Podcast, episodio 143: Cómo hacen dinero los mormones

Pesquisas Mormonas Episodio 143: Cómo hacen dinero los mormones
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Cómo los mormones hacen dinero
Original en Bloomberg Business

Por: Caroline Winter
18 de Julio de 2012

A finales del pasado marzo la Iglesia Mormona completó un ambicioso proyecto: Un mega centro comercial. Construido por aproximadamente $2 mil millones de dólares, el City Creek Center OP se encuentra situado justo enfrente del icónico templo neogótico de la iglesia en Salt Lake City. El centro comercial incluye un techo de vidrio replegable, 5,000 lugares de estacionamiento subterráneos, y casi 100 tiendas y restaurantes, desde Tiffany hasta Forever 21. Los pasillos conectan el emporio al aire libre con el centro de operaciones de la iglesia perfectamente arreglado en la Manzana del Templo. Macy’s se encuentra a tiro de piedra de las oficinas del presidente de la iglesia, Thomas S. Monson, a quien los mormones creen ser un profeta viviente.

En la mañana de su gran inauguración, miles de compradores abarrotaron el centro de Salt Lake, ansiosos para abrirse paso a empujones hacia las tiendas. El himno nacional fue reproducido, y Henry B. Eyring, uno de los consejeros sobresalientes de Monson, le dijo a las multitudes, “Todo lo que vemos alrededor de nosotros es evidencia del compromiso desde hace  mucho tiempo atrás de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días para con Salt Lake City.” Cuando llegó el momento de cortar el listón rosado del centro comercial, Monson, flanqueado por dignatarios de Utah, animó, “¡Uno, dos, tres – vamos de compras!”

Observar a un líder religioso celebrar un centro comercial puede parecer surrealista, pero el City Creek refleja el espíritu de empresa que anima el mormonismo moderno. El centro comercial es parte de un extenso imperio corporativo propiedad de la iglesia que el liderazgo mormón dice está ayudando a esparcir su mensaje, incrementar la autosuficiencia económica, y construir el Reino de Dios en la tierra. “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se ocupa de las necesidades totales de sus miembros,” dice Keith B. McMullin, quién por 37 años ha trabajado dentro del liderazgo mormón y ahora lidera a una compañía propiedad de la iglesia, Deseret Management Corp. (DMC), una organización coordinadora para muchos de los negocios lucrativos de la iglesia. “Buscamos no sólo lo espiritual sino también lo temporal, y creemos que una persona que está empobrecida temporalmente no puede florecer espiritualmente.”

McMullin explica que el City Creek existe para combatir el deterioro urbano, y no llenar las arcas de la iglesia. “¿Habrá alguna ganancia?” Él pregunta retóricamente. “Sí, pero tan modesta que usted nunca habría realizado tal inversión – la ganancia verdadera viene de que las personas vayan al centro y la revitalización de los negocios. Haciendo una pausa brevemente, él agrega con deliberación, “Es para fomentar la meta de la iglesia para hacer, si usted lo quiere, de los malos hombres de bien, y de los buenos mejores hombres.

Quizás no sea sorprendente que el mormonismo, una religión indígena americana, también adoptara la fe secular del país en el dinero. Lo que es de destacar es qué tan variados son los intereses de negocios de la iglesia y qué tan poco es conocido acerca de sus intereses financieros. Aunque un ex obispo mormón esté por recibir la designación presidencial del Partido Republicano, y a pesar de una reciente campaña de relaciones públicas enfocada en combatir la percepción que es “secreta,” la Iglesia SUD permanece en silencio acerca de sus activos. Ofrece muy poca transparencia financiera incluso a sus miembros, a quienes se les requiere diezmar una décima parte de su ingreso para lograr entrar a los templos mormones.

