Nueva misión mormona: Cómo enseñar las partes controversiales de la historia y la teología SUD

El mormonismo empieza con una simple historia de manifestaciones celestiales.

Un muchacho granjero de 19 años en Nueva York ora en una arboleda y ve a Dios y a Jesús. El muchacho usa poderes espirituales para sacar de la tierra escritos antiguos, a los cuales traduce al inglés con la ayuda de traductores del Antiguo Testamento. Funda una fe como la “restauración” del cristianismo antiguo, agrega más escrituras al canon bíblico, introduce doctrinas únicas, y crea una comunidad de creyentes.

Estas historias de José Smith fundando la Iglesia SUD han sido repetidas a través del mundo por generaciones de santos de los últimos días, así como por misioneros entusiasmados por convertir a otros a sus creencias.

El problema es que la historia real es mucho más matizada, complicada, incluso contradictoria…

En la narración de la “Primera Visión”, Smith dijo que vio un ser celestial, no dos. Miró en un sombrero, el cual tenía “piedras de vidente”, para producir la escritura sagrada. Secretamente se casó con docenas de mujeres y le mintió a su esposa Emma sobre eso.

Ahora, motivados por el crecimiento de los medios sociales, la disponibilidad de documentos SUD, estudios novedosos, los documentos compartidos en el internet sobre temas poco conocidos del pasado de la fe y de un apartamiento alarmante de la fe original, el mormonismo está en el medio de un esfuerzo sin precedente para integrar nuevos detalles de su fundación sin perder el poder de una narrativa simple.

¿Puede agregar niveles de lo que se considera como información controversial sin asustar a los nuevos conversos o a los miembros cuya devoción está basada en las historias como las han conocido todas sus vidas?

Muchos historiadores insisten que tal cambio no solo es posible, sino esencial.

“La gente puede quedarse tranquila en el corto plazo con respuestas clichés, pero no creo que eso nos lleve a un crecimiento o a una acción efectiva”, dijo el historiador de Harvard y ganador del premio Pulitzer Laurel Thatcher Ulrich. “La respuesta no es reemplazar historias simplistas con ensayos llenos de notas de pie. Es contar historias mejores, más completas, historias que son verdaderas, que tocan temas que a la gente realmente le interesan”.

Otros están preocupados que algo puede perderse en la recalibración.

“No conozco ninguna religión que quisiera convertir sus narrativas fundacionales en historia, al menos en historia como se entiende hoy en un sentido científico”, dijo Kathleen Flake, líder de estudios mormones en la universidad de Virginia. “La fe no se trata de hechos, ni de ficción. Ciertamente no es una cuestión de sofisticación, sino de sentido religioso”.

¿Pueden los seguidores del siglo 21 continuar creyendo en lo mágico y milagroso en una era racional? ¿Puede la iglesia atraer intelectuales mientras mantiene a los miembros cómodos con lo sobrenatural?

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cree que puede, y está tomando pasos para hacerlo. Cautelosamente.

Abordando temas complicados • En diciembre del 2013, la Iglesia SUD publicó en su website un ensayo entitulado “La raza y el Sacerdocio”.

Tackling tough topics • In December 2013, the LDS Church posted on its website an essay titled “Race and the Priesthood.”

La pieza tocó el tema de la prohibición a los hombres negros para ser ordenados al sacerdocio reservado a los hombres de la denominación, cómo se desarrolló, las enseñanzas folclóricas que la rodearon, y qué fue necesario (un decreto divino) para eliminar la prohibición en 1978.

Comenzó con Brigham Young, segundo presidente SUD, quien fue influenciado por creencias raciales comunes de la época, según el artículo. Este principio no existió durante el tiempo de José Smith, quien se opuso a la esclavitud y personalmente ordenó a varios afroamericanos.

En otras palabras, la prohibición tiene su origen más en el racismo terrenal que en una revelación celestial. Un cambio muy grande de como los mormones lo veían.

