Capitán Moroni: ¿Héroe o criminal de guerra?

El Capitán Moroni es uno de los mayores héroes de los mormones. El mismo Mormón, el compilador del libro que lleva su nombre, fue un gran admirador. Del capitancito escribió:

Sí, en verdad, en verdad os digo que si todos los hombres hubieran sido, y fueran y pudieran siempre ser como Moroni, he aquí, los poderes mismos del infierno se habrían sacudido para siempre; sí, el diablo jamás tendría poder sobre el corazón de los hijos de los hombres (Alma 48:17).

Lo que me cuesta entender es el porqué del culto a este hombre. Personalmente, siempre preferí a Nefi, quien me pareció más recto y menos sanguinario, aunque ahora me doy cuenta lo engreído y molestoso que es. Pero ese es un tema para otro post. Volviendo a Moroni, por lo que leí, una vez que dejé de lado las anteojeras que tenía, pude ver que el “héroe” es en realidad un criminal de guerra con el peor carácter que uno podría esperar de un líder.

Empecemos:

El Capitán Moroni convenció a su nación a que le dieran el poder para forzar a la gente a que fuera a la guerra. La alternativa, para los hippies pacifistas que prefirieran quedarse en sus casas tocando el ukelele, era la muerte.

El grupo rebelde se llamaban “realistas”, y de ellos dice el cronista:

paz no guerra moroni

A ESE MORONI LO MANDARÍA MATAR POR TRAIDOR

Y aconteció que cuando los hombres que eran llamados realistas supieron que los lamanitas venían a la batalla contra ellos, se alegraron en su corazón; y se negaron a tomar las armas; porque tan irritados estaban con el juez superior, y también con los hombres libres, que no quisieron tomar las armas para defender su país.

Y sucedió que cuando Moroni vio esto, y también vio que los lamanitas estaban llegando a las fronteras de la tierra, se enojó en extremo a causa de la obstinación de aquellos a quienes él tan diligentemente había procurado preservar; sí, se enojó en extremo; se le llenó el alma de ira en contra de ellos. Y aconteció que envió un memorial, con la voz del pueblo, al gobernador del país, pidiéndole que lo leyera, y le diera a él (Moroni) la facultad o para obligar a aquellos disidentes a defender su país o para quitarles la vida (Alma 51:13-15).

Y si hablamos de la eficacia de Moroni en el campo de guerra, hay que tener en cuenta que su insistencia en la rendición incondicional y los tratados de guerra sólo lograron prolongaron las batallas. Los lamanitas perdedores debían aceptar la derrota completa. El resentimiento que resultó de esto hizo que la guerra continuara indeterminadamente (Alma 44:6-11). Cuando los lamanitas se rehusaron a aceptar los términos de Moroni, quien “estaba irritado por la terquedad de los lamanitas . . . mandó a su gente que cayera encima de ellos y los exterminara. Y acaeció que empezaron a matarlos” (Alma 44:17).

quiero matar a todo el mundoLa vida de los lamanitas claramente no tiene ningún valor para el capitán nefita ni para el Dios mormón.

Por ejemplo, en la primera batalla contra los lamanitas, los nefitas los mataron como moscas, porque los lamanitas pelearon desnudos, mientras que los nefitas tenían una especie de armadura. Los lamanitas corrieron horrorizados, pero Moroni hizo que los persiguieran y los siguieran matando, ¡a pesar de que los lamanitas se habían dado por vendido!

Y sucedió que Moroni y sus fuerzas salieron al encuentro de los lamanitas en el valle del lado opuesto del río Sidón, y empezaron a caer sobre ellos y a matarlos. Y los lamanitas huyeron de ellos otra vez hacia la tierra de Manti; y de nuevo los acometieron los ejércitos de Moroni (Alma 43:41-42).

¡Dos veces hicieron lo mismo en una misma batalla!

Y hablando de lo poco que valía la vida de los lamanitas, cuando los nefitas pensaron que sus provisiones podrían llegar a estar envenenadas, usaron a los prisioneros lamanitas para que probaran la comida y la bebida primero, causando quién sabe cuántas muertes innecesarias:

[L]os nefitas no fueron lentos en acordarse del Señor su Dios en su hora de aflicción. No podían hacerlos caer en sus trampas; sí, no bebían de su vino sin que primero dieran de él a algunos de los prisioneros lamanitas. Y así tuvieron cuidado de no dejarse administrar veneno; porque si el vino envenenaba a un lamanita, también envenenaría a un nefita; y así hacían con todos sus licores (Alma 55:31-32).

moroni de bebe

MORONI DE BEBÉ

Y hay que recordar que Moroni era un hombre con problemas terribles de temperamento. Recuérdese del episodio en el que Moroni le mandó una horrible carta a Pahorán culpándolo de haberlo ignorado y de sentarse en su trono “en un estado de insensible estupor”, cuando en realidad el pobre Pahorán estaba lidiando con una insurrección y rebelión terrible en su tierra. De hecho fue Pahorán quien terminó pidiendo ayuda militar para terminar con el drama que estaba combatiendo. Moroni definitivamente no era uno de esos líderes con los que uno querría charlar y contarle sus problemas.

Mormón parece también darse cuenta de los horrores de Moroni, pero los justifica diciendo que lo hacía porque “el único deseo de los nefitas era preservar sus tierras, su libertad y su iglesia”. Aparentemente el único deseo—irracional, podríamos decir—de los lamanitas era: quitarles sus tierras, su libertad, y su iglesia. Y seguir peleando, a pesar de que perdían constantemente. Lo de las tierras lo entiendo, ¿pero el resto, para qué?

Si este es un ejemplo que debemos emular, y es el tipo de persona que haría que el infierno mismo tiemble, qué podemos decir de Jesús, que es un arquetipo completamente opuesto: una persona que enseñó a “dar la otra mejilla”, que enseñó a que no juzgáramos para que no seamos juzgados—véase el ejemplo anterior de Pahorán. No sé si Jesús enseñó en contra de la guerra (muchas teorías hablan de un Jesús zelote, un mesías con intenciones políticas (con aspiraciones de realeza literal), cuyo objetivo era derrotar a los conquistadores romanos por la fuerza. Además que su actitud con los cambiadores de dinero en el templo nos dice que no era un hombre particularmente pacífico), pero al menos la imagen con la que lo pinta la iglesia nos diría que sí lo era, lo que contradice directamente las acciones del capitán nefita.

Ahora, si alguien tiene las ganas o el aliento, me podrían explicar cuál es la gracia de (por qué les parece tan importante) este criminal sanguinario? El Libro de Mormón dice que Moroni “no se deleitaba en el asesinato ni en el derramamiento de sangre”, y por eso no mató a sangre fría a los guardias lamanitas que hizo emborrachar. Pero obviamente no tenía problemas en exterminar a un pueblo entero que luchaba desnudo mientras su ejército llevaba armaduras. Entonces, de nuevo, ¿qué es lo que hace que Moroni sea tan maravilloso?

La obsesión con la imagen de Moroni y su estandarte de la libertad raya en lo ridículo (en el que escribió la razón por la que estaba exterminando a los lamanitas para animar a sus soldados. En otras palabras, el equivalente al discurso que dio Braveheart).

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Y por supuesto, la más segura manera de hacer plata de los feligreses: El Moroni de plastico no articulado:

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También disponible en metal. Igual, pero con menos color y más caro:

moroni de metal

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