La Iglesia Mormona es difícilmente la única institución religiosa que no sea transparente acerca de su riqueza; la Iglesia Católica ha sido igualmente poco clara a lo largo de la historia. Por otra parte, dice el historiador D. Michael Quinn, quien está trabajando en un libro acerca de las finanzas y negocios de la Iglesia SUD, “La Iglesia Mormona es muy diferente a cualquier otra iglesia… la cristiandad tradicional y el judaísmo hacen una distinción clara entre lo que es espiritual y lo que es temporal, mientras que la teología mormona específicamente niega que haya tal distinción.” Para los Santos de los Últimos Días, el inaugurar mega centros comerciales, operar un conglomerado de seguros y medios de comunicación de miles de millones de dólares, y operar un parque temático polinesio es todo parte de hacer la obra de Dios. Quinn dice: “En la cosmovisión mormona [liderazgo], es tan espiritual dar una limosna para los pobres, como la vieja frase va en el sentido Bíblico, como lo es hacer un millón de dólares.”

Los mormones son sólo el 1.4 por ciento de la población de Estados Unidos, pero los activos de la iglesia son vastos. Primero entre sus empresas lucrativas se encuentra DMC, que cosecha un rendimiento anual estimado de $1.2 miles de millones de dólares en seis sucursales, según la información comercial y análisis de la firma Hoover’s Company Records. Esas sucursales operan un periódico, 11 estaciones de radio, una televisora, una empresa de distribución y publicación, una empresa de medios de comunicación digital, un negocio de hotelería, y un negocio de seguros con activos que valen $3.3 miles de millones de dólares.

AgReserves, otra compañía organizadora lucrativa mormona, conjuntamente con otros afiliados agrícolas que operan bajo el mando de la iglesia, aparentemente poseen alrededor de 1 millón de acres en la parte continental de los Estados Unidos, en el cual la iglesia tiene granjas, reservas de cacería, huertos y ranchos. Estos incluyen los 290,000 acres de Deseret Ranches OP en Florida de mil millones de dólares, lo cual, además de conservar a 44,000 vacas y 1,300 toros, también tienen operaciones de cítrico, césped y madera. Fuera de los Estados Unidos, AgReserves opera en Gran Bretaña, Canadá, Australia, México, Argentina y Brasil. Su propiedad australiana, valorada en $61 millones de dólares en 1997, tiene unas ventas anuales estimadas de $276 millones de dólares, de acuerdo con Dun & Bradstreet.

La iglesia también opera varios brazos de bienes raíces lucrativas que poseen, desarrollan, y manejan centros comerciales, estacionamientos, oficinas de parques, edificios residenciales, y más. Hawaii Reserves ^P, por ejemplo, posee o maneja más de 7,000 acres en Oahu, donde mantiene edificios comerciales y residenciales, parques, infraestructura de agua y alcantarillado y dos cementerios. Utah Property Management Associates, un brazo de bienes raíces de la iglesia, maneja porciones del City Creek Center. Según Spencer P. Eccles de la Oficina de Desarrollo Económico del Gobernador de Utah, el centro comercial le costó a la iglesia un estimado de $2 mil millones de dólares. Es sólo una parte de la renovación del centro de Salt Lake City de $5 mil millones de dólares financiada por la iglesia, de acuerdo con el sitio de noticias KSL propiedad de la iglesia. “Ellos manejan sus negocios como negocios, para decirlo claro,” dice Eccles.

Además, la iglesia posee varias organizaciones sin fines de lucro, de las cuales una cierta cantidad parece ser lucrativa. Tomar, por ejemplo, el Centro Cultural Polinesio T (PCC), un parque temático tropical de 42 acres en la costa del norte de Oahu que cuenta con fiestas, paseos en canoa y excursiones por siete pueblos polinesios simulados. El boleto de adulto de admisión general cuesta S49.95; el boleto VIP cuesta hasta $228.95. En 2010 el PCC tuvo activos netos con valor de $70 millones de dólares y obtuvo $23 millones de dólares solamente en ventas de boletos, así como también $36 millones de dólares en donaciones libres de impuestos. El presidente De PCC, entretanto, recibió un sueldo de $296,000 dólares. En el nivel local, el PCC, abierto en 1963, comenzó a pagar impuestos por propiedad comercial en 1992, cuando la Corte de Apelaciones de Tierras e Impuestos de Hawái decretó que el parque temático “no es para fines caritativos” y es, de hecho, una “empresa mercantil y con compromiso de negocios.” No obstante, los destinos turísticos permanecen exentos de impuestos federales porque el PCC afirma ser un “museo viviente” y una caridad orientada en educación que emplea a los estudiantes que trabajan en el centro para cubrir sus gastos de la Universidad Brigham Young Hawái que es operada por la iglesia.