La Iglesia SUD ha publicado otros ensayos cuidadosamente escritos, tocando cuestiones difíciles, tales como “¿Son cristianos los mormones?” “Los Santos de los Últimos Días creen que van a convertirse en dioses?” “Cuál fue la naturaleza y extensión de la poligamia desde la era de Smith hasta su conclusión oficial y más alla?” “¿Cómo obtuvimos el Libro de Mormón y el Libro de Abraham?”

El punto era traer as perspectivas de los mejores eruditos a estas cuestiones tan complejas sobre la historia y teología de la fe, proveyendo un lugar para los miembros que descubren información alarmante en el internet para que puedan recibir respuestas autoritativas y basadas en la fe.

Desafortunadamente, la introducción de los ensayos, nota el historiador de la Universidad de Utah Paul Reeve, “fue irregular”.

Las piezas no fueron firmadas por líderes SUD, no fueron presentadas prominentemente online ni enviadas a obispos para que las leyeran sobre el púlpito a las congregaciones mormonas.

En un panel de discusión reciente en la universidad de la Iglesia, Brigham Young, un tercio de la audiencia de aproximadamente 80 nunca había oído de o leído los ensayos sobre la raza, dice Reeve, autor del nuevo libro “Religión de un color distinto: La raza y la lucha mormona por la blancura”. “Otros, tanto profesores como estudiantes, contaron historias de haber mencionado el ensayo en las reuniones de la iglesia y encontraron resistencia por parte de otros mormones que dijeron que los ensayos no eran oficiales y puramente piezas de asuntos públicos de la Iglesia”.

Esta estrategia (“hacer que la información esté disponible, pero no demasiado disponible”) “no es sostenible”, dijo el erudito de la U. “Ahora necesita ser integrada en el currículo al nivel local, incluyendo seminario, instituto, escuela dominical (para jóvenes y adultos), primaria, y los currículos de los departamentos de religión de BYU”.

No hace falta volver a escribir la historia, dice Reeve, “para aceptar nueva información”.

La historia americana pasó por un cambio similar en los 70, dice, “cuando la Guerra de Vietnam forzó a la nación a contemplar su derrota”.

Los libros de historia comenzaron a incluir, dice, las perspectivas de “esclavos negros, nativo americanos, inmigrantes asiáticos, hispanos, y otros grupos marginalizados cuyas historias no siempre coincidían con la narrativa de los amos triunfantes que dominaron las versiones anteriores”.

Contar la historia mormona de la manera que siempre se ha hecho ya no es una opción, arguye Reeve. “La generación creciente desea una narrativa más compleja. Sus vidas son complejas; lidian con problemas reales y pecados reales, y una versión blanqueada del pasado con pioneros que cantaban mientras caminaban y caminaban no les da nada con lo que puedan identificarse, y a veces hasta se sienten alienados. Podemos hacer algo mucho mejor. Debemos hacer algo mejor.”

La Iglesia SUD planea fusionar la información en los ensayos en su currículo, dice el vocero Eric Hawkins. “Este material representa lo mejor de la investigación sobre la historia y la doctrina de la iglesia, y van, con el tiempo, a ser incorporados en el currículo, en las publicaciones, y, cuando sea apropiado, en los centros de visitantes”.

Hawkins rechazó ofrecer más detalles sobre cuándo y cómo tales integraciones sucederían, o a darnos entrevistas con historiadores y educadores trabajando en la burocracia.

Los eruditos mormones trabajando independientemente no tiene esa renuencia. Ellos consideran que esto es una tarea crucial y urgente, y están preocupados que si la iglesia no lo hace, una corriente constante de miembros van a continuar yéndose.

Agregando capas • Terryl Givens, coautor de “La prueba de la duda” y “El Dios que llora”, cuenta de un misionero mormón que leyó el libro de Richard Bushman “Rough Stone Rolling” durante sus años de proselitismo.

La aclamada biografia de Bushman es una “historia honesta y que no escatima esfuerzos sobre la vida de José Smith”, dice Givens. Sin embargo el misionero la llamó “lo que más ha fortalecido mi fe de todo lo que he leído”.

