, quedó muy impresionada con Emma, pero no tanto con José. “La sra. Smith era placentera y social, más de lo que la habíamos visto ser antes, y estábamos muy complacidos con ella; mientras que su esposo era el egoísta más grande que jamás conocí”. Charlotte tampoco tenía muchas cosas buenas que decir sobre la apariencia de José: “Tenía una cabeza grande, y un frenologista sin duda la hubiera considerado muy mala, porque los órganos situados en la parte trasera eran decididamente los más prominentes”.

3. Elvis Presley fue bautizado al menos siete veces antes de que las autoridades de la iglesia se avivaron y comenzaron a poner un límite en ciertas cosas. Puede ver sus archivos bautismales aquí.

El problema con la historia de los padres de la patria en el templo de Saint George, en mi opinión, no es solamente que muy probablemente no sucedió y, por lo tanto, el supuesto profeta de Dios le mintió descaradamente a su gente, sino que la manera en que se habla de los padres de la patria es mítica, es como si estos hombres fueran semidioses. Si bien es cierto que fueron verdaderos líderes que lucharon por lo que creyeron justo, que sacrificaron mucho por sus valores (aunque no todos) y que demostraron un intelecto que, por medio de los documentos que escribieron, este país se ha mantenido estable después de los siglos, no eran hombres perfectos ni intachables. En su libro 65 Signs of the Times, el “hermano” David J. Ridges escribe,

Es triste notar cuántos escritores e historiadores se han unido al esfuerzo de “destronar” a nuestros padres de la patria como héroes de los residentes de los Estados Unidos de América y otros. Estos escritores e historiadores parecen querer reescribir la historia y superponer una falta de virtud y carácter en estos héroes nacionales, tal vez como una manera de justificar el que se hayan apartado de las maneras de Dios por tantos en nuestra sociedad. (P. 6)

Este sentimiento por parte de Ridges es común entre los miembros de la iglesia en los Estados Unidos. Los estantes de Deseret Book están llenos de libros que afirman que los fundadores del país, e incluso presidentes muy posteriores, como Lincoln o Reagan, fueron hombres inspirados por Dios. Además, Ridges parece quejarse de lo que Packer llamó “verdades que no son importantes”. Es decir, es cierto que estas cosas son verdaderas, pero no son inspiradoras, así que es mejor ignorarlas. Como consecuencia, ignoramos que algunos de los personajes bautizados por Woodruff después de que se le aparecieron, al mejor estilo de Un cuento de navidad, de Dickens, poseían esclavos, tuvieron hijos con esos esclavos, eran usureros, y frecuentaban prostitutas en los mejores prostíbulos de París. En otras palabras, cosas que cualquier cristiano, como el sr. Ridges o Woodruff, condenarían.

Cada una de estas personas bautizadas en esa ocasión, cien en total, se le aparecieron personalmente. La lista es una mezcolanza de políticos estadounidenses y europeos, pintores, artistas, escritores, etc. Es interesante notar que, aunque algunos de los ilustres muertos que se le presentaron a Woodruff incluyen a escultores y cantantes de la época, no hay un Simón Bolivar o un José de San Martín, figuras que, a pesar de haber sido mucho más notables, influénciales e importantes, e incluso con caracteres más íntegros que muchos de los gringos en la lista, probablemente estaban fuera del radar del profeta provinciano. Esto, por supuesto, dándole el beneficio de la duda de que no era un racista, ya que no hay una sola persona de color en su lista de luminares.

Además de bautizar a la familia entera de George Washington, también bautizaron a los signatarios de la declaración de independencia, y a algunas de las esposas, pero no a todas, o siquiera a muchas. Esta inconsistencia es curiosa, por decir lo mínimo. Por ejemplo, John Adams fue bautizado junto con su esposa, Abigaíl Adams, un personaje muy famoso en la historia. Pero como las esposas de los otros signatarios no eran famosas, es comprensible que no fueran mencionadas.

Jefferson, escritor de la declaración de independencia y tercer presidente del país, fue bautizado, a pesar de haber tenido hijos bastardos con la mitad de sus esclavas. Curiosamente, Fawn Brodie, la autora excomulgada de la primera biografía académica y crítica de José Smith No Man Knows My History, también escribió un libro sobre Jefferson arguyendo que el presidente había tenido montones de hijos ilegítimos con sus esclavas. Ella fue criticada por esto cuando el libro fue publicado, llamándola amarillista y poco seria, pero los estudios modernos demuestran que la historiadora estaba en lo correcto.

Benjamin Franklin, después de Lincoln, probablemente mi favorito en la lista, no solamente fue bautizado, sino que también fue ordenado como sumo sacerdote (además de él, solo Washington, Colón y John Wesley fueron ordenados sumo sacerdotes en esa ocasión). Lo más irónico en todo esto es que Franklin tenía la libido más insaciable de la lista entera. No solamente era famoso por echarse a todas las mujeres que se le pusieran al frente, sino que además escribió consejos sobre el asunto para otros. Uno de esos escritos es una famosa carta conocida como “Consejo a un hombre joven en la elección de una amante”: “En todos tus amores, debes elegir a las mujeres mayores sobre las jóvenes”, dice el dignatario, y explica que las mujeres mayores tienden a ser más discretas, a cuidarlo a uno cuando está enfermo, son más limpias que las prostitutas, y “no hay peligro de niños”, queriendo decir que no hay riesgo de embarazarlas accidentalmente. Finalmente aclara que en la oscuridad no se ve la diferencia entre las jóvenes y las viejas.

¡Menudo sumo sacerdote!

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