“Existen grupos religiosos que poseen estaciones de radio, pero que no poseen ranchos de ganado. Existen grupos religiosos que poseen refugios, pero que no poseen compañías de seguros,” dice Ryan Cragun, un profesor de sociología en la Universidad de Tampa y coautor del libro recientemente publicado ¿Podría Votar por un Mormón para Presidente? “Dada su variedad de intereses corporativos, probablemente haría más sentido referirse a ellos como Activos Financieros de la Iglesia de Jesucristo los Santos de los Últimos Días Inc.

Como una organización religiosa, la Iglesia SUD disfruta de varias ventajas tributarias. Como otras iglesias, a menudo está exenta de pagar impuestos en las propiedades inmobiliarias que da en arrendamiento, incluso para las entidades comerciales, dice el abogado tributario David Miller, quien no es mormón. La iglesia tampoco paga impuestos en activos y fondos donados. Mitt Romney y otros más en Capital Bain, la firma de capital privado que él ha co-fundado en 1984, dio a la Iglesia Mormona millones en valor de activos estándar obtenidos a través de los negocios de Bain, de acuerdo con Reuters. Entre 1997 y 2009, estos incluyeron acciones de $2 millones de dólares en Burger King y $1 millón de dólares en Domino’s Pizza. Bajo la ley de Estados Unidos, las iglesias legalmente pueden darle la vuelta y vender acciones donadas sin pagar impuestos sobre las ganancias de capital, una ventaja clara para el donante y el que lo recibe. La iglesia también hace dinero a través de diversos instrumentos de inversión, incluyendo a una empresa fiduciaria y un fondo de inversión llamado Ensign Peak Advisors, que emplea a gerentes que se especializan en acciones internacionales, administración de fondos, ingreso fijo, inversión cuantitativa y mercados emergentes, de acuerdo con los perfiles en Linkedln. La información pública en Ensign Peak es escasa. En 2006 una de los vicepresidentes del fondo, Laurence R. Stay, le dijo al Deseret News operado por los mormones, “Cuando negociamos con valores, toda la negociación ocurre esencialmente con un apretón de manos… existe mucha protección alrededor de eso, pero miles de millones de dólares cambian de manos todos los días basados solo en la ética del grupo – que las personas saben que puede confiar el uno en el otro.”

Según la ley de Estados Unidos, las religiones no tienen obligación de abrir sus libros al público,  y la Iglesia SUD oficialmente dejó de reportar sus finanzas a principios de 1960. En 1997 una investigación de Time usó comparaciones religiosas cruzadas y la información interna para estimar el valor total de la iglesia en $30 mil millones de dólares. La revista también produjo una estimación de que la iglesia anualmente recibe por concepto de diezmo $5 mil millones de dólares, y que poseía al menos $6 mil millones de dólares en bonos y acciones. La Iglesia Mormona en el momento dijo que las estimaciones fueron sumamente exageradas, pero una investigación reciente de Reuters en cooperación con el profesor de sociología Cragun estima que la Iglesia SUD vale probablemente hoy en día $40 mil millones de dólares y recibe hasta $8 mil millones de dólares en diezmo cada año.

Quinn, un mormón fiel que pasó 12 años en la facultad en la Universidad Brigham Young de la Iglesia SUD en Provo, Utah, antes de ser excomulgado por apostasía relacionada con la investigación que él publicó de los mormones, ha estado recolectando información financiera por años. Varias fuentes informadas de alto rango de la iglesia le dijeron que las finanzas de la iglesia son tan compartimentadas que ni una sola persona, ni aun el presidente, sabe el total de sus valores activos.