“Pensé, ‘si Dios puede trabajar con un medio tan imperfecto para llevar a cabo la restauración’”, el joven le dijo a Givens, “tal vez me puede usar a mí también”.

Nadie recomienda leer una biografía de más de 700 páginas a estudiantes secundarios SUD, dice Givens, pero la instrucción de la iglesia debería incluir la “mejor historia disponible… familiar y accesible”.

Podría empezar por incluir elementos controversiales en las charlas misionales y en las lecciones para los miembros “en una manera directa”, explica Adam Miller, profesor de filosofía en el Collin College en McKinney, Texas.

Los discursos en la conferencia general “podrían estar dedicadas a cubrir los mismos temas que los ensayos”, dice Miller. “Viniendo de los apóstoles en la conferencia general, ¿Quién pestañearía? ¿Y a quién no le encantaría el material novedoso?”

Miller, autor de “Cartas a un joven mormón”, quisiera ver que los centros de visitantes SUD tocaran el tema de la práctica de la poligamia en la Iglesia, la cual fue abandonada a fines del siglo 19 y a comienzos del siglo 20.

Eso le “daría un aspecto humano [a la poligamia], la desensasionalizaría, y claramente marcaría el asunto entero como parte del compromiso mormón hacia la familia eterna”, dice Miller. “La gente respondería positivamente al candor y a la complejidad. Si yo estuviera investigando a la iglesia, el candor y la complejidad serían exactamente lo que estaría buscando”.

Bushman, profesor emérito de historia en Columbia, cree que la fe mormona sería realzada y no escandalizada por los episodios pasados traídos a luz en los ensayos”.

Por ejemplo, la historia de Emma Smith de su esposo usando “piedras de vidente en un sombrero” para traducir la escritura principal de la religión, el Libro de Mormón es “uno de los testimonios más poderosos del libro que tenemos”, dice Bushman. “La información sobre la piedra de vidente en el sombrero está integrada en este testimonio. Sólo ayuda a hacer esta historia más concreta y real”.

Samuel Brown, un doctor e investigador SUD en Salt Lake City, encuentra valor en reconocer el uso de elementos físicos por parte de Smith.

“Dios reveló escritura antigua a José Smith por medio de sus encuentros con objetos sagrados, usando la boca y la mente humana de Smith para revelar esa escritura”, dice Brown, autor de “Primeros principios y ordenanzas: El 14º artículo de fe a la luz del templo”. “Para el Libro de Mormón, fueron las planchas [de oro] y las piedras de vidente; para el Libro de Abraham, fue el papiro funerario”.

La revelación y la escritura, dice, “son las marcas dejadas en nuestro mundo mortal por los encuentros entre Dios y los seres humanos”.

¿Y qué pasa con los mormones modernos que no encuentran a Dios en objetos físicos y no pueden entender el punto de vista de un siglo diferente?

Audiencias múltiples • Los creyentes de todo tipo filtran las escrituras y los eventos mágicos por medio de prismas contemporáneos, de su cultura, y de su madurez.

“Un niño de 8 años”, dice Brown, “no entiende la misma historia como un adulto convertido en el Congo lo necesita, quien no necesita la misma historia que un adicto recuperado necesita, quien no necesita la misma historia que un profesor de edad mediana necesita”.

Algunos mormones necesitan oír y contar historias sobre “individuos excepcionalmente devotos… para que Dios sea real en sus vidas”, dice. “Muchos de nosotros no estamos hechos así. Muchos de nosotros nos sentimos decepcionados, percibimos más intensamente las fallas humanas, nos sentimos escépticos con declaraciones de piedad humana… Tales historias no resuenan como algo real para esos oyentes. Suenan engañosas o inventadas”.

Así, tratando de forzar “una reescritura de esas historias para acomodar a algunos de nosotros es como forzar a que todos dejen de tomar sus medicamentos para la presión sólo porque nosotros tenemos presión alta”, dijo el doctor. “Es mucho mejor que trabajemos en un sistema complementario en el que la gente con presión alta tenga las píldoras para la presión, y aquellos con presión baja tengan un régimen de ejercicios”.