Si alguien está en posición de saber los pormenores de los negocios SUD, es Keith McMullin. Él ha pasado los últimos 17 años sirviendo como segundo consejero en el llamado Obispado Presidente de la iglesia, un equipo de tres hombres que oficialmente controla las finanzas e iniciativas de negocios de la iglesia y ahora preside sobre DMC. A sus 70 años, McMullin es en su mayor parte calvo, con ojos azules acuosos detrás de sus lentes sin marco. Él mide cerca de 5’5″ y viste con trajes de fina calidad. Una banda de oro en su dedo anular derecho, con una piedra roja del tamaño de un Chiclet, fue un regalo que sus padres le dieron décadas atrás por aprobar el noveno grado. Después de la universidad, McMullin trabajó por tres años como un analista inversor y financiero en Ford Motor. Él subsiguientemente trabajó para algunas compañías más pequeñas antes de ser llamado a realizar las funciones de director de operaciones del Departamento de Servicios de Bienestar de la iglesia y eventualmente al Obispado.

En abril pasado, después de completar un periodo de 17 años, McMullin dio a conocer que se estaba preparando para la jubilación. Fue una sorpresa cuando Monson, el oficial de más alta clasificación de la iglesia, llamó a McMullin a una reunión de junta directiva y le pidió que se convirtiera en el director de operaciones de DMC. McMullin inmediatamente dijo que sí, mudándose a su nueva oficina días más tarde.

DMC, ubicado en un complejo cuadrado que también contiene algunas de sus sucursales así como también la Escuela de Comercio SUD, se encuentra a dos cuadras al oeste de la Manzana del Templo. En la planta baja, un recepcionista recibe a las visitas desde atrás de una pared de plexiglás del tipo que requiere a las personas en lados opuestos hablar a través de un teléfono. (El vidrio de seguridad se agregó en 1999, después de que una mujer enferma mentalmente entró a los edificios y le disparó a los empleados, matando a uno.)

La oficina de McMullin en el quinto piso con vista a un estacionamiento vacío. Escasamente decorado, el cuarto es enteramente libre de desorden. Una Biblia y un Libro de mormón se encuentran al lado de una foto de un McMullin sonriente y su esposa, Carolyn. Sentado en una mesa de conferencias en mayo pasado él me dijo, “No he tenido mucho tiempo para establecerme.”

McMullin dice que la Iglesia Mormona tiene “dos o tres o cuatro entidades lucrativas bajo el Obispado Presidente,” y nombra a DMC, AgReserves, y Suburban Land Reserve. Él dice que DMC tiene alrededor de “2,000 a 3,000 empleados.” Él también confirma la estimación de Hoover de que DMC tiene unos ingresos anuales de aproximadamente $1.2 miles de millones de dólares, pero un portavoz de la iglesia más tarde escribe para decir que McMullin se retractó de su estimación, diciendo que $1.2 miles de millones de dólares es “sumamente exagerado.” Él no ofreció una nueva cifra.

Para comprender el lugar de DMC en la estructura financiera de la iglesia, es importante empezar en la parte superior: La Iglesia Mormona es propiedad y es operada bajo lo que es llamado la Corporación del Presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Esta entidad es una “corporación constituida por una sola persona”, lo cual es un oscuro cuerpo legal propiedad enteramente de una persona. En el caso de la Iglesia Mormona, esa persona es Monson, el profeta.

La presidencia mormona no es una posición elegida, y mientras el presidente es considerado un profeta,   es considerado un nombramiento directo de Dios. Cuando un presidente renuncia o muere, él es reemplazado por el miembro con más tiempo de servicio del Quórum de los Doce Apóstoles, un grupo eclesiástico comúnmente llamado los Apóstoles. Cada nuevo presidente escoge con cuidado a dos consejeros para ayudarle a guiar. El equipo de tres hombres es llamado la Primera Presidencia.

Las “Autoridades Generales” de la iglesia – de las cuales hay más de 100 y que consisten de la Primera Presidencia, el Obispado Presidente, el Quórum de los Doce Apóstoles, y otros dos grupos, los llamados Quórum de los Setenta. Aunque la Iglesia SUD sea mayormente operada por un clero laico, la mayoría de las Autoridades Generales trabajan tiempo completo y reciben salarios de la Corporación del Presidente. Hasta los 1960s, los salarios eran basados en la jerarquía, con el profeta recibiendo el más alto. Esto cambió cuando el entonces Presidente David O. McKay decidió que todas las Autoridades Generales, incluyendo el profeta, deberían recibir salarios iguales.

Los hombres de negocios que operan los brazos lucrativos de la iglesia, en cambio, probablemente tienen salarios comparables a los que recibirían en el mundo secular, dice Quinn. En algunos casos, las Autoridades Generales individuales incrementan sus salarios sirviendo como miembros del comité de compañías lucrativas de la iglesia. Varios tienen historiales comerciales. Monson, por ejemplo, tiene un bachillerato en negocios y una vez trabajó como un ejecutivo de publicidad de prensa.

DMC es supervisado por 10 directores: Los miembros de la Primera Presidencia, el Obispado Presidente, tres Apóstoles mayores y McMullin. “Ellos dan la dirección a la compañía en general o a las organizaciones coordinadoras, pero no le dan la supervisión directa a las empresas corporativas,” dice McMullin. “Eso es realizado a través de los respectivos comités y sus equipos ejecutivos.”

El proceso de toma de decisiones de DMC es medianamente estándar. “Tal como en cualquier corporación, existen niveles de autoridad establecidos,” explica McMullin. “Puedo tomar decisiones a un cierto nivel, ya sea determinado por implicaciones financieras o implicaciones estratégicas o tácticas, y una vez que ese límite se cumple tal como es conocido, acudo a la junta directiva por más guía.” En ese momento, “las preguntas estratégicas son planteadas, preguntadas, y puestas en graficas, así la junta tiene una idea clara de cuáles son los pros y los contras. Aquellos más cercanos a los problemas harán recomendaciones, y se discutirán. A menudo las recomendaciones serán aceptadas. No siempre.” Ese fue el proceso, por ejemplo, cuándo DMC decidido el año pasado vender 17 de sus 28 estaciones de radio por $505 millones de dólares y enfocarse más en las aventuras de Internet.

Además de tener la última palabra en las transacciones principales, la iglesia posee todas las acciones de DMC. Y cada año la compañía de inversiones, como todos los negocios de la iglesia, dona el 10 por ciento de su ingreso a un fondo de la iglesia. En algunos casos el dinero fluye en dirección opuesta, de la tesorería de la iglesia a los negocios. “De vez en cuando, si hay una necesidad particular, habría sumas de dinero disponibles, pero afortunadamente a través de los años eso no ha sido el caso muy a menudo,” dice McMullin. “Si usted tiene un particular cambio de sentido en una empresa, usted necesita tener algún flujo de efectivo adicional hasta que usted sobrelleva el tiempo difícil. Le daré un ejemplo, estamos pasando a través de uno ahora mismo: Se llama una recesión.” McMullin se rehusó a dar detalles de si la iglesia ha estado rescatando sucursales.

Pedirle a tu profeta que financie un negocio tambaleante puede ser estresante. Sheri Dew, directora ejecutiva de la empresa Deseret Book OP sucursal de DMC, sacó del rojo al publicista y distribuidor hace 10 años. Ahora es lucrativo. “No hay, como, nada peor en el planeta que regresar con tu dueño y decir, ‘Uh, no hicimos lo que le dijimos que haríamos,’ especialmente porque una de las cosas interesantes con las que lidiamos es que el dueño es también un líder clerical que reverenciamos,” dice ella. “Esa es la parte más difícil acerca de una organización que es propiedad de la iglesia, porque usted no quiere decepcionarlos, y usted no quiere que ellos tengan que preocuparse por lo que usted está haciendo, porque ellos tienen mejores cosas en qué pensar.