Adoptar una propuesta tan multifacética, dice Brown, “va a cambiar la cultura substancialmente, con compromiso de todas las partes”.

Bushman dice que agregar información nueva y a veces problemática es menos inquietante para los niños y los conversos.

“Están aprendiendo muchas cosas maravillosas. Un poco más no es exigir tanto”, dice Bushman. “El problema real es que las personas que aprendieron de la manera antigua no se preocupen demasiado”.

Después de aprender hechos desconcertantes sobre la historia y la enseñanza de la Iglesia SUD, algunos mormones han dejado el rebaño no por la información en sí, sino porque es algo que nunca se les había enseñado. Se sienten traicionados.

Otros que se sienten cómodos en la fe (cómodos con, y confortados por, las historias como se les fueron enseñadas) fueron sacudidos por los ensayos.

Y están los vastos números de mormones desparramados por todo el mapa.

“La ´historia de la Iglesia´ en cualquier nivel de detalle es evasiva para los miembros fuera de los Estados Unidos”, escribe Melissa Inouye, quien enseña historia asiática en la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda. “Especialmente en las traducciones, los nombres americanos, los lugares y los contextos históricos son difíciles de recordar”.

Eso lleva a una “simplificación excesiva de algunas figuras históricas cuyos nombres puedan ser recordados”, dice Inouye, y son vistos como “casi perfectos”.

Tal veneración exagerada, dice ella, no es útil ni verdadera.

“Aún en dosis pequeñas y episódicas, la historia ´desordenada´ es interesante porque incluye gente real y problemas reales, con los que todos pueden identificarse”, dice Inouye. “Lo que vemos cuando aprendemos toda nuestra historia, como en las escrituras, es una narración de los tratados de Dios con gente real a medida que cometen errores una y otra vez”.

Incluso profetas y apóstoles.

Dilema conocido • Un grupo de Santos de los Últimos Días ha tenido que equilibrar el conocimiento de la falibilidad de sus líderes religiosos con su fe: los mormones negros.

El día antes de su bautismo en 1964, en el pico más alto del movimiento por los derechos civiles, Darius Gray aprendió sobre la prohibición del sacerdocio. Estaba horrorizado, pero después de orar, Gray dice que sintió una confirmación divina de que debía unirse a la Iglesia SUD, aun cuando pensaba que los misioneros debían de ser “los mensajeros de Dios más intolerantes sobre la tierra”.

Gray cree que los hechos incómodos de la historia mormona no puede ser contada “tímida, deshonesta, o apologéticamente”.

“Somos una especie adaptable, y la gente joven y vieja generalmente aceptan los hechos cuando se les presenta en una manera abierta y clara”, dice Gray. La clave generalmente es entender el ´porqué´. ¿Por qué esas historias son importantes? ¿Por qué me debería importer? ¿Qué granos de conocimiento tienen que podrían mejorar mi vida?

La historia mormona es un tapete exquisito que puede ser presentado “tanto como una sinopsis breve como una narrativa extensa. No tiene que ser el uno o el otro”, dice. “Cada elemento puede apoyar el todo sin conflicto cuando uno se enfoca en el porqué… Debido a nuestras imperfecciones, entendemos las debilidades humanas, y frecuentemente estamos dispuestos a perdonar”.

Un día, tal vez, la mayoría de los mormones acepten ese punto de vista.

“En unos 20 años más, todos nuestros hechos históricos van a ser segunda naturaleza para los mormones”, dice Bushman. “Las piedras de vidente no van a ser más difíciles de aceptar que las mismas planchas”.

Los mormones, tal como otros devotos religiosos, creen en “maravillas”, dice. “Eso es un obstáculo para los no creyentes; es una fuente de fortaleza para los creyentes”.

Los fieles están unidos en la convicción que “cosas extrañas y maravillosas le pasaron a José Smith”, dice. “Dios estaba con él entonces, y está con nosotros ahora”.

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