Tanto McMullin como Dew dicen que trabajar para la iglesia es más gratificante que trabajar en el mundo secular. “Cuando usted se mueve de un ambiente de trabajo que está conformado de salarios y títulos y beneficios a un ambiente de trabajo que está enfocado en hacer crecer a las personas y en fortalecer las vidas y el bienestar de los individuos, usted tiene un propósito completamente diferente,” dice McMullin. Dew, quien tiene la actitud amigable, y no insensata de un entrenador de baloncesto de escuela secundaria, admite que “algunos días nos vuelven locos… pero usted viene a trabajar aquí diciendo, ‘siento que estoy haciendo algo que realmente me importa.’ Esa es la diferencia, y eso es enorme. Eso me lleva a los días cuando pienso, ‘Usted sabe, odio estas semanas de 70 horas.'”

Aparte de las alegrías y presiones únicas de trabajar para su líder espiritual, los ejecutivos de la iglesia dicen que sus empresas no son tan inusuales. “¿Andamos en hábitos y nos la pasamos rezando todo el tiempo? La respuesta es no, operamos estos como negocios,” dice McMullin. “Allá tengo un set de escrituras – ¿ve esos libros negros por allá? ¿Consulto esas escrituras cada vez que tomo una decisión? La respuesta es no. ¿Busco en ellas por guía y principios eternos sobre los cuales las decisiones sensatas, buenas son hechas? La respuesta es sí.”

La creencia mormona en el valor espiritual del éxito financiero se remonta a 1830, cuando el fundador de la religión, José Smith, anunciara a sus seguidores que Dios le había dicho lo siguiente: “Verdaderamente digo, que todas las cosas en mí son espirituales, y en ningún momento yo te he dado una ley que fuera temporal.” En otras palabras, el historiador Quinn traduce, “ya sea el invertir en una tienda de comercialización, o una tenería, o un aserradero, o un hotel, o un banco – todo lo cual ocurrió bajo el liderazgo de José Smith – de acuerdo con esa revelación de 1830, todo es espiritual.”

En sus épocas tempranas, el rigor empresarial de la iglesia estaba alimentado por la necesidad. Los mormones, quienes se enfrentaron con vecinos y autoridades gubernamentales debido a costumbres como la poligamia, a menudo tuvieron que valerse por sí mismos. El grupo también propugnó metas financieras separatistas de “erigir y mantener un sistema económico mejorado para sus miembros,” de acuerdo con el historiador Leonard J. Arrington, quien señala que 88 de 112 revelaciones de Smith tienen que ver directa o indirectamente con asuntos económicos. Cuando los mormones llegaron a Utah en 1847 era un territorio árido, todavía bajo la jurisdicción mexicana. Para poblar la tierra, Arrington escribe, durante un período de 15 años a finales de los 1800s, “los mormones construyeron 200 millas de territorio de ferrocarril, un productor de lana de $300,000 dólares, una fábrica grande de algodón, un interés comercial de menudeo y mayoreo con ventas de $6 millones de dólares al año, más de 150 tiendas generales locales, y al menos 500 cooperativas locales de manufactura y empresas de servicio.

Hoy, la Manzana del Templo es llenada con estatuas glorificando la industria de esos pioneros. El emblema estatal es una colmena, en honor del trabajo diligente, y el término “deseret,” usado en los títulos de muchas empresas SUD, derivado del Libro de mormón, significa “abeja.”

En la actualidad los mormones usan sus negocios en parte para esparcir valores de la iglesia. “Pienso que la razón por la cual tener negocios es comunicar e intentar e influir, ya sea a través de un libro, o a través de un blog, o un sitio web, o una televisora, o estaciones de radio, un periódico, cualquier cosa que sea,” dice Dew, quien ha creado controversia en el pasado por sus puntos de vista oponiéndose al matrimonio homosexual. “Nosotros aquí en Deseret Book pensamos que las familias son importantes, y los niños son importantes, el matrimonio es importante, y los valores son importantes… y si hay formas en que lo podemos comunicar, ya sea a través de la no ficción o la ficción, queremos hacerlo.”

Muchos mormones ven el éxito económico de su iglesia como señal de una buena mayordomía, pero al menos unos cuantos con quienes hablé dicen que se sienten incómodos acerca del costo del nuevo centro comercial mormón, la falta de transparencia por parte de la iglesia, y sus finanzas centralizadas. “El dinero puede ser perfectamente administrado, por lo que todo sabemos,” dice Ron Madson, 57 años, un abogado y mormón de toda la vida que alguna vez sirvió como obispo de la iglesia. “Pero no sabemos… cuando vemos estos gastos para el City Creek Mall, para las reservas de cacería, estas empresas mercantiles, Ensign Peak, no sabemos hacia dónde está yendo esto.”

Hasta los 1990s, las ramas – el equivalente mormón de las parroquias – mantenían localmente algo del dinero donado por los miembros para distribuirlo en ayuda y actividades como vieran necesario. Hoy todo el dinero es transferido directamente a Salt Lake City. McMullin insiste que ni un solo centavo del diezmo va para los emprendimientos lucrativos de la iglesia, pero es imposible para los miembros de la iglesia saberlo con seguridad. Aunque Doctrina y Convenios diga “todas las cosas se harán por común acuerdo en la iglesia,” a los miembros no se les muestra ninguna contabilidad financiera. Daymon M. Smith, un antropólogo mormón, señala que la boleta del diezmo dice, “Aunque se hará todo esfuerzo razonable para usar las donaciones como se indica, todo donativo pasa a ser propiedad de la Iglesia, y se usará según se estime necesario para llevar a cabo la misión global de la iglesia.”

De acuerdo con un reporte informativo oficial de la iglesia de Servicios de Bienestar, la iglesia dio $1.3 miles de millones de dólares en ayuda humanitaria en más de 178 países y territorios por 25 años entre 1985 y 2010. Un reporte informativo del año anterior muestra que menos de la tercera parte de la suma fue ayuda monetaria, mientras que el resto era en forma de “asistencia material.” En conjunto, si se distribuyen uniformemente esos $1.3 miles de millones de dólares sobre un cuarto de siglo, esto significaría que la iglesia dio $52 millones de dólares anualmente. Un estudio coescrito por Cragun y recientemente publicado en Free Inquiry estima que la Iglesia Mormona dona sólo alrededor del 0.7 por ciento de su ingreso anual a caridad; La Iglesia Metodista Unida da alrededor del 29 por ciento.

“Los miembros de nuestra fe son muy generosos y muy sacrificados, muy caritativos –  ellos pagan el diezmo y ofrendas de ayuno, y cuando ven necesidades, se ocupan de esas necesidades,” dice Madson, el ex obispo. “Cuando vemos que la iglesia no hace las mismas cosas que les pide a los miembros que hagan, nosotros retrocedemos. Nos preguntamos, ¿está viéndose esto cada vez más como una empresa y cada vez menos como una iglesia?”

Micah Nickolaisen, un fotógrafo de 29 años de edad y mormón devoto, dice que el City Creek impulsó su creciente preocupación acerca del imperio corporativo de la iglesia. Él está preocupado de que la iglesia da muy poco dinero a causas humanitarias, incluso aún cuando a sus líderes les gusta jactarse de programas mormones de bienestar. “Ellos gastaron más dinero en un centro comercial en tres años que lo que lo hicieron en 25 años en ayuda humanitaria,” dice Nickolaisen. Estos mormones hablaron para el registro a pesar del miedo a repercusiones de la familia, amigos y autoridades de la iglesia.

Al preguntársele acerca del estimado de $1.3 miles millones de dólares de la iglesia en esfuerzos humanitarios por el último cuarto de siglo, el portavoz de la Iglesia SUD Michael Purdy escribe en un correo electrónico, “Aunque las donaciones monetarias de la iglesia son significativas, mucho del ‘ valor ‘ de nuestro servicio no es monetario, sino en cientos de miles de horas de servicio y el talento y la experticia dada por miembros de la iglesia para ayudar a otros alrededor del mundo.”

Las legiones de misioneros y voluntarios de la Iglesia SUD no solamente esparcen el mensaje mormón alrededor del mundo; sino que también son vitales para los negocios de la iglesia. De acuerdo con McMullin, tan solo DMC emplea a 1,400 “personas que están ofreciendo voluntariamente su tiempo y sus servicios – algunos son de medio tiempo y algunos son voluntarios.” Muchos de estos miembros a quienes se les pide prestar servicio de tiempo completo o medio tiempo son jubilados. “Ellos están haciendo uso de la generación Baby Boom, llevándolos a servir ‘misiones’ haciendo captura de datos y toda clase de cosas,” dice el antropólogo mormón Smith.

El biólogo de fauna silvestre Clair Huff, por ejemplo, en una “misión de adulto mayor ” de dos años y medio sin paga a la edad de 68 años se encargó de transformar 11,000 acres de desierto propiedad de la iglesia en una reserva de cacería que genera ingresos. En ese momento, Huff admitió ante Deseret News que él estaba “renuente de encargarse de tal tarea tan monumental al principio.” Él le dijo al periódico, “Esto ha sido difícil… pero lo estamos haciendo funcionar. No vemos a muchas personas ahí afuera, excepto durante la temporada de caza.” Hoy, Huff y su esposa recuerdan la misión sin paga como una experiencia maravillosa. Él dice que muchos voluntarios vinieron a ayudar, y que disfrutaron el colaborar con otras seis parejas casadas de misioneros adultos mayores que estaban trabajando en una propiedad cercana de la iglesia, labrando la tierra y construyendo casas. Para cuando él y su esposa fueron relevados por otra pareja de casados, la reserva privada de cacería estaba generando $100,000 dólares anualmente.

Al preguntársele si existe algún conflicto de intereses en tener a mormones devotos ofreciendo voluntariamente sus servicios para empresas lucrativas, McMullin dice, “Oh, yo seguramente no – no, en absoluto… cuando usted ve lo que estas compañías hacen, son para el propósito de elevar y fortalecer a las personas. Si los individuos quieren venir e inscribirse y participar en ese proyecto y hacerlo voluntariamente, y las empresas pagadas pueden proveer recursos y experiencia para ayudarles, pienso que es un matrimonio maravilloso.” Él también dice que ninguno de los voluntarios de DMC son misioneros adultos mayores. Después de mi entrevista con McMullin, un portavoz de la iglesia clarificó que la mayor parte de los 1,400 “son empleados a tiempo parcial, no voluntarios.”

De regreso en Salt Lake City, en el centro de operaciones de Deseret Book, son negocios como siempre para Sheri Dew, la directora de operaciones. Una placa en una pared del vestíbulo de la entrada de la publicista celebra a José Smith como un exitoso autor de venta masiva. Una placa idéntica celebra a Dew, cuy trabajo incluyen dos biografías de presidentes de la Iglesia Mormona, una de una Miss América mormona, y un libro titulado Si la Vida Fuera Fácil, No Sería Difícil.

Una reunión de comida en la oficina de Dew comienza inclinando la cabeza. “Te pedimos que bendigas nuestras discusiones de negociones y nuestra comida,” reza un asistente. Después de bendecir, el pequeño grupo comienza una conversación acerca de nuevos títulos potenciales para la impresión de la audiencia general de Deseret Book, Shadow Mountain, la cual es vendida a través de tiendas mormonas así como también en tiendas de Wal Mart.

Para cada propuesta, Dew pregunta, “¿Cómo encaja con nosotros?” En tal punto se hace un discurso acerca del tratamiento del libro sobre la fe, familia, matrimonio – o como mínimo temas tan generales como la batalla entre el bien y el mal.

Drew está orgullosamente trabajando para traer honor e ingresos para la iglesia. Mientras más tiempo usted pasa con mormones como ella, lo menos que parece haber una diferencia entre los dos. Comiendo ruidosamente ensaladas y sándwiches de pavo del nuevo Cheesecake Factory de City Creek, Dew y sus colegas consideran estrategias agresivas de mercadeo para un autor que tiene contrato con Deseret y Simon & Schuster. “¿Quién no querría aparecer en Simon & Schuster?” Pregunta Dew. “Digo, esta es la América capitalista, ¿verdad?”

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